El nuevo museo de George Lucas abrió sus puertas en Los Ángeles con más de 1.300 obras que cruzan pintura, ilustración, cómic, fotografía y cine para explorar una idea común: la capacidad de las imágenes para contar historias.
El Museo Lucas de Arte Narrativo abrió este martes al público en Exposition Park, Los Ángeles, después de años de planificación y construcción. El proyecto, impulsado por George Lucas y Mellody Hobson, propone algo más amplio que un espacio dedicado a Star Wars: reunir distintas formas de contar historias mediante imágenes y colocarlas dentro de una misma conversación artística.
El edificio, diseñado por el arquitecto Ma Yansong, tiene cinco plantas y unos 27.800 metros cuadrados. Su aspecto curvo y futurista rompe con la arquitectura convencional de los museos y se integra con un campus de aproximadamente 13 acres de jardines y espacios públicos. En el centro destaca un gran óculo que permite que el cielo forme parte de la experiencia interior.
El costo del proyecto se estima en unos 1.000 millones de dólares. Los Ángeles Times señaló que el museo fue concebido como uno de los grandes nuevos proyectos culturales de la ciudad y que su construcción tuvo retrasos relacionados, entre otros factores, con problemas de suministro durante la pandemia.
Pero el edificio es apenas el envoltorio. La verdadera apuesta está dentro.
La exposición inaugural reúne más de 1.300 piezas en más de 30 galerías y recorre diferentes épocas, técnicas y culturas. La colección incluye obras de maestros como Artemisia Gentileschi, Vincent van Gogh y Norman Rockwell, junto con piezas de Frida Kahlo, Diego Rivera, Robert Colescott, Frank Frazetta y Robert Crumb.
El museo también incorpora cómics, ilustraciones de libros infantiles, manga, fotografía, arte fantástico y materiales cinematográficos. La intención es romper con la división tradicional entre lo que suele considerarse arte de museo y las imágenes que forman parte de la cultura popular.
Associated Press destacó precisamente esa combinación. La institución busca otorgar un espacio comparable a ilustradores, historietistas y otros creadores populares dentro de una historia visual que también incluye a artistas tradicionalmente asociados con las bellas artes.
Las galerías están organizadas alrededor de temas relacionados con la experiencia humana y no únicamente por periodos históricos o técnicas. Amor, familia, comunidad, infancia, aventura y otros asuntos funcionan como hilos conductores para mostrar cómo distintas sociedades han utilizado las imágenes para explicar el mundo, transmitir valores o construir recuerdos colectivos.
Una de las particularidades del recorrido es que algunas piezas que no pueden trasladarse físicamente a un museo aparecen mediante reproducciones y experiencias inmersivas. El propio museo explica que estas instalaciones permiten acercar al público representaciones de lugares y obras monumentales de diferentes épocas, desde arte rupestre hasta arquitectura religiosa.
La tecnología ocupa así un lugar importante, pero no sustituye a las obras originales. Funciona como una herramienta para ampliar la experiencia y poner en diálogo objetos que, por tamaño, ubicación o fragilidad, no podrían reunirse bajo un mismo techo.
Y, por supuesto, Star Wars tiene su propio espacio. La exposición inaugural dedicada al cine, Star Wars in Motion, presenta diseños de vehículos, vestuario, utilería e ilustraciones vinculadas con las primeras seis películas de la saga. Entre los objetos destacados se encuentran el deslizador de Luke Skywalker y una construcción física del vehículo asociado con el General Grievous.
Los archivos de Lucas también incluyen materiales relacionados con Indiana Jones y décadas de trabajo cinematográfico. Sin embargo, el museo ha insistido en que Star Wars representa solo una parte de la propuesta. Según información publicada por el propio museo, la exposición cinematográfica ocupa una fracción de sus galerías inaugurales.
El complejo cuenta además con dos salas de cine en las que se proyectan programas de manera continua. El programa inaugural incluye cine mudo, animación, documental, cine experimental y otras formas de narración audiovisual, de modo que la experiencia no termina al abandonar las galerías.
También hay una biblioteca de investigación de acceso gratuito, espacios educativos, áreas para actividades y un restaurante. En el exterior, los jardines convierten al museo en un lugar pensado no solo para entrar a una exposición, sino también para permanecer y convivir.
Entre las propuestas contemporáneas destaca una galería dedicada a Banksy, junto con murales y otras expresiones del arte público. La presencia del artista británico refuerza la idea de que el relato visual no pertenece exclusivamente a los espacios tradicionales: también puede aparecer en una calle, un cómic, una pantalla o una pared.
Con su apertura, el Museo Lucas entra en el mapa cultural de Los Ángeles con una pregunta de fondo que atraviesa todo el proyecto: ¿qué ocurre cuando se dejan de separar las imágenes por categorías y se observan, en cambio, como distintas maneras de contar quiénes somos?
La respuesta no está planteada como una única colección de obras maestras. Está en el recorrido mismo, donde una pintura renacentista puede compartir espacio conceptual con una historieta, una fotografía, una ilustración infantil o el diseño de una nave espacial. Esa mezcla es, precisamente, el argumento central del nuevo museo.

