La exportación de ganado en pie desde Sonora hacia Estados Unidos fue suspendida nuevamente por una falla en la estación cuarentenaria de Agua Prieta, apenas unos días después de que se reabriera el cruce tras más de un año de restricciones sanitarias.

La recuperación del comercio ganadero entre Sonora y Estados Unidos sufrió un nuevo tropiezo. La exportación de ganado en pie por la estación cuarentenaria de Agua Prieta quedó suspendida desde el viernes 28 de agosto debido a un problema técnico en la infraestructura utilizada para manejar a los animales.

La interrupción ocurrió apenas cuatro días después de que México y Estados Unidos reactivaran el cruce hacia Douglas, Arizona, luego de un prolongado periodo de restricciones relacionadas con el gusano barrenador del ganado. Para los productores sonorenses, que apenas comenzaban a recuperar uno de sus mercados más importantes, el contratiempo resulta especialmente inoportuno.

Juan Ochoa Valenzuela, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, explicó que la estación no estaba preparada para manejar adecuadamente parte de los animales que actualmente esperan ser exportados, debido a que algunos ejemplares alcanzan pesos superiores a los 500 kilogramos.

Según explicó el dirigente ganadero en un mensaje difundido públicamente, se intentó reanudar las operaciones este lunes, pero fue necesario detener nuevamente el proceso para sustituir una de las trampas utilizadas en el manejo del ganado. Ochoa insistió en que se trata de un problema estrictamente técnico y no de una nueva restricción sanitaria impuesta por Estados Unidos.

La solución, aseguró, ya está en marcha. La nueva estructura se encuentra en Douglas, Arizona, y está en proceso de importación para posteriormente ser instalada en la estación de Agua Prieta. La expectativa de la organización ganadera es que el cruce pueda reanudarse en un plazo de dos o tres días.

La Unión Ganadera Regional de Sonora también busca evitar que el retraso termine afectando los turnos de los productores. Ochoa señaló que la agenda de exportación se recorrerá por el mismo número de días que dure la suspensión, de modo que los ganaderos con cruces programados no pierdan su lugar.

El problema adquiere mayor relevancia si se considera el ritmo que había comenzado a tomar la reapertura. El 24 de agosto salió desde Agua Prieta un primer embarque de aproximadamente 750 cabezas de ganado. El Gobierno de México había informado que el volumen aumentaría gradualmente hasta alcanzar 1,500 animales diarios, siempre que las condiciones sanitarias y operativas lo permitieran.

De acuerdo con información del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, la reapertura fue posible después de reforzar los mecanismos de trazabilidad del ganado, la vigilancia epidemiológica y las medidas de control contra el gusano barrenador. También se establecieron acciones sanitarias en un perímetro de 200 kilómetros alrededor de los casos detectados.

La pausa actual, por tanto, no representa oficialmente un nuevo cierre sanitario. Autoridades y productores consultados por distintos medios coinciden en que el obstáculo se encuentra en la infraestructura de manejo de la estación cuarentenaria.

El antecedente sanitario, sin embargo, explica la sensibilidad que existe alrededor de cualquier interrupción. Estados Unidos había suspendido las importaciones de ganado mexicano en noviembre de 2024 después de la detección del gusano barrenador en Chiapas. Aunque posteriormente se permitieron algunas operaciones, el avance de la plaga provocó nuevos cierres y mantuvo prácticamente paralizado durante meses el comercio de ganado en pie.

La reapertura de Agua Prieta representó así mucho más que el restablecimiento de una ruta comercial. Para los ganaderos sonorenses significó la posibilidad de volver a colocar sus animales en el mercado estadounidense después de un periodo prolongado de incertidumbre y acumulación de ganado en territorio mexicano.

Precisamente ese rezago está detrás del nuevo problema operativo. La llegada de animales de mayor peso y tamaño puso a prueba unas instalaciones que, según los productores, no estaban adaptadas para absorber las características del ganado acumulado durante el periodo de cierre. Es una consecuencia bastante concreta de una crisis que durante meses afectó a toda la cadena pecuaria.

El contexto sanitario tampoco puede perderse de vista. La Jornada reportó, con base en el informe epidemiológico con corte al 28 de agosto, que Sonora acumulaba 15 casos activos de gusano barrenador del ganado, concentrados principalmente en Álamos y uno en Yécora. La existencia de esos casos hace que la vigilancia y la trazabilidad continúen siendo elementos indispensables para mantener abierto el mercado estadounidense.

El Gobierno de México ha señalado que la continuidad de las exportaciones dependerá de mantener los controles sanitarios, la identificación y trazabilidad de los animales, las acciones de vigilancia y las medidas para contener la propagación del gusano barrenador. Por ello, cualquier solución a la actual falla técnica deberá convivir con esos protocolos.

Por ahora, los productores esperan que el reemplazo de la trampa permita superar rápidamente el obstáculo. Si se cumple el plazo anunciado por la UGRS, el comercio podría normalizarse en los primeros días de septiembre. La expectativa es que esta vez la reapertura pueda avanzar sin que un problema de infraestructura vuelva a poner freno a una actividad que apenas comenzaba a recuperar el ritmo.