La actividad del Anak Krakatoa obligó a mantener cerrados varios aeropuertos de Indonesia y alteró más de 2.300 vuelos, mientras las autoridades mantienen la vigilancia ante nuevas emisiones de ceniza y posibles erupciones.
La erupción del volcán Anak Krakatoa volvió a golpear este lunes al transporte aéreo de Indonesia. Más de 270.000 pasajeros y alrededor de 2.300 vuelos resultaron afectados por la presencia de ceniza volcánica en el espacio aéreo, mientras varios aeropuertos, incluido el principal de Yakarta, permanecieron cerrados por razones de seguridad.
El Ministerio de Transporte de Indonesia informó que siete aeropuertos continuaban cerrados durante la jornada debido a la dispersión de las cenizas. Entre ellos se encuentra el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta, principal puerta de entrada y salida aérea de Yakarta y uno de los mayores centros de conexión del Sudeste Asiático.
La lista incluye también Halim Perdanakusuma, Budiarto, Pondok Cabe, Muhammad Taufiq Kiemas, Husein Sastranegara y Radin Inten II. Las autoridades han insistido en que la reapertura dependerá de las condiciones del aire y de las evaluaciones de seguridad para cada aeropuerto.
La interrupción afecta tanto a vuelos nacionales como internacionales. Las conexiones con ciudades como Sídney, Doha y Ámsterdam se encuentran entre las operaciones perjudicadas, en un momento en que Indonesia enfrenta una de las mayores alteraciones recientes de su red aérea por actividad volcánica.
La ceniza representa un riesgo particularmente serio para la aviación. Las partículas volcánicas pueden ingresar a los motores, afectar sus componentes y reducir la visibilidad, por lo que incluso una nube que se encuentre a gran distancia del cráter puede obligar a modificar rutas o suspender operaciones.
La situación comenzó a complicarse después de que el Anak Krakatoa registrara una intensa actividad eruptiva durante el fin de semana. El Badan Geologi de Indonesia informó este lunes que el volcán permanecía en nivel III, equivalente a alerta, y que continuaban registrándose episodios eruptivos y actividad sísmica.
La agencia geológica señaló que durante las últimas horas se observaron erupciones de tipo estromboliano y que la actividad sísmica seguía siendo vigilada de manera permanente. Aunque la intensidad mostró una disminución respecto del repunte registrado el 5 de septiembre, las autoridades mantienen la posibilidad de nuevas erupciones.
El Gobierno indonesio también preparó aeropuertos alternativos para reducir el impacto sobre los viajeros. Entre ellos se encuentran Kertajati, Yogyakarta, Juanda, Adi Soemarmo y Ahmad Yani. Algunas aerolíneas ya comenzaron a utilizar estas instalaciones para desviar operaciones que originalmente tenían como destino Yakarta.
La decisión busca evitar que miles de viajeros queden atrapados durante periodos prolongados. La verdad es que el problema no termina cuando una pista vuelve a abrir: las aerolíneas deben reorganizar tripulaciones, aeronaves, conexiones y horarios, por lo que las consecuencias de una erupción pueden prolongarse incluso después de que desaparezca la ceniza.
El episodio también ha obligado a adoptar medidas en tierra. En zonas afectadas por la caída de ceniza se han recomendado mascarillas y se han modificado actividades escolares para reducir la exposición de la población. Las autoridades mantienen además vigilancia sobre las condiciones meteorológicas, ya que el viento puede transportar las partículas hacia nuevas áreas.
El Anak Krakatoa se encuentra en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra. Es el volcán que surgió de la caldera del histórico Krakatoa, cuya gigantesca erupción de 1883 provocó un desastre de dimensiones extraordinarias y dejó decenas de miles de muertos.
Su historia más reciente tampoco está exenta de tragedias. El 22 de diciembre de 2018, una erupción provocó el colapso parcial de una sección del volcán y generó un tsunami que golpeó las costas de Java y Sumatra. El desastre dejó más de 400 muertos y miles de heridos.
En esta ocasión, sin embargo, las autoridades geológicas indonesias han señalado que no existe actualmente un riesgo de tsunami comparable al ocurrido en 2018. El peligro inmediato se concentra en la actividad eruptiva, la caída de ceniza y otros fenómenos asociados al volcán.
El Anak Krakatoa forma parte del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa zona de intensa actividad sísmica y volcánica que atraviesa buena parte del Pacífico. Indonesia se encuentra entre los países más expuestos a estos fenómenos y cuenta con numerosos volcanes activos.
Mientras los equipos de monitoreo siguen observando el comportamiento del volcán, las autoridades han dejado claro que la prioridad es la seguridad. La reapertura de los aeropuertos dependerá de que el espacio aéreo vuelva a ofrecer condiciones adecuadas para las operaciones, una decisión que podría cambiar rápidamente si el Anak Krakatoa vuelve a intensificar su actividad.


