El presidente argentino cuestionó duramente el papel de Naciones Unidas durante su discurso ante la Asamblea General, criticó su actuación sobre las Malvinas y la pandemia y defendió que Occidente lidere el desarrollo de la inteligencia artificial.
Javier Milei convirtió su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas en un nuevo cuestionamiento al sistema multilateral. El presidente argentino calificó a la ONU de “inútil” y acusó a su estructura burocrática de mantener una “casta de parásitos”, en un discurso en el que también volvió a colocar la disputa por las islas Malvinas en el centro de su política exterior.
El mandatario habló este miércoles 23 de septiembre en Nueva York, durante el 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General. Su intervención estuvo marcada por críticas al funcionamiento de los organismos internacionales y por una defensa abierta de una agenda económica y tecnológica con menor intervención estatal.
Uno de los principales reclamos estuvo relacionado con las islas Malvinas, bajo administración británica desde 1833 y cuya soberanía es reclamada por Argentina. Milei sostuvo que Naciones Unidas no ha conseguido hacer cumplir sus propias resoluciones y cuestionó las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos desarrolladas alrededor del archipiélago.
La posición argentina sobre las Malvinas no es nueva ni exclusiva de la actual administración. Buenos Aires mantiene desde hace décadas un reclamo diplomático sobre la soberanía de las islas y Naciones Unidas ha llamado a Argentina y Reino Unido a reanudar negociaciones para encontrar una solución a la disputa.
En los últimos días, además, el Gobierno de Milei presentó un proyecto para reforzar las sanciones contra empresas vinculadas con actividades de explotación de recursos naturales en las islas. Reuters informó que la iniciativa busca ampliar el marco legal argentino para penalizar determinadas operaciones relacionadas con recursos hidrocarburíferos en el área que Argentina considera parte de sus espacios marítimos.
El segundo gran frente de su discurso fue la pandemia de covid-19. Milei cuestionó las políticas internacionales aplicadas durante la emergencia sanitaria y volvió a defender la decisión de su Gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud.
La crítica se produjo en un momento en que Naciones Unidas busca precisamente fortalecer la cooperación internacional frente a crisis que trascienden las fronteras. En la apertura de la Asamblea General, el secretario general de la ONU advirtió que las guerras, las desigualdades, el cambio climático y la inteligencia artificial están poniendo a prueba la capacidad de las instituciones internacionales para coordinar respuestas comunes.
La inteligencia artificial ocupó también un espacio destacado en el discurso de Milei. El presidente argentino rechazó los escenarios más pesimistas sobre el desarrollo de estas tecnologías y sostuvo que las advertencias sobre posibles consecuencias negativas pueden utilizarse para justificar un mayor control estatal.
Su planteamiento coincide en algunos aspectos con la posición expresada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien también ha defendido un desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y una política estadounidense orientada a mantener el liderazgo tecnológico mundial.
Milei sostuvo que Occidente debe encabezar esa transformación y planteó que Argentina puede convertirse en un destino atractivo para empresas tecnológicas mediante un marco regulatorio que limite determinadas restricciones. Según Infobae, durante su intervención también ofreció condiciones jurídicas y fiscales orientadas a facilitar el desarrollo de empresas vinculadas con la inteligencia artificial.
La posición contrasta con la estrategia que impulsa Naciones Unidas. En su intervención ante la Asamblea General, el secretario general defendió una gobernanza internacional de la inteligencia artificial y señaló que los países deben establecer mecanismos comunes para evaluar riesgos, proteger a las sociedades y evitar que sistemas tecnológicos de alto impacto queden fuera de supervisión.
La diferencia refleja uno de los debates centrales que rodean actualmente a la IA. Mientras algunos gobiernos priorizan acelerar la innovación y reducir obstáculos regulatorios, otros buscan establecer reglas internacionales para limitar riesgos relacionados con seguridad, empleo, derechos humanos y sistemas autónomos.
El discurso de Milei se produjo además en medio de un acercamiento económico cada vez mayor entre Argentina y Estados Unidos. Este mismo miércoles, ambos gobiernos anunciaron el denominado Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa orientada a desarrollar infraestructura de transporte, energía y otros proyectos estratégicos para conectar zonas productivas argentinas con los puertos del Atlántico.
De acuerdo con información difundida por el Gobierno argentino y medios locales, el proyecto contempla posibles inversiones estadounidenses de hasta 7 mil millones de dólares. Entre las áreas consideradas aparecen Vaca Muerta y proyectos vinculados con minería, infraestructura logística y recursos estratégicos.
El acuerdo refuerza la dimensión económica de la relación entre Milei y la administración de Trump. Argentina busca atraer capital y financiamiento para infraestructura y explotación de recursos naturales, mientras Estados Unidos procura ampliar su participación en sectores considerados estratégicos.
Así, el mensaje de Milei en Naciones Unidas combinó tres líneas que han marcado su política internacional: una crítica frontal a organismos multilaterales, la defensa de la posición argentina sobre las Malvinas y una apuesta por estrechar los vínculos políticos, tecnológicos y económicos con Estados Unidos.
Sin embargo, sus planteamientos se producen dentro de un sistema internacional en el que Argentina continúa participando en Naciones Unidas y en otros organismos multilaterales. La propia estructura de la Asamblea General ofrece precisamente el escenario desde el que Milei formuló sus críticas, mientras la organización continúa defendiendo la cooperación internacional como mecanismo para abordar conflictos y desafíos globales.
El discurso deja, por tanto, una fotografía clara de las prioridades que el Gobierno argentino está planteando en el exterior: mayor énfasis en soberanía y seguridad económica, una relación estrecha con Washington y una posición favorable a limitar la intervención estatal en sectores tecnológicos emergentes.

