Claudia Sheinbaum informó que las conversaciones comerciales con Donald Trump avanzan y que ambos gobiernos alcanzaron algunos acuerdos durante una llamada telefónica, aunque todavía no existe un pacto definitivo ni se han divulgado sus términos.
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos entraron en una nueva etapa después de una llamada telefónica entre Claudia Sheinbaum y Donald Trump. La presidenta mexicana informó este viernes que existe una posibilidad de alcanzar un acuerdo entre ambos países, aunque pidió esperar hasta que las conversaciones concluyan antes de conocer los detalles.
“Vamos avanzando en los temas comerciales”, señaló Sheinbaum durante su conferencia matutina realizada en Irapuato, Guanajuato. La mandataria agregó que durante la conversación se alcanzaron algunos acuerdos, pero insistió en que todavía no pueden hacerse públicos porque forman parte de una negociación que continúa abierta.
La llamada ocurrió el miércoles 16 de septiembre, en momentos en que los equipos de ambos gobiernos mantienen conversaciones para resolver diferencias comerciales y definir las condiciones de la relación económica bilateral. Reuters confirmó que las negociaciones buscan avanzar hacia un acuerdo antes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre.
El objetivo de México incluye reducir los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre determinados productos mexicanos. De acuerdo con Reuters, entre los sectores que buscan mejores condiciones se encuentran el acero, el aluminio y la industria automotriz, áreas particularmente relevantes para las exportaciones mexicanas.
La negociación se desarrolla en paralelo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC. El proceso formal de revisión del acuerdo comercial está previsto para 2026 y ha adquirido una dimensión adicional debido a las diferencias comerciales entre Washington y Ottawa.
El contexto regional también ha cambiado. Canadá y Estados Unidos han enfrentado dificultades en sus propias conversaciones comerciales, mientras México intenta mantener una relación comercial estable con su principal socio económico. Reuters informó la semana pasada que la situación había incrementado la presión para que Washington y Ciudad de México aceleraran sus negociaciones bilaterales.
La posibilidad de un acuerdo entre México y Estados Unidos no significa, por ahora, que el T-MEC vaya a desaparecer. El Gobierno mexicano ha sostenido durante meses que busca preservar el acuerdo trilateral y, al mismo tiempo, defender las condiciones comerciales de México frente a las medidas arancelarias estadounidenses.
Sheinbaum ha insistido previamente en que la revisión del tratado debe considerar a los tres países. En una conferencia de junio, la presidenta señaló que México trabaja para garantizar la continuidad del acuerdo y reconoció que la política comercial de la administración Trump es distinta a la de gobiernos estadounidenses anteriores.
En la llamada del miércoles, Sheinbaum estuvo acompañada por Roberto Velasco Álvarez, encargado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Economía. La participación de ambos funcionarios refleja que las conversaciones involucran tanto la relación diplomática como los aspectos económicos y comerciales.
El Gobierno mexicano no ha detallado cuáles fueron los puntos en los que se alcanzaron acuerdos preliminares. Esa reserva es relevante porque, hasta que exista un documento formal, las condiciones pueden modificarse durante las siguientes rondas de negociación.
El País describió la conversación como una nueva llamada de carácter constructivo entre ambos mandatarios y recordó que Sheinbaum y Trump han mantenido numerosas comunicaciones desde que la presidenta mexicana asumió el cargo. El diálogo directo se ha convertido en uno de los mecanismos utilizados por ambos gobiernos para tratar asuntos que van desde el comercio hasta la seguridad.
Al Jazeera también reportó que la reducción de aranceles forma parte de las prioridades mexicanas en las conversaciones. La cuestión es especialmente sensible para empresas que dependen del mercado estadounidense y para las cadenas productivas que atraviesan ambos países.
Para México, Estados Unidos continúa siendo el principal destino de sus exportaciones. Por ello, cualquier modificación importante en los aranceles puede tener efectos sobre industrias manufactureras, inversiones, empleo y precios, aunque el alcance concreto dependerá de los productos incluidos y de las condiciones que eventualmente se acuerden.
La negociación también ocurre mientras ambos países buscan mantener la integración de sus cadenas productivas. Sectores como el automotriz, electrónico, agroalimentario y manufacturero dependen de una intensa circulación de bienes entre México y Estados Unidos, con componentes que pueden cruzar la frontera varias veces antes de convertirse en un producto terminado.
La presión por alcanzar un entendimiento también tiene un componente de calendario. Reuters informó que ambos gobiernos buscan avanzar antes de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre. Sin embargo, ese plazo no garantiza que las negociaciones concluyan en una fecha determinada, pues todavía existen asuntos pendientes.
Sheinbaum evitó presentar la conversación como un acuerdo cerrado. Su mensaje fue más cauteloso: hay avances, existen algunos puntos de coincidencia y la posibilidad de un pacto está sobre la mesa, pero todavía falta concluir el proceso.
La diferencia entre una negociación avanzada y un acuerdo firmado puede parecer pequeña en una conferencia de prensa, pero para empresas y mercados es fundamental. Los compromisos comerciales solo pueden evaluarse plenamente cuando se conocen sus condiciones, alcances, plazos y mecanismos de aplicación.
Por ahora, México y Estados Unidos mantienen abiertas las conversaciones. Los equipos encabezados por las áreas económica y diplomática de ambos gobiernos deberán convertir los entendimientos preliminares en compromisos concretos, mientras continúa la revisión del marco comercial de América del Norte.
La próxima etapa permitirá conocer si la buena comunicación entre Sheinbaum y Trump se traduce en un acuerdo formal y cuáles serán sus condiciones. Hasta entonces, el Gobierno mexicano sostiene que las negociaciones avanzan, pero reconoce que todavía no existe un resultado definitivo que pueda anunciarse.

