Con 1,23 millones de barriles diarios, Venezuela recupera niveles no vistos desde 2019 y busca atraer nuevas inversiones
Notipress.- Después de varios años de menor actividad, Venezuela alcanzó 1,23 millones de barriles diarios de petróleo, su producción más alta desde febrero de 2019. El dato marca un cambio relevante para una industria que durante años operó por debajo de su capacidad histórica y bajo fuertes restricciones externas.
Según cifras oficiales, el bombeo creció 29,8% entre enero y julio, desde 924.000 hasta 1,2 millones de barriles diarios. Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, afirmó después que la producción ya superaba 1,23 millones de barriles por día.
La recuperación ocurre mientras el gobierno impulsa una mayor apertura a inversiones privadas y extranjeras en sectores considerados estratégicos. Rodríguez informó sobre 50 acuerdos vinculados con petróleo y gas, destinados a incorporar nuevas inversiones en más de 76 áreas productivas de hidrocarburos.
Más producción, pero también más exigencias
El aumento del bombeo puede mejorar la capacidad venezolana para generar ingresos externos y recuperar presencia dentro del mercado energético. Sin embargo, sostener ese crecimiento dependerá de inversiones continuas, infraestructura operativa, acceso a tecnología y condiciones suficientes para ampliar la producción.
La relevancia del repunte aumenta porque la producción todavía se mantiene por debajo de los máximos históricos de la industria venezolana. Aun así, regresar a niveles de 2019 ofrece una referencia concreta sobre la velocidad reciente del repunte y sus posibilidades de continuidad.
El país también comenzó a reconstruir relaciones con organismos financieros internacionales y con distintos gobiernos. Rodríguez mencionó avances con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de nuevos vínculos diplomáticos y económicos.
Tras recuperar vínculos con distintos actores, Venezuela puede ampliar conversaciones sobre financiamiento, tecnología, mercados y cooperación para proyectos petroleros de mayor escala. También puede ampliar las opciones de compañías extranjeras interesadas en participar en una industria que busca recuperar capacidad después de años de contracción.
Qué puede cambiar hacia adelante
La reforma de la ley de hidrocarburos aprobada en enero abrió mayores espacios para incentivar la entrada de capital extranjero. Desde entonces, el gobierno encargado promovió inversiones no solamente en petróleo, sino también en minería y electricidad.
Para el mercado energético, una producción venezolana más estable podría añadir volúmenes adicionales de crudo y ampliar alternativas de suministro. El efecto, sin embargo, dependerá del ritmo efectivo de crecimiento, la continuidad de los acuerdos y la evolución de las restricciones comerciales.
Rodríguez aseguró que la producción petrolera “no se detuvo” durante la emergencia provocada por los terremotos ocurridos dos meses antes. Esa continuidad operativa fue presentada por el gobierno como una señal de resistencia productiva durante un periodo marcado por graves daños internos.
A futuro, el principal interrogante será si Venezuela puede convertir este repunte en una expansión sostenida y financieramente viable. Nuevos proyectos, acceso a capital y capacidad tecnológica determinarán cuánto puede crecer la producción más allá del nivel alcanzado durante 2026.


