Desde Tlajomulco de Zúñiga, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió un modelo de gobierno que coloca al pueblo como eje de las decisiones nacionales y presentó programas sociales, infraestructura y proyectos ferroviarios como parte de una transformación que busca mantener su respaldo en Jalisco.
“Quien guía el camino y el destino de nuestra patria es el pueblo de México”, afirmó Claudia Sheinbaum desde la Arena VFG, en Tlajomulco de Zúñiga. La frase resume buena parte del discurso político que la presidenta ha construido durante su administración: un gobierno que, según sostiene, debe responder primero a quienes durante décadas quedaron al margen de las decisiones y de los beneficios del crecimiento económico.
La visita a Jalisco ocurre, además, en el marco de una gira nacional de rendición de cuentas. De acuerdo con información publicada por el Gobierno de México, la presidenta destacó que los Programas para el Bienestar tienen una presencia amplia en la entidad y los presentó como una de las principales expresiones de la política social de su administración. Entre los apoyos mencionó la Pensión para Adultos Mayores, las becas educativas, Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrando Vida, Producción para el Bienestar y Vivienda para el Bienestar.
La dimensión de estas políticas ayuda a entender por qué el Gobierno federal coloca el bienestar social en el centro de su narrativa. En Jalisco, según las cifras expuestas por la propia presidenta, casi un millón de personas reciben la pensión para adultos mayores, mientras que cientos de miles de familias tienen acceso a programas de educación, alimentación, vivienda y apoyo al campo. Son cifras que, más allá del debate político, muestran que la política social se ha convertido en una pieza estructural de la relación entre el Gobierno federal y la población.
Pero el mensaje de Sheinbaum no se limitó a los programas sociales. También utilizó el escenario jalisciense para marcar distancia con los gobiernos anteriores y recordar uno de los episodios económicos que más controversia ha generado en México: el rescate bancario asociado al Fobaproa. La presidenta cuestionó que las aportaciones de la banca al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario pudieran deducirse de impuestos.
La medida tiene sustento en el paquete económico de 2026. La Secretaría de Hacienda informó que las aportaciones destinadas al pago del Fobaproa dejarían de ser deducibles para efectos del impuesto sobre la renta, aunque el documento oficial precisa que la reforma establece la no deducibilidad de tres cuartas partes de esas cuotas. Es un matiz importante frente a la afirmación política de que simplemente se eliminó toda posibilidad de deducción.
En materia económica, Sheinbaum también presumió el incremento del salario mínimo y la fortaleza del peso. Sin embargo, conviene poner cada afirmación en contexto. El Banco de México reportaba a comienzos de septiembre una inflación anual de 3.12 por ciento, por lo que no resulta preciso afirmar que “no hay inflación”. Lo que sí puede sostenerse es que el aumento de los salarios mínimos ha ocurrido en un escenario de inflación mucho menor que los incrementos nominales acumulados de los últimos años.
Uno de los anuncios con mayor impacto regional es el avance de la red ferroviaria de pasajeros. El Gobierno federal ha informado que durante 2026 se desarrollan estudios y obras para ampliar el sistema ferroviario y que el tramo hacia Guadalajara forma parte de esa estrategia. En febrero, la Presidencia señaló que el corredor Irapuato-Guadalajara tendría una extensión aproximada de 310 kilómetros y que su desarrollo se encontraba en etapa de ingeniería. En Tlajomulco, la presidenta confirmó que la construcción del Tren Ciudad de México-Guadalajara comenzará en 2027.
La apuesta ferroviaria se suma a otras obras anunciadas para Jalisco: carreteras, vivienda, infraestructura hidráulica, modernización portuaria y el saneamiento del río Santiago. Según El Informador, esos proyectos forman parte de los temas centrales de la gira presidencial por el estado.
Al final, el mensaje de Sheinbaum fue tanto administrativo como político. “Gobernamos por el pueblo y gobernamos para el pueblo”, sostuvo. La frase puede leerse como una declaración de principios, pero también como una promesa que deberá medirse con resultados concretos: mejores servicios, infraestructura que funcione, empleos, seguridad y oportunidades.
Y es que gobernar para el pueblo no termina en un discurso. La verdadera prueba comienza cuando los programas llegan a una familia, cuando una carretera reduce horas de traslado o cuando un tren deja de ser una promesa para convertirse en una alternativa cotidiana. Desde Jalisco, Sheinbaum volvió a colocar esa expectativa en el centro de su proyecto político.


