La presidenta afirmó que la decisión del gobernador de solicitar nuevamente licencia es la mejor alternativa para Sinaloa y reiteró que las investigaciones sobre el caso continúan en manos de la Fiscalía General de la República.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró que la nueva licencia solicitada por el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, representa “lo mejor para Sinaloa”, luego de que el mandatario estatal decidiera separarse nuevamente del cargo apenas 33 horas después de haber retomado sus funciones.

Durante una breve entrevista con representantes de los medios de comunicación, al acudir a la supervisión de las obras de la Línea 4 del Cablebús en la Ciudad de México, la mandataria sostuvo que tanto el regreso de Rocha Moya al gobierno estatal como su posterior separación fueron decisiones de carácter estrictamente personal.

“Como tomó la decisión personal de regresar, también fue una decisión personal de retirarse. Creo que es lo mejor para Sinaloa”, expresó la titular del Ejecutivo federal, quien además confirmó que no ha mantenido comunicación con el gobernador desde que éste solicitó su primera licencia, a principios de mayo.

Sheinbaum también rechazó que la controversia haya provocado un desgaste para Morena o para el movimiento de la Cuarta Transformación. Al ser cuestionada sobre un posible impacto político derivado de la actuación del gobernador sinaloense, respondió de forma breve que la situación no afecta al proyecto político que encabeza y adelantó que ofrecería mayores comentarios en fechas posteriores, una vez recuperada del cuadro gripal que le impidió encabezar una conferencia matutina días antes.

La nueva licencia de Rocha Moya ocurrió después de que su sorpresivo regreso al cargo provocara un amplio distanciamiento dentro del oficialismo. Morena, la Secretaría de Gobernación y diversos legisladores federales señalaron que la reincorporación del mandatario fue una decisión exclusivamente personal y reiteraron que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las investigaciones relacionadas con los señalamientos formulados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa.

El propio gobernador anunció su retiro mediante un documento entregado al Congreso del Estado, acompañado de un mensaje en redes sociales en el que afirmó que “Sinaloa, la Nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”. Con ello dejó sin efecto su regreso, que apenas un día antes había generado críticas tanto dentro como fuera de Morena.

De acuerdo con información publicada por El País y La Jornada, la rápida rectificación evidenció uno de los momentos de mayor tensión política dentro del partido gobernante desde el inicio del actual sexenio. Analistas consultados por ambos medios consideran que el episodio mostró la intención del Gobierno federal de deslindarse de decisiones individuales mientras continúan las investigaciones ministeriales.

Desde que el Departamento de Justicia estadounidense dio a conocer las acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios sinaloenses por presuntos vínculos con el crimen organizado, la presidenta ha insistido en que las autoridades de Estados Unidos deben aportar las pruebas que sustenten esos señalamientos. Paralelamente, la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las carpetas de investigación correspondientes, sin que hasta el momento exista una resolución judicial sobre el fondo del caso.

El anuncio de la nueva licencia también generó reacciones entre partidos de oposición y usuarios de redes sociales. Legisladores opositores señalaron que el episodio refleja inconsistencias dentro de Morena y cuestionaron la forma en que se manejó el regreso y posterior retiro del mandatario estatal. En plataformas digitales, numerosos usuarios calificaron el episodio como un hecho que generó incertidumbre política en Sinaloa.

Mientras el Congreso local define el procedimiento para formalizar la separación del cargo y designar a la autoridad que continuará al frente del Ejecutivo estatal, el caso de Rubén Rocha Moya permanece como uno de los asuntos políticos y judiciales más relevantes de la agenda nacional, con implicaciones tanto para la política interna como para la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad y cooperación judicial.

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