La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) reiteró su preocupación por la posible eliminación de los registros bautismales en la Unión Europea. La reacción se produce tras el dictamen no vinculante de Laila Medina, abogada general del Tribunal de Justicia de la UE, emitido el jueves 1 de octubre de 2026.

En su escrito, alusivo al caso “C-12/25, Bisdom Gent” planteado por un ciudadano belga que reclamó a la Diócesis de Gante la supresión de sus datos bautismales, Medina abrió la puerta a que los archivos eclesiásticos puedan estar obligados a borrar el nombre de una persona bautizada que solicite hacerlo tras abandonar la Iglesia.

Hasta el momento, la práctica habitual consiste en realizar una anotación al margen recogiendo el deseo de la persona interesada, sin borrar sus datos.

En una nota publicada este lunes 5 de octubre, la COMECE destaca que el dictamen reconoce que “las valoraciones que exige el caso son ‘complejas’ y, en varios aspectos, deja margen para la actuación de los tribunales nacionales” y que también alude a “la autonomía de la Iglesia y de su libertad religiosa”, así como a la importancia para la Iglesia Católica de la “correcta administración de los sacramentos”.

Inquietudes e interrogantes

Sin embargo, los representantes de las conferencias episcopales ante la UE subrayan que “varios elementos expresados en el dictamen suscitan inquietudes e interrogantes”. En especial, el hecho de que “rechaza esencialmente la solución de añadir al registro bautismal una anotación marginal con los deseos del interesado”.

Para la Iglesia Católica, esta postura supone distanciarse del hecho de que “en diversos ordenamientos jurídicos y modelos de relaciones Estado-Iglesia, la jurisprudencia nacional de los Estados miembros de la UE ha aceptado esta práctica como una solución jurídica totalmente adecuada”.

“Borrar el nombre y apellido de la persona bautizada del registro de bautismo priva por completo a dicho registro de su significado, valor y propósito”, añade la COMECE, quien considera que “este aspecto crucial parece haber sido descuidado”. Al mismo tiempo, denuncia que el dictamen “también carece de un análisis del impacto de esta omisión en los intereses y derechos de terceros”, en alusión a los padres, los padrinos o el sacerdote que administra el sacramento.

Además, la COMECE señala que “las consideraciones relativas a la posible angustia emocional que podría resultar de conservar los datos de una persona en un registro bautismal tampoco son convincentes”.

“Importante incertidumbre jurídica”

Por otro lado, la COMECE expresa su temor de que, “de confirmarse, la orientación que ofrece el dictamen pueda generar una importante incertidumbre jurídica para los responsables del tratamiento de datos eclesiásticos” en los estados miembros de la UE, lo que califican de “especialmente grave” porque “afectaría a los registros bautismales, que constituyen un pilar fundamental del funcionamiento y la organización interna de la Iglesia, y son vitales para que esta pueda cumplir su misión”.

Asimismo, los representantes de los prelados de la Unión Europea destacan que en el informe “no se reconoce ningún derecho general o automático a borrar datos de los registros bautismales”.

Por último, recuerdan que el Papa León XIV, en un reciente discurso pronunciado en Metz, citó el artículo 17 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), recordando “que el principio de laicidad que rige la vida de los Estados también presupone el respeto por parte de las autoridades nacionales y europeas a la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, expresión y culto”, argumentan.

La COMECE espera “con interés” la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre el caso, confiando “en que establezca una postura más favorable con respecto a la protección de los registros bautismales frente a la eliminación””. Además, estudia la elaboración de un documento de posición más elaborado sobre el dictamen.

ACI PRENSA