El Gobierno de México ampliará la red de atención primaria con 12 mil 750 consultorios que comenzarán a operar en enero de 2027 y tendrán capacidad para generar más de 40 millones de consultas al año en 24 estados.

El Gobierno de México prepara una de las mayores expansiones de atención primaria de las últimas décadas. La presidenta Claudia Sheinbaum firmó este martes el decreto para crear 12 mil 750 nuevos consultorios del Servicio Universal de Salud, una red que comenzará a operar en enero de 2027 en las 24 entidades donde actualmente está federalizado el IMSS-Bienestar.

La dimensión de la medida es considerable. De acuerdo con la información presentada por el Gobierno federal, los nuevos espacios permitirán ampliar la capacidad de atención primaria en más de 40 millones de consultas anuales. La estrategia busca acercar el primer nivel de atención a comunidades urbanas y rurales y, al mismo tiempo, reducir la presión que enfrentan los hospitales.

El subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark García Dobarganes, explicó que la red estará integrada por 7 mil 111 consultorios rurales y 5 mil 639 urbanos. Los espacios estarán ubicados en Unidades de Medicina Familiar del IMSS-Bienestar, zonas urbanas y Casas de Salud rurales. La información fue confirmada por el Gobierno federal y por medios como Animal Político y Reforma. :contentReference[oaicite:0]{index=0}

La intención es que no se trate simplemente de abrir más puertas, sino de crear una red con características comunes. Los consultorios contarán con personal médico, equipo homologado, computadora, conexión a internet y acceso a 90 tipos de medicamentos gratuitos. También podrán canalizar a los pacientes que requieran atención de mayor complejidad hacia el segundo nivel.

El secretario de Salud, David Kershenobich, explicó que fortalecer el primer nivel resulta fundamental porque es el punto de entrada al sistema sanitario. Ahí se pueden prevenir enfermedades, controlar padecimientos crónicos y detectar oportunamente a pacientes que necesitan atención hospitalaria.

La apuesta tiene una lógica sencilla: resolver cerca de casa aquello que puede atenderse cerca de casa. Una infección, el seguimiento de la hipertensión o la diabetes, el control de un embarazo o una revisión preventiva no deberían convertirse automáticamente en una visita a un hospital. Si el primer nivel funciona adecuadamente, también puede evitar que los servicios de mayor especialidad se saturen.

Los nuevos consultorios funcionarán entre semana de las 8:00 a las 20:00 horas y tendrán un turno los fines de semana de 8:00 a 14:00 horas, según la información oficial presentada durante la conferencia matutina.

La puesta en marcha, sin embargo, requerirá varios pasos previos. A partir del 14 de septiembre comenzarán a integrarse los Comités de Salud para el Bienestar, que recibirán recursos para adecuar los espacios previamente seleccionados. El modelo seguirá una lógica similar a La Clínica es Nuestra, en la que las comunidades participan directamente en la mejora de las instalaciones.

Ese mismo 14 de septiembre comenzará la convocatoria para contratar al personal que atenderá los consultorios. El registro permanecerá abierto hasta el 31 de octubre y contempla médicos, enfermeros con licenciatura, personal técnico y auxiliares de enfermería. También podrán participar médicos y médicas jubilados que quieran incorporarse sin perder su pensión, de acuerdo con lo anunciado por las autoridades.

El Gobierno federal ha señalado que el objetivo es que la red esté funcionando en enero de 2027, aunque información difundida por Animal Político apunta a que algunos espacios podrían terminar de consolidarse entre enero y febrero. :contentReference[oaicite:1]{index=1}

La expansión de los consultorios estará acompañada por otro componente de la estrategia sanitaria. A partir de septiembre comenzará de manera gradual la operación de 6 mil 567 Farmacias del Bienestar en los mismos 24 estados donde opera el IMSS-Bienestar.

La red incluirá más de 5 mil 500 puntos instalados en tiendas de Alimentación para el Bienestar y alrededor de mil máquinas automatizadas para dispensar medicamentos, principalmente en centros de salud de ciudades y zonas metropolitanas. El Universal confirmó que estas máquinas utilizarán lectores de código QR para identificar las recetas emitidas por el personal de Salud Casa por Casa. :contentReference[oaicite:2]{index=2}

El programa tendrá como principales beneficiarios a personas adultas mayores y personas con discapacidad atendidas mediante Salud Casa por Casa. El personal médico y de enfermería podrá recetar 22 tipos de medicamentos en esta etapa, mientras que los nuevos consultorios de atención primaria dispondrán de un catálogo de 90 medicamentos.

La expansión nacional parte de una experiencia piloto en el Estado de México. Según las autoridades, ahí se habilitaron 491 Farmacias del Bienestar y se han entregado más de 350 mil medicamentos. El Gobierno considera que ese ejercicio permitió identificar las necesidades más frecuentes y ajustar el modelo antes de llevarlo a otras entidades. :contentReference[oaicite:3]{index=3}

Salud Casa por Casa también ha alcanzado una escala considerable. La Secretaría de Bienestar reportó cerca de 25 millones de consultas realizadas desde el inicio del programa en junio de 2025, además de millones de pruebas para medir glucosa, colesterol y triglicéridos. La estrategia ha permitido detectar personas que requieren ser canalizadas hacia instituciones como el IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.

Otro componente es la credencialización del llamado Servicio Universal de Salud. Más de 3.2 millones de personas adultas mayores y con discapacidad se han registrado, según las cifras presentadas por las autoridades. La credencial busca facilitar que los beneficiarios puedan recibir atención en cualquiera de los tres sistemas públicos participantes.

La nueva infraestructura representa, en teoría, un cambio importante en la manera de acercar los servicios médicos a la población. Pero el desafío no termina cuando se inaugura un consultorio. Habrá que garantizar médicos suficientes, medicamentos disponibles, mantenimiento, conectividad y mecanismos eficaces para referir a los pacientes que necesiten atención especializada.

La experiencia de los sistemas públicos de salud muestra que ampliar infraestructura sin asegurar personal, insumos y continuidad puede dejar instalaciones que funcionan por debajo de su capacidad. Por eso, la verdadera dimensión del proyecto se medirá cuando los consultorios estén abiertos y los pacientes puedan comprobar que efectivamente hay atención, medicamentos y seguimiento.

Por ahora, el calendario ya está trazado: septiembre será el mes de organización comunitaria y contratación de personal; entre septiembre y noviembre se desplegará progresivamente la red de Farmacias del Bienestar, y enero de 2027 será la fecha prevista para el inicio de operaciones de los nuevos consultorios.

La apuesta del Gobierno federal es llevar la atención primaria hasta donde vive la gente y convertirla en una puerta de entrada más accesible al sistema público. El reto será transformar los números anunciados en algo mucho más tangible: que una persona enferma pueda llegar a un consultorio cercano, encontrar un médico y recibir atención sin que la distancia, el costo o la falta de medicamentos terminen convirtiéndose en otra barrera.