La promesa de 5.000 dólares de Trump abre una disputa entre incentivo electoral y gasto público

Notipress.- En un esfuerzo por revertir las tendencias de las encuestas previas a las elecciones de mitad de mandato, el presidente Donald Trump puso sobre la mesa su mayor incentivo electoral hasta la fecha: entregar 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si el Partido Republicano conserva la Cámara de Representantes y el Senado en noviembre. La propuesta aparece cuando su aprobación ronda el 33%, el costo de vida sigue entre las principales preocupaciones y la guerra con Irán también pesa sobre el humor electoral.

“Si los republicanos ganan la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos, ambos… gracias a nuestra gran fortaleza, nuestro éxito económico, yo voy a dar un [pago a los] ciudadanos adultos en Estados Unidos de América por 5,000 dólares (…) Se llamará el dividendo Trump”, afirmó.

Durante la primera jornada de la convención nacional republicana celebrada en Dallas, el mandatario presentó los 5.000 dólares como una suerte de dividendo ciudadano derivado de los aranceles, una iniciativa similar al reparto de beneficios que una empresa hace entre sus accionistas. La condición adicional sería que el dinero se gastara dentro de Estados Unidos.

Sin embargo, las cuentas públicas no ofrecen el mejor escenario para su desempeño. Con alrededor de 250 millones de adultos, un pago generalizado implicaría entre 1,15 y 1,35 billones de dólares. La cifra se acerca al déficit federal acumulado durante buena parte del año fiscal (1,367 billones de dólares durante los primeros nueve meses de 2026) y supera ampliamente la recaudación neta obtenida mediante aranceles durante 2026 (154.470 millones de dólares acumulados hasta julio).

Vance reduce el alcance y aparecen las dudas fiscales

Poco después, el vicepresidente JD Vance intentó amortiguar la propuesta. Los cheques, señaló, estarían dirigidos “para la clase media” y no necesariamente a los estadounidenses de mayores ingresos. También condicionó su viabilidad a que el país continúe generando ingresos mediante aranceles.

No obstante, ese financiamiento enfrenta un obstáculo considerable. Tras la decisión de la Corte Suprema que anuló parte de los gravámenes impuestos bajo poderes de emergencia, el gobierno tuvo que devolver fuertes sumas de dinero a importadores. En junio, por ejemplo, los reembolsos superaron la recaudación bruta aduanera del mes.

Erica York, de la Tax Foundation, cuestionó además la escala de la propuesta: “No se ha amortizado la deuda con los ingresos arancelarios, y ciertamente no se hará si se gasta todo antes incluso de recaudarlo”.

¿Promesa política o compra de votos?

La oposición demócrata abrió el debate en torno a la legitimidad de tal propuesta. El gobernador de California, Gavin Newsom, acusó a Trump de intentar “comprar tu voto con 5.000 dólares en dinero ensangrentado financiado por los contribuyentes”, mientras otros legisladores cuestionaron que un presidente pueda comprometer por sí solo semejante desembolso.

El problema jurídico no es tan lineal. El abogado consultado por AP, John Day, afirma que la propuesta es técnicamente legal debido a que se ofrece de manera generalizada a todos los adultos, independientemente de por quién voten o si deciden no participar.

Donde los expertos pierden la flexibilidad es en el mecanismo de implementación. Un presidente de Estados Unidos no tiene la facultad constitucional para ordenar unilateralmente semejante desembolso. En ese sentido, es el Congreso el que conserva la autoridad constitucional sobre el gasto federal, por lo que cualquier programa semejante necesitaría atravesar el proceso legislativo.

Un patrón de promesas en efectivo

Este tipo de iniciativas no son nuevas. Trump ya había planteado un “DOGE dividend” de 5.000 dólares que provendrían de los recortes fiscales del Departamento de Eficiencia Gubernamental, liderado en ese entonces por Elon Musk. La propuesta se canceló por la insuficiencia de los ahorros y por el cierre del DOGE.

Posteriormente habló de cheques de 2.000 dólares financiados con aranceles. La medida fue frenada por la Corte Suprema tras suspender el programa arancelario.

Además, a mediados de diciembre de 2025, Trump dio un pomposo discurso televisado desde la Casa Blanca anunciando que, en honor a los 250 años de independencia de Estados Unidos y de cara a las fiestas de Navidad, el gobierno enviaría un cheque único y libre de impuestos denominado “Warrior Dividend” de 1.776 dólares a 1,45 millones de miembros de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, una investigación periodística del medio Politico reveló que no se trataba de un programa nuevo diseñado por la Casa Blanca ni de fondos provenientes de los aranceles. El dinero en realidad provenía de una partida presupuestaria para subsidios de vivienda militar que el propio Congreso ya había debatido, redactado y aprobado meses atrás dentro del “Big Beautiful Bill”.

La cuestión fiscal continuó al día siguiente luego de que Trump anunciara este jueves 10 de septiembre un reembolso de 500 dólares a casi un millón de estadounidenses por ser presuntamente “víctimas de cobros excesivos indebidos” a través de Obamacare. “Nuestra administración está haciendo lo correcto y devolviendo el dinero a las personas que fueron estafadas injustamente”, afirmó el mandatario en un video compartido en las redes sociales de la Casa Blanca.