Amazon decidió suspender sus operaciones con 21 Air mientras avanza la investigación sobre el accidente de un Boeing 767 de carga que se salió de la pista del Aeropuerto Internacional de Miami y dejó cinco personas muertas.
Amazon suspendió sus operaciones con 21 Air, la compañía que operaba para Prime Air el Boeing 767-300 que se salió de la pista del Aeropuerto Internacional de Miami el pasado 6 de septiembre. El accidente provocó la muerte de cinco personas y abrió una investigación federal sobre las circunstancias que llevaron al avión a abandonar la pista durante el aterrizaje.
La decisión fue anunciada por Amazon después de varios días de análisis interno y mientras la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, conocida como NTSB, continúa reconstruyendo los últimos minutos del vuelo 7598.
“La seguridad siempre ha sido nuestra máxima prioridad, tanto en nuestras propias operaciones como cuando trabajamos con socios”, señaló la portavoz de Amazon, Kelly Nantel, al explicar la suspensión. La compañía agregó que seguirá colaborando con los investigadores y apoyando a las personas afectadas por la tragedia.
El avión, un Boeing 767-300 construido en 1994 y convertido posteriormente para operaciones de carga, había despegado de San Juan, Puerto Rico, con destino a Miami. Durante el aterrizaje en la pista 30, la aeronave no consiguió detenerse y terminó recorriendo aproximadamente 1,300 pies más allá del extremo de la pista antes de atravesar la zona perimetral del aeropuerto y alcanzar vehículos que circulaban o se encontraban cerca de las instalaciones.
Cinco personas que se encontraban en una camioneta de una empresa de servicios de limpieza murieron. Otras cinco resultaron heridas. Los dos pilotos que viajaban a bordo del avión sobrevivieron y fueron trasladados a un hospital, del que posteriormente fueron dados de alta.
Los primeros datos obtenidos por los investigadores permiten conocer algunos detalles, aunque todavía no existe una conclusión sobre la causa del accidente.
La NTSB informó que recuperó las dos cajas negras, la grabadora de voces de cabina y el registrador de datos de vuelo. Ambos dispositivos fueron trasladados a los laboratorios de la agencia en Washington, donde pudieron ser descargados correctamente.
El análisis preliminar resulta especialmente relevante. De acuerdo con la NTSB, uno de los pilotos advirtió durante la aproximación que el avión llevaba demasiada velocidad. La advertencia se produjo antes de que la aeronave tocara tierra y las preocupaciones sobre la velocidad continuaron durante los últimos minutos registrados en la grabadora de cabina.
Los datos de vuelo muestran que el tren de aterrizaje principal terminó tocando la pista a una velocidad terrestre de aproximadamente 134 nudos, mientras que el tren delantero y el tren principal derecho habían hecho contacto previamente a velocidades mayores.
Después de que se aplicaron los frenos, estos fueron liberados momentáneamente mientras los motores aumentaron su potencia hasta un nivel compatible con un intento de volver a elevarse, una maniobra conocida en aviación como go-around. Sin embargo, los motores regresaron posteriormente a ralentí y los frenos volvieron a aplicarse.
El avión continuó avanzando hasta abandonar la pista. La NTSB señaló que no encontró indicios en los datos registrados de que se hubieran desplegado los aerofrenos o los reversores de empuje antes de que terminara la grabación.
La información es todavía preliminar y la propia agencia ha advertido que puede cambiar conforme avance la investigación. Por ello, no es posible atribuir el accidente exclusivamente a una decisión de los pilotos ni a una falla mecánica.
Los investigadores también están examinando las condiciones meteorológicas, el estado de la aeronave, los procedimientos de 21 Air, el entrenamiento de la tripulación y otros posibles factores que pudieron contribuir al accidente.
El caso ha puesto además bajo atención a 21 Air, una empresa de carga con sede en Carolina del Norte que opera vuelos para Amazon desde 2024. Reportes de CBS News señalaron que antiguos empleados habían presentado previamente quejas relacionadas con prácticas de seguridad de la compañía. Esos señalamientos forman parte del contexto que ahora podría ser revisado por los investigadores, pero no demuestran por sí mismos que hayan contribuido al accidente de Miami.
La relación entre Amazon y sus contratistas también adquiere relevancia. Aunque el avión llevaba la imagen de Prime Air y transportaba paquetes de Amazon, la aeronave era operada por 21 Air. La decisión de suspender temporalmente esa relación refleja precisamente el papel que tienen los operadores externos dentro de la red logística de la compañía.
Amazon ha insistido en que la suspensión no significa que la investigación haya concluido ni que se haya determinado una responsabilidad específica. Se trata, de acuerdo con la empresa, de una medida adoptada después de revisar las circunstancias del accidente mientras las autoridades continúan con su trabajo.
El aeropuerto también enfrentó importantes alteraciones después del siniestro. Varias pistas permanecieron cerradas durante los primeros días, lo que provocó retrasos y cancelaciones y obligó a reorganizar parte de las operaciones aéreas de Miami.
La tragedia ha generado además una discusión sobre la seguridad de las zonas situadas al final de las pistas. El aeropuerto de Miami cumple con las normas federales de seguridad aplicables, pero el accidente volvió a poner bajo escrutinio las medidas disponibles para detener aeronaves que abandonan una pista antes de alcanzar áreas con vehículos y personas.
Por ahora, la NTSB mantiene abierta la investigación. La agencia deberá determinar qué ocurrió durante la aproximación, por qué el avión aterrizó a una velocidad que los propios datos consideran elevada y qué factores influyeron en la decisión de continuar el aterrizaje en lugar de completar una maniobra de escape.
Para Amazon, la suspensión de 21 Air representa una decisión inmediata ante una tragedia que golpeó directamente a su red de transporte. Para los investigadores, en cambio, el accidente apenas comienza a revelar sus causas.
La respuesta definitiva tendrá que esperar. En aviación, una cadena de acontecimientos rara vez puede explicarse con un solo factor, y los datos recuperados de las cajas negras deberán cruzarse con registros meteorológicos, mantenimiento, entrenamiento, procedimientos operativos y testimonios antes de establecer responsabilidades.


