La selección de Perú se prepara para enfrentar a México en un partido amistoso y el técnico Mano Menezes perfila una alineación con cambios en la defensa debido a una lesión.

El encuentro forma parte de la nueva etapa que atraviesa la selección peruana bajo la dirección del brasileño Mano Menezes, quien asumió el proyecto con el objetivo de reconstruir al equipo de cara al siguiente ciclo mundialista.

Perú llega a este proceso después de un periodo complicado en las competiciones oficiales. La selección quedó fuera de la Copa América más reciente y tampoco consiguió clasificarse al repechaje de las últimas Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de 2026.

Para el compromiso ante México, Menezes analiza mantener una estructura similar a la utilizada en el encuentro anterior frente a Estados Unidos. La principal modificación estaría en la defensa, debido a la ausencia de Fabio Gruber por lesión.

El lugar de Gruber sería ocupado por Miguel Araujo, quien volvería a formar parte de la pareja de centrales. El resto de la línea defensiva estaría integrada por Pedro Gallese en la portería, Oliver Sonne como lateral derecho, Renzo Garcés en el centro y Marcos López por la izquierda.

En el mediocampo, Wilder Cartagena y Yoshimar Yotún aparecen como los principales encargados de la recuperación y distribución. Más adelante se ubicarían Jhonny Vidales y Jairo Vélez, con funciones orientadas a conectar el mediocampo con el ataque.

La delantera estaría integrada por Bassco Soyer y Gianluca Lapadula. El atacante de origen italiano representa una de las principales referencias ofensivas del conjunto peruano y forma parte del grupo de jugadores experimentados que Menezes busca combinar con futbolistas de menor recorrido internacional.

La alineación proyectada de Perú sería: Pedro Gallese; Oliver Sonne, Renzo Garcés, Miguel Araujo, Marcos López; Wilder Cartagena, Yoshimar Yotún, Jhonny Vidales, Jairo Vélez; Bassco Soyer y Gianluca Lapadula.

El partido ante México representa además una oportunidad para que Menezes observe el rendimiento de sus jugadores frente a un rival de la Concacaf y continúe definiendo la estructura con la que pretende trabajar durante el nuevo ciclo.

Más que un encuentro oficial, el amistoso servirá para evaluar variantes, dar minutos a diferentes futbolistas y comenzar a establecer una base de cara a los compromisos que Perú tendrá en el proceso rumbo al Mundial de 2030.