Más de 400 especialistas de Latinoamérica se reunieron en InmunoXperience 2026 para analizar cómo la inflamación tipo 2 puede conectar distintas enfermedades y determinar su evolución a lo largo de la vida de los pacientes.
Expertos analizaron la llamada “marcha atópica”, una trayectoria clínica en la que la dermatitis atópica puede preceder la aparición de otras enfermedades inflamatorias a lo largo de la vida.

 
Ciudad de México, 31 de agosto de 2026. Más de 400 especialistas de Latinoamérica se reunieron en InmunoXperience 2026 para analizar los avances científicos sobre inflamación tipo 2 y su impacto en enfermedades que afectan a millones de personas, como la dermatitis atópica, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
 
Aunque suelen abordarse de forma independiente, estas enfermedades pueden compartir mecanismos inflamatorios comunes que influyen en su desarrollo y evolución. Uno de los temas centrales del encuentro fue la “marcha atópica”, un fenómeno que ha cobrado creciente relevancia en la comunidad científica por su potencial para explicar la progresión de distintas enfermedades inflamatorias a lo largo de la vida.
 
Algunos de los padecimientos asociados con esta clase de inflamación y que afectan a la población mexicana son la dermatitis atópica, una enfermedad que impacta a más del 10% de la población; el asma, cuyos principales signos, como las sibilancias, se presentan en el 10.2% de los escolares de 6 a 7 años y en el 11.6% de los adolescentes de 13 a 14 años; y la EPOC, que afecta al 7.8% de los adultos de 40 años o más en la Ciudad de México.

Los especialistas coinciden en que el control temprano y sostenido de estas enfermedades es un objetivo clínico fundamental. Actualmente, la investigación continúa explorando si una intervención oportuna podría modificar la evolución de la marcha atópica y reducir la aparición de nuevas manifestaciones alérgicas.
 
La Dra. Helena Vidaurri de la Cruz, médica dermatóloga pediatra adscrita al Servicio de Pediatría del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” explicó que la identificación temprana puede ofrecer información valiosa sobre la evolución clínica de algunos pacientes y favorecer una atención más integral.
 
“El concepto de ‘marcha atópica’ describe una secuencia que comienza en los primeros años de vida con la dermatitis atópica y puede progresar hacia alergias alimentarias, rinitis alérgica, asma y otras manifestaciones inflamatorias, como consecuencia de una trayectoria inmunológica”, aseguró.
 
Esta visión cobra relevancia porque cada vez existe más evidencia de que las enfermedades asociadas con inflamación tipo 2 pueden seguir trayectorias clínicas que comienzan desde etapas tempranas de la vida y cuyos efectos pueden acumularse con el tiempo si no son identificadas y controladas oportunamente.
 
En enfermedades respiratorias, un estudio de cohorte que dio seguimiento a más de 2.400 personas desde la infancia hasta los 53 años identificó seis trayectorias distintas de función pulmonar, tres de las cuales concentraron el 75% de la carga total de EPOC en la edad adulta. Quienes mostraron un declive acelerado desde edades tempranas tuvieron un riesgo hasta 35 veces mayor de desarrollar EPOC en comparación con quienes mantuvieron una trayectoria promedio.
 
En dermatología ocurre algo similar. El concepto de Carga Acumulada a lo Largo de la Vida (Cumulative Life Course Impairment, CLCI) describe cómo el impacto físico y psicosocial de enfermedades crónicas como la dermatitis atópica puede acumularse con los años. Una revisión sistemática que analizó 25 estudios en pacientes con psoriasis, dermatitis atópica e hidradenitis supurativa identificó 22 factores de riesgo asociados a esta carga acumulada, siendo la gravedad de la enfermedad y las comorbilidades los más estudiados.
 
La identificación temprana y el control adecuado de las enfermedades inflamatorias representan, por ello, una oportunidad para mejorar la calidad de vida de los pacientes y optimizar su evolución clínica. Los especialistas aseguraron que es indispensable comprender estas afecciones desde una perspectiva integral, reconociendo que una manifestación temprana puede aportar información valiosa para orientar decisiones médicas más precisas y oportunas.
 
Por ejemplo, la inflamación persistente en el asma puede provocar cambios permanentes en la estructura de las vías respiratorias que afectan la capacidad para respirar. Aunque tradicionalmente se consideraba que estos cambios eran irreversibles, la evidencia reciente muestra que los tratamientos biológicos dirigidos a vías inflamatorias específicas pueden mejorar la función pulmonar y revertir algunos de estos daños estructurales, con resultados que incluso superan a los observados con tratamientos convencionales como los corticoides inhalados. Sin embargo, aún se investiga el alcance total de su efectividad. 
 
La evidencia presentada durante InmunoXperience 2026 refuerza que padecimientos como la dermatitis atópica, el asma y la EPOC no deben entenderse de forma aislada, sino como enfermedades que pueden compartir mecanismos de inflamación tipo 2 capaces de influir en la salud de los pacientes a lo largo de su vida. Los avances científicos y el creciente conocimiento de estas trayectorias inflamatorias abren nuevas oportunidades para favorecer un abordaje más integral, con el potencial de mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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