El PIB mexicano avanzó 1.4 por ciento entre abril y junio de 2026, el mayor crecimiento trimestral desde principios de 2022, y colocó al país en el segundo lugar entre las economías del G20 con datos disponibles, únicamente detrás de India.
La economía mexicana recuperó fuerza durante el segundo trimestre de 2026 y alcanzó un crecimiento de 1.4 por ciento respecto al periodo enero-marzo, de acuerdo con las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. El resultado colocó a México en el segundo sitio entre las economías del G20 con información disponible para ese periodo, solo por debajo de India, que registró un avance de 1.8 por ciento.
El dato adquiere mayor relevancia porque llegó después de una contracción de 0.3 por ciento en el primer trimestre, según la actualización de la OCDE. El organismo señaló que México fue una de las economías del grupo que más aceleraron su actividad entre ambos periodos, mientras el crecimiento agregado del G20 se ubicó en 0.7 por ciento.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó el resultado durante su conferencia matutina del 21 de septiembre y sostuvo que el desempeño del segundo semestre podría ser favorable. Esa última valoración corresponde a una expectativa expresada por la mandataria y no a una proyección de la OCDE.
La comparación entre países también ayuda a dimensionar el dato. Después de India y México aparecieron Indonesia, con un crecimiento trimestral de 1.3 por ciento; Turquía, con 1.1 por ciento; Canadá, con 0.8 por ciento; China, con 0.9 por ciento; y Estados Unidos, con 0.4 por ciento. En otros miembros del G20, como Alemania e Italia, el avance fue de 0.3 y 0.2 por ciento, respectivamente.
La OCDE advierte, sin embargo, que se trata de una comparación trimestral y que no debe confundirse con el crecimiento acumulado o interanual. En términos anuales, India registró el mayor aumento entre las economías del G20 con datos disponibles, con 8.1 por ciento, mientras México presentó un desempeño más moderado.
Los datos nacionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía confirman el repunte, aunque con un matiz importante. El instituto había estimado inicialmente un crecimiento trimestral de 1.5 por ciento y posteriormente lo revisó a 1.4 por ciento. Aun con ese ajuste, el segundo trimestre de 2026 quedó como el periodo de mayor crecimiento trimestral desde 2022.
El comportamiento no fue uniforme entre las distintas actividades económicas. Las actividades primarias avanzaron 2.4 por ciento durante el trimestre, mientras las secundarias, donde se encuentran buena parte de las manufacturas, crecieron 1.6 por ciento. Las actividades terciarias, que incluyen los servicios y representan la mayor parte de la economía nacional, aumentaron 1.4 por ciento.
El resultado también se reflejó en la primera mitad del año. De acuerdo con cifras difundidas por el Gobierno federal a partir de información oficial, el PIB acumuló un crecimiento anual de 1.2 por ciento durante enero-junio. El dato muestra una economía que comenzó el año con debilidad, pero que logró recuperar terreno durante el segundo trimestre.
Otro elemento destacado por el Gobierno es el comportamiento de la inversión extranjera directa. La Secretaría de Economía reportó una captación de 34 mil 968 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, cifra que representó un incremento de 2.1 por ciento frente al mismo periodo de 2025.
También se informó que la población ocupada alcanzó aproximadamente 60 millones de personas. Este dato laboral debe leerse por separado del crecimiento del PIB, ya que un aumento en el número de personas ocupadas no implica necesariamente el mismo ritmo de incremento en productividad, salarios o ingreso por habitante.
La recuperación del segundo trimestre tampoco elimina los desafíos que enfrenta la economía mexicana. La propia OCDE había proyectado en junio un crecimiento de 0.8 por ciento para México durante todo 2026, en un escenario marcado por incertidumbre comercial, restricciones fiscales y un entorno internacional complejo.
En ese contexto, el comportamiento de los próximos meses será especialmente relevante. Un trimestre de fuerte expansión mejora la fotografía de la primera mitad del año, pero no basta por sí solo para determinar la trayectoria de toda la economía. Para ello será necesario observar la evolución del consumo, la inversión, las exportaciones, el empleo y la actividad industrial durante el segundo semestre.
El dato de septiembre, por tanto, ofrece dos lecturas que pueden coexistir. Por un lado, México tuvo un repunte considerable después de la contracción del primer trimestre y se colocó detrás de India en el crecimiento trimestral del G20. Por otro, la economía todavía enfrenta un escenario de crecimiento moderado en el conjunto del año y diversos factores externos que pueden modificar el ritmo de recuperación.
La cifra de 1.4 por ciento es, en ese sentido, una señal de recuperación, pero también un punto de partida para medir si ese impulso puede mantenerse. La respuesta dependerá de lo que ocurra en los siguientes meses y de si la actividad económica logra convertir el repunte trimestral en un crecimiento más sostenido.

