El Senado español rechazó el Tratado de Amistad y Cooperación con Francia durante la visita de Estado de Emmanuel Macron, pero el presidente francés consideró que el resultado representa un contratiempo y no el final del proceso de acercamiento bilateral.
El Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia quedó nuevamente en suspenso después de que el Senado español rechazara el acuerdo el 29 de septiembre, precisamente durante la visita de Estado de Emmanuel Macron a Madrid. El resultado abrió una nueva etapa de negociación política sobre un instrumento que ambos gobiernos habían firmado en Barcelona en enero de 2023.
El tratado fue rechazado por 142 votos frente a 106 favorables, con una abstención y algunos senadores que no participaron en la votación. El Partido Popular, que dispone de mayoría absoluta en la Cámara Alta, votó en contra junto con Vox. Entre quienes respaldaron el texto estuvieron los senadores del PSOE y de varias formaciones nacionalistas e independentistas.
Durante la conferencia de prensa celebrada junto al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, Macron reconoció su pesar por el resultado, pero evitó presentarlo como una ruptura de las relaciones bilaterales. El mandatario francés sostuvo que el acuerdo responde a la realidad económica, humana y cultural que existe entre ambos países y expresó su confianza en que el proceso pueda continuar.
El Gobierno español también ha señalado que el rechazo parlamentario no supone abandonar el objetivo de fortalecer la cooperación con Francia. Sánchez afirmó que espera que el tratado pueda ser aprobado antes de que termine la actual legislatura.
El acuerdo fue firmado el 19 de enero de 2023, durante la XXVII Cumbre Hispano-Francesa celebrada en Barcelona. Se trataba del primer tratado bilateral de esta naturaleza y dimensión entre ambos países y buscaba proporcionar un marco institucional más amplio para una relación que ya incluía cooperación dentro de la Unión Europea, la OTAN y numerosos ámbitos transfronterizos.
El documento consta de un preámbulo y diez títulos, con 36 artículos. Su contenido abarca cuestiones relacionadas con política exterior, seguridad, defensa, asuntos europeos, economía, energía, agricultura, educación, cultura, cooperación transfronteriza y protección civil, entre otras áreas.
Uno de sus elementos más relevantes consiste en institucionalizar la celebración de cumbres bilaterales y establecer mecanismos permanentes de consulta. El acuerdo también contempla la participación recíproca de representantes de ambos gobiernos en determinadas reuniones ministeriales, una de las disposiciones que generó objeciones durante el proceso de ratificación.
Precisamente ese mecanismo estuvo en el centro de las reservas expresadas por el Partido Popular. Durante el debate en el Senado, la senadora Pilar Rojo señaló que su formación cuestionaba el alcance de los compromisos asumidos y recordó sus objeciones al artículo relacionado originalmente con la participación de miembros de un gobierno en los consejos de ministros del otro.
Ese artículo había sido objeto de una controversia jurídica. El Tribunal Constitucional español dio su visto bueno al texto antes de la votación del Senado, después de que se plantearan objeciones sobre sus disposiciones. Posteriormente, España y Francia introdujeron una matización relacionada con el mecanismo de participación ministerial.
El tratado también tiene una dimensión energética y económica. España y Francia han desarrollado proyectos conjuntos de interconexión eléctrica y cooperación energética, entre ellos el corredor H2Med, destinado a facilitar el transporte de hidrógeno renovable hacia otros países europeos. Ambos gobiernos han vinculado esta cooperación con la seguridad energética y los objetivos europeos de descarbonización.
La cooperación transfronteriza constituye otro de sus componentes. La frontera pirenaica conecta territorios con una intensa circulación de personas, mercancías y servicios, por lo que el acuerdo contempla mecanismos para coordinar actuaciones en ámbitos como aduanas, protección civil, seguridad, emergencias y gestión de desastres naturales.
El rechazo parlamentario se produjo además en un momento especialmente significativo para la diplomacia entre los dos países. Macron inició una visita de Estado a España mientras el Senado debatía el acuerdo que pretende establecer precisamente un marco institucional más sólido para las relaciones bilaterales.
Sin embargo, el resultado de la votación no modifica por sí mismo la cooperación existente entre España y Francia. Ambos países continúan vinculados por acuerdos anteriores y por su pertenencia común a la Unión Europea y a la OTAN. El propio tratado contempla que los instrumentos bilaterales previamente suscritos mantengan su validez.
La situación deja ahora el futuro del tratado condicionado al proceso político y parlamentario español. Mientras Macron ha insistido en que el acuerdo puede alcanzarse, el Gobierno de Sánchez deberá buscar las condiciones necesarias para que el texto vuelva a avanzar en las instituciones españolas.
Más que una ruptura de las relaciones franco-españolas, la votación introduce una dificultad adicional en el intento de institucionalizar su cooperación. El tratado nació con la intención de convertir una relación bilateral ya intensa en un marco permanente de coordinación; su rechazo en el Senado demuestra que esa transformación todavía requiere superar diferencias políticas dentro de España.

