Tras la matanza en Kenscoff, las bandas muestran hasta dónde han ampliado su control dentro de Haití
Notipress.- Kenscoff amaneció entre cuerpos, viviendas incendiadas y familias buscando desaparecidos después de una incursión armada que comenzó durante la noche del domingo 23 de agosto. El ataque alcanzó un campamento de desplazados instalado en una iglesia y dejó decenas de muertos, heridos y personas secuestradas.
Ubicada en las colinas cercanas a Puerto Príncipe, Kenscoff es una comunidad agrícola y montañosa con una posición estratégica. Desde esa zona se dominan rutas hacia Pétion-Ville y una carretera importante que conecta la capital con el sur del país.
La Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití informó que el balance de víctimas todavía podía cambiar mientras continuaban las búsquedas. El alcalde Massillon Jean responsabilizó a integrantes de Viv Ansanm, una coalición de bandas que atacó repetidamente esta zona.
Cómo crecieron las pandillas haitianas
A partir del asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, estas organizaciones crecieron en un contexto de crisis institucional, inseguridad y vacío político. Desde entonces, varias coaliciones pasaron de controlar barrios de Puerto Príncipe a ejecutar ataques contra localidades periféricas y corredores estratégicos.
Viv Ansanm reúne distintas facciones armadas y fue designada por Estados Unidos como organización terrorista extranjera. Sus integrantes han sido señalados por asesinatos, secuestros, incendios, saqueos y otras formas de violencia empleadas para disputar territorio.
Las cifras muestran la dimensión de esa crisis más allá del ataque reciente contra Kenscoff. Naciones Unidas registró más de 3.100 muertos por violencia de pandillas entre enero y junio de 2026.
Alrededor de 1,5 millones de personas permanecen desplazadas dentro de Haití, mientras millones enfrentan una grave inseguridad alimentaria. En Kenscoff, ataques registrados desde comienzos de 2025 ya habían dejado cientos de muertos, viviendas destruidas y miles de desplazados.
Durante la nueva ofensiva, varias decenas de policías intentaron repeler a los hombres armados y algunos agentes resultaron heridos. Habitantes de la zona también denunciaron incendios de viviendas y cuestionaron la capacidad de las fuerzas públicas para proteger a la población.
Hasta dónde puede extenderse esta violencia
Hay una expansión territorial clara dentro de Haití, especialmente desde Puerto Príncipe hacia comunidades periféricas como Kenscoff. Sin embargo, no está documentado que Viv Ansanm mantenga estructuras organizadas o células operativas permanentes en otros países latinoamericanos.
Esa diferencia resulta importante porque ampliar territorio dentro de Haití no equivale automáticamente a convertirse en una organización criminal transnacional. Hasta ahora, estas bandas aparecen concentradas en controlar barrios, rutas, comunidades y posiciones estratégicas dentro del territorio haitiano.
Las consecuencias regionales pueden manifestarse de otras formas, principalmente mediante desplazamientos, migración forzada y una creciente presión humanitaria. Las fuentes aportadas no permiten afirmar que exista actualmente una expansión organizada de estas pandillas hacia América Latina.
Haití intenta contenerlas con apoyo internacional y una Fuerza de Supresión de Bandas respaldada por Naciones Unidas para reforzar a la Policía Nacional. Esa fuerza prevé alcanzar más de 5.500 efectivos mientras el país busca recuperar zonas sometidas a la influencia de organizaciones armadas.


