El presidente ucraniano dijo que está dispuesto a viajar a Miami y sentarse con Vladimir Putin si ambos son invitados a la cumbre del G20, mientras Estados Unidos intenta reactivar unas negociaciones de paz estancadas.
Volodímir Zelenski abrió la puerta a un posible encuentro cara a cara con Vladimir Putin durante la próxima cumbre del G20 en Miami. El presidente de Ucrania afirmó que estaría dispuesto a asistir y reunirse con su homólogo ruso si ambos reciben una invitación para participar en el encuentro de líderes previsto para diciembre.
La declaración fue realizada el viernes 11 de septiembre durante una entrevista con Deutsche Welle en Canadá y difundida este sábado. Preguntado sobre si aceptaría reunirse con Putin en Miami, Zelenski respondió afirmativamente y sostuvo que el objetivo debería ser conversar y tomar decisiones concretas.
«Tenemos que ir. Tenemos que reunirnos, hablar y tomar decisiones», afirmó el mandatario ucraniano, según Deutsche Welle. Zelenski insistió además en que el valor de una eventual reunión no estaría en las declaraciones públicas, sino en sus resultados.
La posibilidad, sin embargo, está lejos de estar confirmada. El Kremlin todavía no ha decidido si Putin asistirá personalmente a la cumbre del G20. Además, la información disponible indica que Ucrania no figura actualmente entre los países miembros del grupo ni entre las invitaciones anunciadas para participar en la reunión de líderes.
La cumbre del G20 está prevista para los días 14 y 15 de diciembre en Miami, bajo la presidencia de Estados Unidos. El encuentro reunirá a los líderes de las principales economías desarrolladas y emergentes, además de la Unión Europea y la Unión Africana.
Para Putin, una eventual presencia en Miami tendría un significado particular. El mandatario ruso no participa personalmente en una cumbre de líderes del G20 desde 2019. No obstante, Rusia ha mantenido participación en algunas reuniones del grupo. El ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov, asistió recientemente a un encuentro ministerial celebrado en Estados Unidos.
La presencia rusa en las actividades del G20 ha generado incomodidad entre algunos aliados europeos de Ucrania, debido a que Moscú continúa su guerra contra Ucrania. Aun así, Washington ha mantenido abierto el canal de comunicación con el Kremlin como parte de los esfuerzos de la administración de Donald Trump para impulsar un acuerdo que ponga fin al conflicto.
Ese esfuerzo tuvo un nuevo capítulo durante la primera semana de septiembre. Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner viajaron a Moscú y posteriormente a Kyiv para intentar reactivar las negociaciones. En Moscú se reunieron con Putin y después mantuvieron conversaciones con Zelenski y funcionarios ucranianos.
El propio Zelenski calificó esas conversaciones de una señal positiva. En declaraciones posteriores a la visita de los emisarios estadounidenses, dijo que habían surgido «ideas» que podían servir como base para continuar trabajando en una solución diplomática, aunque no se produjo ningún acuerdo definitivo.
Según informó Reuters, el principal obstáculo continúa siendo la distancia entre las posiciones de Moscú y Kyiv sobre el territorio ocupado, especialmente en el Donbás. Rusia exige concesiones territoriales que Ucrania rechaza, mientras Kyiv insiste en que cualquier acuerdo debe incluir garantías de seguridad suficientemente sólidas.
El gobierno ucraniano también busca que las negociaciones tengan consecuencias prácticas. Zelenski ha planteado avanzar en asuntos como el intercambio de prisioneros, la seguridad energética y la navegación en el mar Negro, además de preparar una eventual reunión trilateral entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos.
De hecho, el presidente ucraniano confirmó esta semana que sus conversaciones con Witkoff y Kushner incluyeron la necesidad de avanzar hacia ese formato. En un mensaje publicado por la Presidencia de Ucrania, Zelenski señaló que los enviados estadounidenses aceptaron trabajar en la posibilidad de una reunión trilateral.
El Kremlin también ha dejado abierta la posibilidad de continuar el diálogo, aunque sin comprometerse con una fecha o lugar. Las conversaciones siguen condicionadas por diferencias fundamentales sobre el territorio, las garantías de seguridad para Ucrania y las condiciones que cada parte considera necesarias para poner fin a las hostilidades.
Mientras la diplomacia intenta recuperar terreno, la guerra continúa. Reuters reportó esta semana nuevos ataques rusos con misiles y drones contra Kyiv y otras zonas de Ucrania, después de una pausa temporal relacionada con la visita de los negociadores estadounidenses. El conflicto, por tanto, mantiene una doble realidad: mientras los canales diplomáticos vuelven a activarse, los combates y ataques a distancia no han cesado.
Zelenski también tiene previsto reunirse con Donald Trump a finales de septiembre. Ese encuentro podría servir para definir la siguiente etapa de la estrategia estadounidense y ucraniana antes de la cumbre del G20.
La posibilidad de que Zelenski y Putin coincidan en Miami dependerá de varias decisiones todavía pendientes. Primero, de que Putin decida acudir personalmente al G20; después, de que Ucrania sea invitada al encuentro y, finalmente, de que ambos gobiernos acepten una reunión bilateral.
Por ahora, no existe una reunión programada. Lo que sí existe es una señal política clara de Kyiv: Zelenski está dispuesto a sentarse frente a Putin si esa oportunidad se presenta y considera que el encuentro puede producir resultados.
La declaración llega en un momento en el que Washington intenta volver a colocar la diplomacia en el centro de un conflicto que lleva más de cuatro años. Miami podría convertirse en un escenario de alto nivel para ese esfuerzo, pero todavía queda mucho por resolver antes de que una fotografía de Zelenski y Putin frente a frente deje de ser una posibilidad y se convierta en una cita diplomática real.


