Hombre al agua, tercera película dirigida por Gael García Bernal, llega a Toronto después de su estreno mundial en Venecia con una historia que utiliza la comedia para explorar poder, privilegios, masculinidad e identidad en América Latina.
Gael García Bernal vuelve a colocarse delante y detrás de la cámara con Hombre al agua, una comedia dramática que este martes llega al Festival Internacional de Cine de Toronto después de haber tenido su estreno mundial en la Mostra de Venecia.
La película sigue a Camilo, un socorrista cubano interpretado por el propio García Bernal, cuya vida cambia radicalmente después de rescatar de morir ahogado a Abel, un poderoso empresario mexicano. A partir de ese encuentro, el protagonista se traslada a México, se casa con la hija del empresario y entra en un universo de riqueza y privilegios que contrasta con su vida anterior.
Lo que inicialmente parece una oportunidad extraordinaria comienza poco a poco a revelar otra cara. Camilo descubre que el ascenso social tiene un precio y que, detrás de las comodidades, también existen relaciones de poder capaces de condicionar sus decisiones, sus aspiraciones e incluso la imagen que tiene de sí mismo.
La propuesta utiliza el humor para abordar asuntos que no son precisamente ligeros. La desigualdad económica, la masculinidad, la paternidad, la migración y la identidad latinoamericana atraviesan una historia que, según ha explicado García Bernal, también pretende funcionar como una metáfora sobre la búsqueda de una voz propia en la región.
La Biennale di Venezia, donde la cinta tuvo su estreno mundial en la sección Venice Spotlight, describe a Camilo como un hombre atrapado progresivamente en un plan de manipulación y control diseñado alrededor de su nueva familia. La película tiene una duración de 116 minutos y fue escrita por García Bernal junto con el dramaturgo y cineasta argentino Mariano Pensotti.
Para García Bernal, se trata además de un proyecto particularmente personal. El Universal reportó durante la presentación en Venecia que el cineasta comenzó a escribir la historia hace aproximadamente ocho años, después de convertirse en padre. Esa experiencia terminó influyendo en una película que combina las relaciones familiares con preguntas más amplias sobre poder, identidad y pertenencia.
Hombre al agua representa el tercer largometraje de ficción dirigido por García Bernal, después de Déficit, estrenada en 2007, y Chicuarotes, presentada en 2019. Con esta nueva cinta, el actor mexicano vuelve a asumir un papel creativo central en una producción que también está vinculada a La Corriente del Golfo, la compañía que comparte con Diego Luna.
El reparto reúne a Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Anna Díaz, Ezequiel Díaz, Manuel García Rulfo y Jorge Salinas, además de García Bernal. Pero uno de los nombres que más atención ha despertado es el de Ricky Martin.
El cantante puertorriqueño interpreta a Roby, un actor contratado para representar a Camilo dentro de una película que se rueda dentro de la propia película. Ese recurso introduce una especie de espejo narrativo: el protagonista observa cómo otra persona representa su propia vida mientras intenta comprender quién es realmente dentro de la historia que le ha tocado vivir.
Ricky Martin también figura como productor ejecutivo. La Jornada destacó que el papel supone su regreso al cine en español después de más de dos décadas, mientras que otros medios han resaltado que su incorporación al proyecto se mantuvo en secreto hasta la difusión del primer avance.
La participación de Martin añade, además, otra dimensión latinoamericana a una película que deliberadamente reúne personajes y talentos de distintos países. Cuba, México, Puerto Rico, Brasil, Uruguay y Argentina aparecen representados en el reparto y en el equipo creativo, reforzando la intención de García Bernal de construir una historia que no quede limitada a una sola identidad nacional.
Después de su presentación en Venecia, donde recibió una prolongada ovación según reportes de medios que cubrieron el estreno, la película desembarca ahora en Toronto como parte de la programación del TIFF. Su recorrido internacional continuará antes de llegar a las salas mexicanas el 24 de septiembre.
La película también ha sido mencionada entre las producciones consideradas para representar a México en la carrera hacia los premios Óscar de 2027, aunque esa selección todavía corresponde a un proceso distinto de su participación en los festivales internacionales.
Más allá del recorrido que pueda tener en festivales o salas comerciales, Hombre al agua plantea una pregunta que resulta familiar en buena parte de América Latina: qué ocurre cuando una persona consigue entrar a un mundo que durante años parecía reservado para otros. García Bernal decide responderla desde la comedia, pero detrás de las situaciones absurdas y los cambios de vida de Camilo aparece una reflexión más incómoda sobre quién tiene el poder de contar una historia y quién termina convertido en personaje dentro de ella.


