El Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, afirmó que la crisis que enfrenta la ciudad española de Ceuta no puede entenderse únicamente como un fenómeno migratorio, sino como una “auténtica avalancha” que responde a una dinámica de “guerra híbrida”.
En una carta publicada este domingo 6 de septiembre, el prelado expone que la llegada ilegal a este enclave español en África, de unas 80.0000 personas procedentes de Marruecos a finales de julio, ha marcado el verano español.
Mons. Sanz criticó que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no interrumpiera sus vacaciones a pesar de la gravedad de los hechos y la situación excepcional.
“Algunos no han podido gozar de vacación, otros quizás se han parapetado en ella al margen de todo y de todos, y muy bien blindados”, mientras para otros “este estío ha salido caro y malparado y tardarán en olvidar y recolocar los malos tragos”, señaló.
Sobre la llegada de miles de personas en apenas unas horas a la ciudad española, el arzobispo subrayó que “no es un flujo migratorio sin más, como algunos se empeñaron en decir, sino una calculada acechanza que ha puesto a la luz nuestra debilidad en el panorama geopolítico de nuestras fronteras españolas, que lo son también de Europa”.
“No se trata de pateras o cayucos que llegan de manera intermitente, aunque constante, sino de una auténtica avalancha que nos ha invadido, como una guerra híbrida”, afirmó. Según el Arzobispo de Oviedo, esta situación ha dejado a la población de Ceuta “sitiada entre el miedo, la podredumbre, la intimidación y las violaciones de menores”.
“Se sabía, lo ocultaron y han ponderado el beneficio de una tragedia de esta magnitud, que ha costado muchas vidas en el intento y ha dejado a ese rincón de España sometido a la extorsión y la amenaza, con consecuencias diarias incalculables”, afirmó Mons. Sanz Montes.
El arzobispo aludió así al espionaje realizado por los servicios secretos marroquíes contra el teléfono del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de varios ministros, hecho reconocido por el Ejecutivo de España.
Los invasores son también víctimas
Mons. Jesús Sanz continuó su análisis de esta cuestión señalando que “esos jóvenes invasores son igualmente víctimas que habría que saber acompañar debidamente”.
Remarcó que estas personas provienen de “infiernos políticos que cercenan sus sueños de futuro”, lugares con “hambrunas en las que fenecen por falta de alimentos básicos” o escapan de “radicalismos religiosos que les sofocan la conciencia en nombre de un dios falseado y tirano que los aplasta”.
A juicio del prelado, “a los países de procedencia les sale a cuenta esa tremenda estampida, como se ha demostrado con los enjuagues de Marruecos, sus chantajes con secretos bien guardados, y lo que ingresan de instituciones de España y de la Comunidad Europea, en vez de afrontar lo que deberían solucionando sus problemas”.
Esperanza frente a la tragedia
Más allá del análisis de la situación, el Arzobispo de Oviedo recuperó algunas de las palabras que pronunció el Papa León XIV durante su viaje apostólico a España en el mes de junio, en especial en Canarias, donde se centró en el drama migratorio.
Allí invitó a considerar a los emigrantes como “personas con una familia y una casa dejada atrás” cuya vida debe ser protegida y a quienes pidió que no se entreguen en manos de las mafias: “No creáis a quienes prometen paraísos fáciles a cambio del cuerpo o de dinero, de silencio o de vuestra libertad”.
Además, el Pontífice señaló que “este drama debe convertirse en examen de conciencia” para las naciones de origen, de tránsito y de destino. En especial, dijo a Europa que “no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”.
Por último, Mons. Sanz Montes valoró cómo “la paternidad del Papa León XIV” ofreció esperanza: “Con él alzamos la mirada descubriendo que hay alguien que conoce nuestros nombres, que hace suyas nuestras lágrimas y con nosotros brinda por la alegría que nos levanta”.
ACI PRENSA


