El Servicio Meteorológico Nacional prevé una temporada 2026-2027 con 56 frentes fríos, mientras el fortalecimiento de El Niño podría modificar las lluvias, temperaturas y condiciones de viento en distintas regiones del país.

México se encamina hacia una temporada de frentes fríos que podría ser más activa de lo habitual. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó el ingreso de 56 sistemas durante el periodo 2026-2027, seis más que el promedio climatológico, y advirtió que sus efectos podrían intensificarse si coinciden con ciclones tropicales.

La temporada, que estadísticamente comienza en septiembre y termina en mayo, tendría su mayor concentración entre noviembre y febrero, con 32 frentes previstos. El organismo estima tres sistemas durante septiembre, siete en octubre, ocho en noviembre, nueve en diciembre, ocho en enero, siete en febrero, seis en marzo, seis en abril y dos en mayo.

El escenario meteorológico adquiere una relevancia especial porque coincide con el fortalecimiento de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial informó el 3 de septiembre que el fenómeno está firmemente establecido y que existe una probabilidad cercana al 100 por ciento de que persista hasta febrero de 2027. Además, los pronósticos apuntan a que podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de este año.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) coincide en el diagnóstico. Su Centro de Predicción Climática reportó que El Niño se está fortaleciendo y estimó en más de 90 por ciento la probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. Estos datos respaldan la advertencia del SMN sobre un periodo con patrones meteorológicos particularmente cambiantes.

Y es que El Niño no significa simplemente que hará más frío o más calor. Se trata de un fenómeno oceánico-atmosférico capaz de alterar la distribución habitual de las lluvias y temperaturas. La Organización Meteorológica Mundial señala que un episodio muy fuerte puede modificar de manera considerable los patrones climáticos y aumentar el riesgo de fenómenos extremos en distintas partes del planeta.

En México, el efecto puede sentirse de manera diferente según la región. El SMN anticipa condiciones más húmedas en algunas zonas del norte y centro del país, así como una mayor posibilidad de eventos de Norte, capaces de generar fuertes vientos, oleaje elevado y precipitaciones en las costas del Golfo de México.

Uno de los escenarios que más atención merece se encuentra en la interacción entre frentes fríos y ciclones tropicales. Durante septiembre y parte del otoño todavía existe actividad ciclónica, por lo que un sistema tropical que ingrese al Golfo de México podría encontrarse con una masa de aire frío asociada a un frente.

Cuando ambos sistemas coinciden, el comportamiento habitual puede cambiar. El ciclón puede modificar su trayectoria o desplazarse más lentamente, mientras las condiciones de lluvia pueden prolongarse y generar precipitaciones de mayor intensidad. No significa que cada frente vaya a producir un evento extremo, pero sí que determinadas combinaciones atmosféricas requieren vigilancia estrecha.

La alerta cobra mayor importancia después de que la presidenta Claudia Sheinbaum señalara que, de acuerdo con el SMN y especialistas, los mayores efectos hacia los últimos meses de 2026 podrían estar relacionados con ciclones en el Pacífico.

Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Baja California Sur figuran entre los estados que reciben especial atención por su exposición a estos sistemas. La situación puede cambiar rápidamente durante la temporada, por lo que las autoridades han insistido en la importancia de consultar los avisos oficiales y no confiar únicamente en pronósticos difundidos en redes sociales.

Además, la temporada invernal traerá otro riesgo. De acuerdo con el SMN, algunas masas de aire frío procedentes de Canadá y Estados Unidos podrían combinarse con humedad y favorecer la formación de tormentas invernales, principalmente en el norte y noroeste del territorio nacional.

El calendario climático, por lo tanto, no se reduce a contar 56 frentes. Lo importante será observar cómo interactúan esos sistemas con las condiciones oceánicas y atmosféricas que prevalecerán durante los próximos meses.

La Organización Meteorológica Mundial ha subrayado que la intensidad prevista de El Niño exige reforzar la preparación y los sistemas de alerta temprana. En México, esa prevención implica mantener vigilancia sobre ríos, presas, zonas susceptibles a inundaciones, carreteras y regiones expuestas a fuertes vientos, además de revisar viviendas y sistemas de calefacción ante episodios de bajas temperaturas.

La recomendación de Protección Civil resulta sencilla, pero puede marcar una diferencia cuando el tiempo cambia de manera abrupta: mantenerse informado mediante fuentes oficiales y atender oportunamente las indicaciones de las autoridades.

La temporada 2026-2027 todavía está comenzando. Sin embargo, la combinación de un número de frentes por encima del promedio y un El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional coloca a México ante meses en los que la vigilancia meteorológica será especialmente importante.