China impuso nuevos requisitos para exportar a Estados Unidos, México y Canadá dos sustancias químicas que pueden utilizarse en la fabricación ilícita de fentanilo, una medida anunciada antes de la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump en Washington.
China anunció este martes nuevas restricciones para la exportación de dos sustancias químicas que pueden emplearse como precursores en la fabricación de drogas sintéticas. La medida afecta específicamente a los envíos hacia Estados Unidos, México y Canadá y entró en vigor el mismo día de su publicación.
El Ministerio de Comercio chino informó que incorporó dos compuestos a su catálogo de sustancias químicas sujetas a control para determinados destinos. A partir de ahora, las empresas que pretendan exportarlos a los tres países deberán solicitar una autorización previa ante las autoridades correspondientes.
La decisión llega pocos días antes de la reunión prevista entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en Washington. El encuentro, programado para el 24 de septiembre, se produce en un momento en que ambas potencias mantienen negociaciones sobre comercio, tecnología e inteligencia artificial, además de otros asuntos internacionales.
Reuters señaló que los nuevos controles se relacionan con sustancias vinculadas a la cadena de suministro del fentanilo y responden a la presión ejercida por Washington para que Pekín adopte medidas adicionales contra el tráfico de precursores químicos. No se trata, sin embargo, de una prohibición absoluta: las exportaciones hacia Estados Unidos, México y Canadá podrán realizarse si cuentan con la licencia requerida.
La medida también tiene una relación directa con México. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, DEA, ha documentado durante años que organizaciones criminales mexicanas adquieren productos químicos procedentes de China para fabricar fentanilo en laboratorios clandestinos. En agosto de 2026, por ejemplo, el Departamento de Justicia estadounidense informó sobre el caso de un ciudadano mexicano que admitió haber comprado en China sustancias utilizadas para producir fentanilo y posteriormente fabricar la droga en México.
El expediente citado por las autoridades estadounidenses muestra cómo funciona una parte de esta cadena internacional: los productos químicos pueden salir de China, llegar a laboratorios clandestinos en México y convertirse allí en fentanilo destinado posteriormente al mercado estadounidense.
La DEA sostiene que los precursores utilizados por organizaciones criminales mexicanas proceden principalmente de China, aunque sus propios informes también señalan la participación de proveedores y rutas procedentes de otros países. Por ello, las autoridades estadounidenses han intentado actuar sobre diferentes eslabones de la cadena y no únicamente sobre el tráfico de la droga terminada.
China, por su parte, sostiene que cuenta con una legislación estricta contra los narcóticos y ha rechazado en distintas ocasiones las acusaciones de Washington sobre una falta de cooperación. Pekín también ha anunciado previamente controles adicionales sobre sustancias químicas susceptibles de ser desviadas hacia la producción ilegal de drogas.
El nuevo anuncio recuerda una decisión adoptada en mayo, cuando China amplió los controles sobre otro grupo de precursores. Reuters ha señalado que las medidas sobre estas sustancias se han convertido en uno de los puntos recurrentes dentro de la negociación entre Pekín y Washington.
La coincidencia temporal con la visita de Xi a Estados Unidos añade un elemento diplomático a la decisión. No obstante, el anuncio del Ministerio de Comercio chino no presenta la medida como una concesión específica relacionada con la reunión presidencial. Se trata formalmente de una modificación de las reglas de control de exportaciones.
El encuentro entre Xi y Trump tendrá además una agenda mucho más amplia. De acuerdo con Reuters y Associated Press, los presidentes tienen previsto abordar la relación comercial, los controles tecnológicos y la inteligencia artificial, además de asuntos geopolíticos como Taiwán y la guerra en Irán.
En materia comercial, ambas partes también enfrentan el vencimiento previsto en noviembre de una tregua arancelaria que redujo parte de las tensiones acumuladas durante la guerra comercial. Por ello, los nuevos controles sobre precursores químicos forman parte de una relación en la que cooperación y competencia avanzan al mismo tiempo.
Para México, el anuncio resulta especialmente relevante porque el país aparece en la cadena de suministro señalada por las autoridades estadounidenses. Sin embargo, la nueva regulación china no implica que todas las exportaciones de esas sustancias hacia México vayan a quedar suspendidas. El cambio central consiste en que deberán contar con autorización previa.
La eficacia de la medida dependerá, entre otros factores, de la capacidad de identificar a los compradores, supervisar los envíos y evitar que las sustancias sean desviadas mediante intermediarios o documentación falsa. Los antecedentes de investigaciones estadounidenses muestran que las redes dedicadas al tráfico de precursores han utilizado mecanismos para ocultar el contenido y el destino de algunos cargamentos.
Así, el anuncio de Pekín coloca nuevamente los precursores químicos en el centro de una conversación que involucra salud pública, seguridad, comercio y relaciones diplomáticas. La reunión entre Xi y Trump permitirá conocer si estos nuevos controles forman parte de una cooperación más amplia o si seguirán siendo un asunto de negociación entre ambas potencias.

