La Secretaría de la Defensa Nacional afinó el componente aéreo del Desfile Cívico-Militar del 16 de septiembre con 99 aeronaves, maniobras de combate, salto de paracaidistas y demostraciones de apoyo ante emergencias.

El cielo de la Ciudad de México volverá a convertirse en escenario de una de las imágenes más esperadas de las fiestas patrias. A pocos días del Desfile Cívico-Militar por el 216 aniversario del inicio de la Independencia, la Secretaría de la Defensa Nacional realizó la práctica del agrupamiento aéreo que participará en la ceremonia del próximo 16 de septiembre.

El general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional, pasó revista al Agrupamiento Aéreo “General Antonio Cárdenas Rodríguez”, integrado por 99 aeronaves. De acuerdo con la información oficial, 93 pertenecen a la Fuerza Aérea Mexicana y seis a la Guardia Nacional.

La cifra fue confirmada también por reportes periodísticos sobre el ensayo general. La Razón de México informó que el desfile de este año contará con 99 aeronaves, además de 45 drones y 536 vehículos terrestres, dentro de un despliegue de más de 15 mil integrantes de las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional.

La práctica tuvo como propósito comprobar algo que desde tierra puede parecer sencillo, pero que requiere una coordinación milimétrica: que decenas de aeronaves puedan desplazarse sobre la capital siguiendo rutas, tiempos y formaciones previamente establecidos.

La jornada comenzó con el salto de 15 paracaidistas desde un helicóptero MI-17 de la Guardia Nacional. Posteriormente se realizó un pase masivo de 71 aeronaves en dirección sur-norte y, después, una formación de ala rotativa con 23 helicópteros que se desplazaron de oeste a este.

Entre las maniobras previstas destaca una “Flor de Lis” formada por tres aviones F-5, una de las aeronaves de combate más emblemáticas de la Fuerza Aérea Mexicana. También se practicó una formación de dos helicópteros UH-60L en “racimo”, diseñada para acompañar el paso de las Fuerzas Especiales durante el desfile terrestre.

La exhibición, sin embargo, no estará limitada a las capacidades militares. Uno de los momentos de mayor carga simbólica será la demostración con helibalde, un sistema utilizado para transportar y descargar grandes cantidades de agua desde un helicóptero durante labores de combate de incendios y atención de emergencias.

Esta capacidad está vinculada con una de las funciones más visibles de las Fuerzas Armadas mexicanas: el apoyo a la población en situaciones de desastre mediante el Plan DN-III-E. El programa permite movilizar personal, aeronaves, vehículos, maquinaria y equipos especializados cuando una emergencia rebasa las capacidades locales de respuesta.

La experiencia reciente fuera del país también será recordada durante el desfile. Elementos del Agrupamiento “Yumare” participaron en las labores de asistencia a población afectada por los sismos registrados en Venezuela, donde se realizaron tareas de búsqueda, rescate, atención médica y distribución de ayuda humanitaria.

El componente aéreo se cerrará con nueve aeronaves TC-6 y tres helicópteros UH-60 que portarán las banderas de la Fuerza Aérea Mexicana, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional. La formación pretende representar la coordinación entre las instituciones que integran el dispositivo militar.

El despliegue de 2026 mantiene una tradición que ha convertido al sobrevuelo militar en uno de los momentos más reconocibles de las celebraciones del 16 de septiembre. En años anteriores, las formaciones han incluido aviones T-6C Texan, F-5, helicópteros UH-60 y MI-17, además de aeronaves de transporte y apoyo.

La dimensión del espectáculo también ha crecido con el tiempo. En 2023 participaron 85 aeronaves en el desfile de la Ciudad de México, mientras que en 2025 el contingente aéreo rondó el centenar de aeronaves. La preparación de este año mantiene esa escala, aunque con una composición específica de 99 unidades.

Detrás de las formaciones que el público verá desde las calles y edificios de la capital hay horas de entrenamiento. Cada cambio de posición depende de la coordinación entre pilotos, tripulaciones, controladores y personal en tierra. Una maniobra que dura apenas unos segundos frente a la mirada de los espectadores puede requerir una preparación mucho más extensa.

Y es que el desfile no solo busca mostrar aeronaves. Para la Defensa, también representa una oportunidad para exhibir capacidades que tienen una aplicación cotidiana en tareas de seguridad, transporte, vigilancia y auxilio a la población.

El próximo 16 de septiembre, las 99 aeronaves ensayadas volverán a cruzar el cielo de la capital como parte de la conmemoración del inicio de la Independencia. Para quienes las observen desde abajo será, como cada año, una escena de precisión y color. Para las tripulaciones, será la prueba final de una preparación en la que no hay espacio para improvisaciones.