La comunidad estudiantil de la UAEM llevó su reclamo al desfile de Independencia en Cuernavaca, donde universitarias y colectivos feministas exigieron justicia por Claudia Tacoronte y por otras estudiantes asesinadas en Morelos.

El desfile cívico-militar por el 216 aniversario del inicio de la Independencia de México tuvo este miércoles un momento inesperado en Cuernavaca. Estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y colectivos feministas interrumpieron temporalmente el recorrido para exigir justicia por el asesinato de Claudia Tacoronte Aguilera, la estudiante española de 21 años que murió el pasado 12 de septiembre en Cuautla.

La movilización comenzó con un contingente de universitarios que avanzó desde el campus Chamilpa hacia el centro de Cuernavaca. De acuerdo con EFE y reportes de El Financiero, los elementos de seguridad impidieron inicialmente el paso del grupo en las inmediaciones del recorrido oficial, pero posteriormente las manifestantes consiguieron llegar a la zona cercana al Palacio de Gobierno.

La Jornada documentó que el bloqueo derivó en empujones entre policías estatales y manifestantes. Finalmente, personal de la Secretaría de Gobierno permitió el acceso de las activistas bajo el acuerdo de que permanecerían unos minutos en el lugar antes de retirarse para permitir la continuación del desfile.

En ese punto, integrantes de colectivos universitarios realizaron una intervención simbólica para representar a las víctimas de feminicidio. Las participantes se tendieron sobre el suelo, algunas cubiertas con pintura roja, mientras sostenían consignas contra la violencia hacia las mujeres y reclamaban respuestas a las autoridades.

La protesta tuvo como centro el caso de Claudia, quien había llegado a México a mediados de agosto para realizar un intercambio académico entre la Universidad de Granada y la UAEM. La joven acudió a Cuautla para participar en una feria de medicina tradicional y fue atacada con un arma blanca.

El caso permanece bajo investigación como feminicidio. La Fiscalía de Morelos obtuvo una orden de aprehensión contra Francisco Javier N, señalado como probable responsable, y difundió una ficha de búsqueda para solicitar información que permita localizarlo. Hasta ahora, las autoridades no han establecido públicamente de manera definitiva el móvil del ataque ni han presentado una resolución judicial que determine su responsabilidad.

La protesta también puso sobre la mesa una preocupación que va más allá del asesinato de la estudiante española. Las manifestantes reclamaron por otros casos que han afectado a integrantes o personas vinculadas con la comunidad universitaria de Morelos.

Según información recopilada por El País y otros medios que han dado seguimiento al caso, Claudia es la cuarta estudiante vinculada con la UAEM asesinada en un periodo de aproximadamente siete meses. Entre las víctimas mencionadas se encuentran Kimberly Ramos, Karol Toledo y Michelle Itzayana Fuentes. Las investigaciones de estos casos son independientes y no se ha establecido públicamente que exista una relación entre ellos.

La Universidad de Granada, por su parte, condenó el asesinato y suspendió los próximos intercambios académicos con la UAEM. Reuters informó que la decisión se tomó después del crimen y en medio de las conversaciones entre autoridades mexicanas y españolas para dar seguimiento a la investigación y brindar apoyo a la familia de la estudiante.

El reclamo estudiantil ocurre además en un contexto de preocupación por la violencia contra las mujeres en Morelos. Reuters reportó que entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 21 feminicidios en el estado y 380 en el conjunto de México durante ese periodo, cifras que corresponden únicamente a esos primeros siete meses del año.

Para las estudiantes que participaron en la protesta, el desfile dejó de ser por unos minutos únicamente una ceremonia cívica. El espacio público se convirtió también en un escenario para recordar a las víctimas y exigir respuestas. Y es que, detrás de cada consigna, hay una preocupación concreta: poder estudiar, trasladarse y participar en actividades académicas sin que la seguridad personal se convierta en una incertidumbre cotidiana.

La movilización terminó con la lectura de un pronunciamiento y un llamado a esclarecer los asesinatos de estudiantes. Poco después, el desfile continuó con su recorrido oficial en el centro de Cuernavaca.