Investigadores observaron que la actividad de la corteza prelimbica durante el sueño no REM se relacionó con una mayor resistencia a estrés
Notipress.- El sueño profundo podría desempeñar un papel relevante en la capacidad del cerebro para responder al estrés, de acuerdo con un estudio en ratones publicado en JNeurosci. Los investigadores encontraron que durante el sueño no REM, una región de la corteza cerebral redujo su actividad y posteriormente reorganizó sus patrones neuronales, un proceso asociado con mayor resiliencia ante experiencias sociales estresantes.
El trabajo fue realizado por Christopher Ehlen, de la Facultad de Medicina de Morehouse, junto con otros investigadores. El equipo analizó la actividad cerebral de ratones durante el sueño no REM para observar cómo se relacionaba con su comportamiento posterior frente a situaciones de estrés.
La investigación se concentró en la corteza prelimbica, una región vinculada con la contextualización de respuestas emocionales. Los científicos detectaron que una menor actividad neuronal en esa zona durante la fase de ondas lentas, conocida como sueño profundo, permitió anticipar cuáles animales mostrarían mayor resistencia al estrés.
Sueño profundo se relacionó con cambios en la actividad neuronal
Después de las experiencias estresantes, los ratones considerados resistentes mostraron una reorganización en la actividad de la corteza prelimbica. En concreto, la velocidad de activación de las neuronas se redistribuyó dentro de esa región.
Según los investigadores, este patrón podría estar relacionado con la manera en que el cerebro regula las respuestas emocionales después de dormir.
“La calidad del sueño parece determinar cómo la corteza prelimbica suprime las respuestas emocionales, lo que creemos que se representa mediante la tasa de activación neuronal”, explicó Ehlen.
El investigador agregó: “Nuestra hipótesis es que los animales susceptibles al estrés no duermen tan profundamente y que existe una respuesta activa al estrés que permanece intacta en los animales resistentes debido a su sueño profundo”.
Estudio todavía se limita a modelos animales
Los autores subrayan que los resultados provienen de experimentos realizados en ratones y que todavía no permiten concluir que el mismo mecanismo funcione de manera idéntica en humanos.
El siguiente paso será analizar qué ocurre cuando se priva de sueño a los animales resistentes al estrés. Los investigadores buscan comprobar si esa alteración modifica la actividad neuronal observada en la corteza prelimbica y reduce su capacidad de enfrentar situaciones adversas.
También esperan que estos hallazgos sirvan como base para futuros estudios en personas orientados a identificar marcadores neurobiológicos de resiliencia o susceptibilidad al estrés.
Sueño no REM concentra funciones reparadoras
El sueño no REM constituye la mayor parte del descanso en adultos y se considera una fase reparadora. Dentro de este periodo, el sueño de ondas lentas representa una de las etapas más profundas.
El estudio aporta una posible explicación sobre cómo esa fase podría contribuir a la regulación de respuestas emocionales frente al estrés, mediante cambios medibles en la actividad de la corteza prelimbica.
Por ahora, los resultados muestran una asociación concreta en ratones entre sueño profundo, supresión de actividad neuronal y resiliencia conductual frente al estrés. La investigación futura deberá determinar si este mecanismo también puede observarse en humanos y qué implicaciones tendría para el estudio de la salud mental.


