El Gobierno de México reportó una cobertura de más de 13 millones de personas vinculadas con el campo y una inversión de 107 mil millones de pesos, mientras la producción de frijol, maíz y leche registra avances dentro de la estrategia de soberanía alimentaria.

El Gobierno de México presentó en Zacatecas un balance de los programas federales dirigidos al campo y aseguró que los apoyos llegan actualmente a más de 13 millones de personas en los 2 mil 470 municipios del país, con una inversión conjunta de 107 mil millones de pesos.

Durante la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba López Gutiérrez, señaló que la cobertura equivale a que dos de cada tres personas dedicadas a actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras reciben algún tipo de apoyo gubernamental.

El dato forma parte de una estrategia que busca algo más que sostener los ingresos del sector. La apuesta oficial es elevar la producción nacional de alimentos básicos y reducir la dependencia de las importaciones, una tarea que el Gobierno federal ha colocado dentro de las metas del Plan México.

Uno de los productos que concentra esta política es el frijol. La meta establecida era alcanzar 1.3 millones de toneladas y, de acuerdo con los datos presentados por la Secretaría de Agricultura, la producción llegó a 1.36 millones de toneladas, un incremento de 300 mil toneladas respecto al año anterior.

La presidenta Sheinbaum explicó que parte de este resultado está relacionado con el mejoramiento de semillas mediante instituciones del sector y con la participación directa de productores. El material mejorado se distribuye principalmente en Zacatecas, Nayarit y Durango, estados con una importante actividad frijolera.

La mandataria también destacó la instalación en Zacatecas de una planta cribadora y embolsadora de frijol. La infraestructura busca mejorar el manejo del producto y contribuir a que los agricultores tengan mejores condiciones para comercializar sus cosechas.

La importancia del frijol no es menor. Además de ser uno de los alimentos básicos de la dieta mexicana, su producción está estrechamente vinculada con miles de pequeñas y medianas unidades agrícolas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha señalado que el cultivo enfrenta retos relacionados con la sequía y la variabilidad de la producción, particularmente en regiones del norte del país.

El Gobierno también reportó avances en otros alimentos estratégicos. En maíz se alcanzó una producción de 25.41 millones de toneladas, alrededor de un millón más que el año anterior, mientras que la producción de leche llegó a 14 mil 400 millones de litros, un aumento de 900 millones de litros.

La evolución de estos productos ocurre, sin embargo, en un contexto en el que México todavía depende de las importaciones para cubrir parte de su demanda alimentaria. La FAO ha advertido que los requerimientos de importación de cereales del país continúan siendo elevados, particularmente por la demanda de maíz amarillo para el sector pecuario y por los niveles de producción de maíz blanco.

Es por ello que la política de apoyo al campo combina subsidios, fertilizantes, financiamiento, comercialización, infraestructura y programas de abasto. La intención es que el productor no quede solo en el momento de sembrar, sino que tenga respaldo también al momento de vender su cosecha.

Entre los principales programas, Producción para el Bienestar atiende a 1.8 millones de personas con una inversión de 18 mil 200 millones de pesos. Fertilizantes para el Bienestar, por su parte, beneficia a más de 2.1 millones de personas mediante recursos por 16 mil millones de pesos.

En el sector lechero, Leche para el Bienestar contempla una inversión de 11 mil 800 millones de pesos y beneficia, según el balance oficial, a siete millones de personas. El programa cuenta con 13 mil 500 lecherías y acopia más de 760 millones de litros, de acuerdo con la información presentada por Agricultura.

En materia pesquera, Bienpesca dispone de mil 564 millones de pesos para apoyar a más de 192 mil personas, mientras que más de 90 mil 700 participantes reciben capacitación en buenas prácticas pesqueras.

Otro componente relevante es Alimentación para el Bienestar, que opera con 14 mil millones de pesos e incluye una red de 27 mil Tiendas para el Bienestar, el programa El Maíz es la Raíz y un esquema de acopio de maíz y frijol que, según la dependencia, supera las 948 mil toneladas.

La estrategia también busca modificar la relación entre productores y compradores. En este terreno aparece Cosechando Soberanía, mediante el cual se han otorgado más de 25 mil créditos durante los últimos tres meses, además de concretarse contratos anticipados para la venta de 3.2 millones de toneladas de maíz.

El Gobierno federal informó además que 71 mil productoras y productores de maíz, arroz y trigo reciben apoyos para comercialización, con una inversión de 5 mil 800 millones de pesos, mientras que el componente de créditos contempla otros 7 mil 200 millones.

La apuesta por la producción nacional también está acompañada por medidas como los precios de garantía, el impulso a semillas mejoradas y la prohibición de la siembra de maíz transgénico, presentada por el Gobierno como parte de su política para fortalecer la soberanía alimentaria.

Los resultados anunciados muestran avances importantes en algunos productos, aunque las cifras deben leerse dentro de un escenario más amplio. La FAO ha advertido que la producción de cereales en México puede verse afectada por condiciones climáticas adversas y que las necesidades de importación siguen siendo significativas.

En otras palabras, alcanzar mayores cosechas es apenas una parte del desafío. El campo necesita productividad, agua, financiamiento, infraestructura de almacenamiento y comercialización, pero también condiciones que permitan a los productores obtener un ingreso suficiente por su trabajo.

La presentación realizada en Zacatecas coloca justamente esa discusión en el centro: producir más alimentos, fortalecer a quienes los producen y construir cadenas de comercialización capaces de reducir pérdidas y mejorar los ingresos rurales. El reto será convertir los avances reportados en una tendencia sostenida y, al mismo tiempo, disminuir las vulnerabilidades que todavía mantienen a México ligado a los mercados internacionales para cubrir una parte de su consumo.