El artista puertorriqueño puso fin a su gira internacional con dos conciertos agotados en San Juan, después de recorrer 22 ciudades y vender 3.1 millones de entradas en cuatro continentes.

Bad Bunny cerró este domingo 23 de agosto su gira Debí tirar más fotos World Tour en Puerto Rico, el lugar que inspiró buena parte de la identidad del proyecto. El cantante ofreció dos conciertos agotados en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan, donde reunió a unos 70 mil espectadores durante las noches del 22 y 23 de agosto.

El cierre fue también una celebración de la cultura puertorriqueña. Sobre el escenario aparecieron artistas de distintas generaciones y estilos, entre ellos Arcángel, Farruko, Ñengo Flow, Víctor Manuelle, Rauw Alejandro, Jowell & Randy, DEI V y RaiNao. Los Pleneros de la Cresta, Los Sobrinos y Chuwi aportaron además sonidos vinculados con las tradiciones musicales de la isla.

La dimensión de la gira ayuda a entender el alcance que alcanzó el proyecto. De acuerdo con EFE, el recorrido terminó con 55 conciertos en 22 ciudades de cuatro continentes y 3.1 millones de entradas vendidas. Pollstar también confirmó las 55 presentaciones y situó al tour entre los recorridos más exitosos del año.

El resultado no llegó por casualidad. Las entradas para las dos últimas fechas en San Juan se agotaron pocas horas después de salir a la venta. El Nuevo Día informó que más de un millón de usuarios llegaron a formar parte de la fila virtual para intentar conseguir un boleto, una señal del enorme interés que provocó el regreso del artista a los escenarios de su país.

La conexión con Puerto Rico fue uno de los elementos centrales del espectáculo. Debí tirar más fotos no se presentó únicamente como un álbum de reguetón y música urbana, sino como una obra profundamente vinculada con la memoria, las tradiciones y la identidad de la isla. Esa idea acompañó al cantante desde las primeras fechas de la gira hasta las dos noches finales en San Juan.

Durante el cierre, Bad Bunny también utilizó el escenario para hablar de los problemas que enfrenta Puerto Rico. Según EFE y El País, el artista se refirió a los cortes de electricidad, las dificultades relacionadas con el suministro de agua y las controversias alrededor de proyectos turísticos en la isla.

La presencia de la casita, uno de los elementos visuales asociados con la gira, reforzó esa idea de hogar. Más que una pieza de escenografía, el símbolo funcionó como una referencia a Puerto Rico y al vínculo que el cantante ha mantenido con la isla a lo largo de su carrera.

El final de la gira llega después de una etapa especialmente significativa para Bad Bunny. En 2026 se convirtió en el primer artista en ganar el Grammy al Álbum del Año con una producción completamente en español. La Academia de la Grabación confirmó que DeBÍ TiRAR MáS FOToS obtuvo el premio en la edición de este año.

También protagonizó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado en febrero. Aquella presentación llevó nuevamente elementos de la cultura puertorriqueña a una de las mayores plataformas de entretenimiento del mundo y consolidó una etapa de expansión internacional que ahora culmina con la gira.

El cierre ocurre después de su residencia No me quiero ir de aquí, realizada en Puerto Rico y que, según EFE, tuvo un impacto económico superior a 350 millones de dólares en la isla. El regreso para terminar la gira internacional convirtió el último fin de semana en una especie de círculo completo: después de llevar la música puertorriqueña por el mundo, Bad Bunny volvió al lugar donde comenzó todo.

El alcance comercial de la gira también confirma el peso que los artistas latinoamericanos han adquirido en el mercado global. Los 3.1 millones de boletos vendidos colocan a Bad Bunny en una posición privilegiada dentro de la industria internacional de conciertos y muestran que una producción construida alrededor de la música en español puede llenar estadios en mercados muy distintos.

Pero quizá la imagen más poderosa de la despedida no estuvo en las cifras. Estuvo en San Juan, con decenas de miles de personas cantando junto a un artista que decidió terminar su recorrido mundial en casa. Después de recorrer América, Europa, Asia y Australia, Bad Bunny convirtió el último concierto de Debí tirar más fotos en una declaración de identidad: el mundo fue el escenario, pero Puerto Rico siguió siendo el punto de regreso.