José Mourinho afrontará este miércoles su regreso al Santiago Bernabéu 13 años después de su última etapa como técnico del Real Madrid y pidió que el protagonismo sea para el equipo, no para su figura.
José Mourinho ha decidido restarle dramatismo a uno de los regresos más esperados de la temporada. Este miércoles volverá a sentarse en el banquillo del Santiago Bernabéu como entrenador del Real Madrid, 13 años después de haber dirigido allí su último partido, y su petición fue clara: que el público reciba al equipo con pasión y no convierta su regreso en el centro de la noche.
“Yo no quiero que el Bernabéu me reciba de un modo particular. Yo quiero que reciban al equipo como su equipo, como su pasión”, afirmó el técnico portugués en la conferencia previa al encuentro frente a la Real Sociedad. El mensaje encaja con el discurso que ha sostenido desde su regreso al club: el protagonismo debe estar en la reconstrucción del conjunto y no en su propia figura.
Mourinho dejó atrás el Real Madrid en 2013 después de una etapa intensa, con títulos, fuertes rivalidades y un desgaste creciente en el entorno del club. Ahora vuelve con un perfil distinto. A sus 63 años, el portugués asegura sentirse más tranquilo y con mayor control de sus emociones. Reuters también ha destacado ese cambio en su regreso, marcado por un discurso más sereno, aunque acompañado de la misma exigencia competitiva.
El contexto tampoco es sencillo. El Real Madrid llega a esta nueva temporada después de dos cursos sin conquistar los principales títulos y con la necesidad de recuperar una conexión con su afición que, según el propio Mourinho, se deterioró especialmente durante el tramo final de la campaña anterior.
“No soy importante”, insistió el entrenador. Lo que sí considera importante es que los jugadores transmitan compromiso, hambre, resiliencia y fuerza desde el primer minuto. Para Mourinho, el apoyo de la grada puede ser determinante para reconstruir el ambiente alrededor del equipo.
El encuentro ante la Real Sociedad corresponde a la primera jornada de LaLiga, que fue aplazada debido a la participación de jugadores de ambos equipos en la final del Mundial. El Real Madrid debutó posteriormente con una victoria por 2-1 sobre el Espanyol, conseguida con un gol de Carlos Espí en los últimos minutos.
La Real Sociedad será, por tanto, el primer rival que visite el Bernabéu en la nueva etapa de Mourinho. El técnico portugués pidió respeto para el conjunto vasco y destacó su identidad, intensidad y calidad individual. La prioridad, sin embargo, será mantener el ritmo competitivo mostrado en el debut y conseguir otros tres puntos.
El regreso llega además en un momento en el que Mourinho comienza a definir su estructura de juego. La presencia de figuras como Vinícius Júnior, Kylian Mbappé y Jude Bellingham le ofrece una enorme variedad ofensiva, pero también plantea uno de los principales retos tácticos de la temporada: encontrar un sistema que permita aprovechar a sus grandes estrellas sin sacrificar el equilibrio colectivo.
Mourinho no considera que esa combinación sea necesariamente un problema. A su juicio, la verdadera dificultad aparece cuando una plantilla carece de jugadores capaces de mantener el nivel ante una lesión o una suspensión. En el Real Madrid actual, sostiene, dispone de futbolistas de primer nivel para afrontar esas situaciones.
El portugués también salió en defensa de Vinícius. Consideró que el delantero brasileño recibe un trato diferente al de otros futbolistas y cuestionó que los rivales puedan entrar en una dinámica de provocaciones cuando perciben que determinadas acciones no son suficientemente castigadas.
Su crítica no fue dirigida únicamente contra los árbitros. Mourinho afirmó que confía en el arbitraje español, pero sostuvo que los jueces deben proteger a todos los jugadores y evitar que la acumulación de faltas o provocaciones termine generando frustración en los futbolistas.
En el apartado físico, el Real Madrid tendrá algunas ausencias importantes. Rodrygo, Ferland Mendy, Éder Militão, Raúl Asencio, Thiago Pitarch, Endrick y Aurélien Tchouaméni no estarán disponibles para el encuentro, según la información difundida antes del partido.
El caso de Tchouaméni merece especial atención. Mourinho explicó que el centrocampista terminó el Mundial jugando con molestias y que el periodo de descanso no fue suficiente para completar su recuperación. Aunque el jugador quería continuar entrenando y competir, el cuerpo técnico decidió no arriesgarlo al comienzo de la temporada.
Endrick tampoco estará disponible. Mourinho reveló que el brasileño sufre una tendinitis y aseguró que rechazó la posibilidad de que saliera cedido o traspasado durante el mercado. “Me gusta trabajar con este jugador joven que tiene un talento importante”, explicó.
La situación del mercado de fichajes también parece relativamente clara. Mourinho considera que la plantilla está cerrada, aunque reconoce que cualquier oferta inesperada o una petición de salida de algún futbolista podría cambiar el escenario en los últimos días. Su preferencia, dijo, es conservar el grupo actual.
Todo esto convierte el partido contra la Real Sociedad en algo más que el regreso simbólico del entrenador portugués. Será la primera oportunidad para que Mourinho compruebe cómo responde su equipo ante su propia afición y para que el Bernabéu empiece a medir si esta segunda etapa puede ser realmente diferente de la primera.
La historia pesa, inevitablemente. Mourinho conquistó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España durante su primer ciclo en Madrid y dejó una huella que todavía genera opiniones encontradas. Ahora regresa después de pasar por Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahçe y Benfica, con la experiencia de más de una década fuera del club.
Pero esta vez quiere empezar desde otro lugar. No pide una ovación personal ni pretende que el Bernabéu mire hacia atrás. Quiere que la afición mire al campo y reconozca un equipo comprometido. En una temporada que apenas comienza, esa conexión puede ser tan importante como cualquier ajuste táctico.


