La Secretaría de Salud de Yucatán impuso una multa de 2 millones 111 mil 580 pesos a la empresa responsable de Fornelos Wake tras detectar irregularidades sanitarias en el agua donde fue confirmada la presencia de Naegleria fowleri.
La alerta sanitaria que comenzó tras la detección de Naegleria fowleri en el lago artificial de Fornelos Wake, en Mérida, entra ahora en una nueva etapa: además de mantener suspendidas las actividades del establecimiento, las autoridades estatales ampliaron la vigilancia a otros espacios acuáticos y mantienen bajo seguimiento epidemiológico a personas que estuvieron en contacto con el agua.
De acuerdo con información de la Secretaría de Salud de Yucatán, la sanción asciende a 18 mil Unidades de Medida y Actualización, equivalentes a 2 millones 111 mil 580 pesos. La dependencia atribuyó la multa a diversas irregularidades encontradas durante las verificaciones sanitarias realizadas en el establecimiento.
Entre los hallazgos se documentaron la falta de programas y bitácoras de limpieza, presencia de moho, deficiencias en los procesos de circulación y filtración del agua y ausencia de cloro residual libre en los puntos evaluados. En las muestras revisadas, este último parámetro registró 0.0 partes por millón.
La situación adquiere especial relevancia porque las autoridades confirmaron la presencia de Naegleria fowleri, una ameba que puede provocar meningoencefalitis amebiana primaria cuando el agua contaminada entra por la nariz. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos explican que se trata de una infección extremadamente rara, pero de evolución rápida y casi siempre mortal.
La misma fuente médica precisa que la infección no se transmite entre personas ni se adquiere por beber agua contaminada. Los primeros síntomas pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos, por lo que ante la aparición de estos signos después de una exposición de riesgo se recomienda buscar atención médica inmediata.
En Yucatán, la vigilancia se mantiene sobre las personas que ingresaron al lago entre el 4 de agosto y el 4 de septiembre. La empresa entregó inicialmente un listado de 361 usuarios, en su mayoría menores de edad. Al corte del 21 de septiembre, 148 personas permanecían bajo seguimiento directo, según informó el secretario de Salud, Alberto Alcocer Gamboa.
El personal sanitario mantiene comunicación telefónica con quienes permanecen bajo vigilancia para conocer su estado de salud, proporcionar recomendaciones y coordinar atención médica en el Hospital General Dr. Agustín O’Horán si fuera necesario. Hasta ese corte, las autoridades señalaron que ninguna de las personas bajo seguimiento había presentado síntomas relacionados con la infección.
El periodo de vigilancia continuará hasta el 4 de octubre. La Secretaría de Salud explicó que el primer periodo de incubación considerado de mayor riesgo ya transcurrió, aunque el protocolo no se dará por concluido hasta alcanzar la fecha establecida.
Mientras tanto, la revisión ya no se limita al establecimiento donde se detectó la ameba. La SSY tomó muestras preventivas en cuerpos de agua del complejo habitacional Cabo Norte, así como en espacios públicos de La Plancha y el Parque Zoológico del Centenario. Los resultados de estos análisis se encontraban en proceso al momento del anuncio.
Además, las autoridades prevén realizar muestreos en el Acuaparque, Animaya y el Parque Ecológico del Poniente. La medida busca ampliar el control sanitario sobre instalaciones donde existe contacto recreativo con el agua y detectar oportunamente cualquier condición que pueda representar un riesgo.
La decisión también pone sobre la mesa la importancia del mantenimiento cotidiano de estos espacios. La NOM-245-SSA1-2010, vigente desde 2012, establece requisitos sanitarios y de calidad del agua para albercas, incluyendo controles de limpieza, circulación, filtración y desinfección. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios mantiene esta norma dentro del marco vigente para el control sanitario del agua recreativa.
En el caso de Fornelos Wake, la suspensión de actividades permanecerá vigente de manera indefinida. La empresa deberá acreditar el saneamiento del lago y realizar el acondicionamiento técnico necesario antes de solicitar una eventual reapertura. También tendrá que presentar resultados de laboratorios certificados y demostrar el cumplimiento de las disposiciones sanitarias aplicables.
La autoridad estatal señaló que el proceso para cumplir con estas medidas podría tomar entre uno y tres meses. No se trata, por tanto, de una reapertura automática una vez pagada la multa: primero deberán acreditarse las condiciones sanitarias y técnicas requeridas.
El antecedente inmediato explica la dimensión de la respuesta oficial. El Gobierno de Yucatán confirmó el 14 de septiembre la presencia de Naegleria fowleri en el lago y señaló entonces que el cuerpo de agua permanecería fuera de operación. También aclaró que el lago artificial no está conectado con otros espacios recreativos ni con la red de agua potable, por lo que no se identificaba un riesgo para el suministro público.
La Jornada también reportó este martes la sanción económica y la continuidad de la vigilancia epidemiológica hasta el 4 de octubre. El diario señaló que el establecimiento permanece suspendido después de la confirmación de la ameba y del fallecimiento de un trabajador del sitio.
La verdad es que el episodio ha obligado a poner bajo la lupa algo que suele pasar desapercibido cuando se visita un espacio recreativo: la calidad del agua depende de controles que no siempre son visibles para los usuarios. En instalaciones acuáticas, la limpieza, la desinfección y la circulación del agua no son detalles secundarios, sino parte esencial de la seguridad.
Como parte de esta respuesta, el Gobierno de Yucatán anunció además la instalación de la Comisión Estatal de Agua Segura para el próximo 29 de septiembre. Participarán la Secretaría de Salud, la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán, la Comisión Nacional del Agua, la Universidad Autónoma de Yucatán y centros de investigación.
El objetivo será reforzar los protocolos y la coordinación entre dependencias e instituciones. Mientras concluyen los análisis y continúa la vigilancia, las autoridades mantienen el llamado a la población para consultar información oficial y acudir a los servicios de salud ante cualquier síntoma compatible con una infección.
Quienes hayan realizado actividades en Fornelos Wake entre el 4 de agosto y el 4 de septiembre y no hayan sido contactados por las autoridades pueden comunicarse con la Secretaría de Salud de Yucatán al teléfono 999 947 2198 o mediante el correo [email protected].

