El peso mexicano avanza ligeramente frente al dólar al cierre de la semana, aunque la persistencia de la inflación estadounidense y la expectativa de un posible aumento de tasas de la Reserva Federal mantienen la presión sobre la moneda.
El peso mexicano recuperó algo de terreno frente al dólar este viernes, aunque el movimiento no alcanza para borrar las pérdidas acumuladas durante la semana. El mercado cambiario permanece atento a dos factores que pueden marcar el rumbo de la moneda en los próximos días: las señales provenientes de la Reserva Federal de Estados Unidos y la evolución de las tensiones geopolíticas.
El tipo de cambio al contado se ubicaba alrededor de 16.9650 pesos por dólar durante la mañana, frente a las 16.9996 unidades registradas al cierre previo. Esto representaba una apreciación de aproximadamente 0.20 % para la moneda mexicana.
La recuperación, sin embargo, era moderada. Durante la jornada, el dólar llegó a cotizar hasta en 17.0110 pesos y descendió a un mínimo de 16.9274, reflejo de un mercado que sigue moviéndose con cautela ante las nuevas señales sobre las tasas estadounidenses.
El principal elemento de presión llegó desde Estados Unidos. El Departamento del Trabajo informó que el índice de precios al consumidor aumentó 0.4 % en agosto, después de un avance de 0.1 % en julio. En términos anuales, la inflación se ubicó en 3.4 %.
La cifra no sorprendió a los analistas, pero sí confirmó que el proceso de desinflación continúa siendo complicado. La inflación permanece muy por encima del objetivo de 2 % de la Reserva Federal y algunos componentes mostraron nuevamente una presión considerable.
Reuters destacó que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.3 % durante agosto y registró un avance anual de 2.4 %. El resultado reforzó la expectativa de que la Reserva Federal pueda elevar su tasa de referencia en 25 puntos base durante su reunión del 15 y 16 de septiembre.
Las apuestas del mercado cambiaron con rapidez después de conocerse el dato. Las probabilidades de un aumento de un cuarto de punto se situaron alrededor de 85 %, de acuerdo con los contratos seguidos por CME Group, aunque distintas lecturas del mercado durante la mañana llevaron esa estimación a niveles superiores.
Y es que para el peso mexicano las decisiones de la Fed son especialmente relevantes. Una tasa estadounidense más alta puede hacer más atractivos los activos denominados en dólares y, por esa vía, restar parte del atractivo que durante años han tenido las inversiones en pesos debido a la diferencia de tasas entre ambos países.
El escenario tampoco está aislado de los acontecimientos internacionales. Las tensiones en Medio Oriente han impulsado nuevamente los precios del petróleo y aumentado la incertidumbre entre los inversionistas. El encarecimiento de la energía puede convertirse, además, en una presión adicional para la inflación mundial.
Reuters reportó que el petróleo Brent se mantuvo por encima de los 100 dólares por barril y acumulaba una fuerte ganancia semanal, una situación que complica todavía más el panorama para los bancos centrales que buscan controlar los precios sin provocar un deterioro mayor de la actividad económica.
Para México, no todas las señales fueron negativas. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicó este viernes los resultados del Indicador Mensual de la Actividad Industrial correspondientes a julio, en los que se observó una mejora respecto de los meses anteriores. La actividad industrial registró un crecimiento anual de 2.7 %, de acuerdo con el reporte retomado por los mercados.
El dato resulta relevante porque ofrece un contrapeso frente a las preocupaciones externas. Una economía mexicana que conserva dinamismo industrial puede ayudar a sostener la percepción de fortaleza de sus fundamentales, aunque eso no elimina los riesgos provenientes de Estados Unidos ni de los mercados internacionales.
El mercado también permanece atento a las decisiones de política económica que se discuten en México. En particular, la entrega del Paquete Económico al Congreso añade otro elemento de atención para los inversionistas, que evalúan tanto las perspectivas de crecimiento como la situación de las finanzas públicas.
El comportamiento de este viernes resume bien el momento que atraviesa el peso. La moneda conserva una posición relativamente fuerte frente al dólar, pero ya no se mueve únicamente por factores internos. Cada dato de inflación estadounidense, cada señal de la Reserva Federal y cada sobresalto geopolítico puede provocar ajustes prácticamente inmediatos.
Por ahora, el peso consigue recuperar algunos centavos, pero encara el cierre semanal con saldo negativo. La verdadera prueba llegará la próxima semana, cuando la Reserva Federal se reúna y los mercados intenten determinar si el repunte de la inflación estadounidense es temporal o representa el comienzo de una etapa de mayor presión sobre los precios.


