La autorización de la Comisión Nacional Antimonopolio despeja uno de los últimos obstáculos para que Melisa Acquisition tome el control de Telefónica México por un valor de empresa de 450 millones de dólares.
Telefónica se encuentra en la recta final de su salida del mercado mexicano, después de que la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) autorizara la concentración mediante la cual Melisa Acquisition adquirirá la totalidad de las acciones de Telefónica México que posee la compañía española.
La operación, acordada en abril pasado, tiene un valor de empresa de 450 millones de dólares y contempla las participaciones de Telefónica en Pegaso PCS y Celular de Telefonía, sociedades que en conjunto conforman su negocio mexicano.
La resolución de la autoridad de competencia determinó que la concentración tiene pocas probabilidades de afectar la libre concurrencia y la competencia económica. Con ello, las partes pueden avanzar hacia el cierre de una transacción que representa el último paso relevante para la salida de Telefónica de uno de los principales mercados de telecomunicaciones de América Latina.
La operación todavía no está concluida
El aval de la CNA no significa que la compraventa haya quedado formalmente cerrada. Las partes disponen de un plazo inicial de seis meses, contado a partir de la notificación de la resolución, para consumar la operación. Este periodo puede ampliarse una sola vez por otro plazo similar cuando existan causas justificadas.
Melisa Acquisition es un vehículo respaldado por OXIO y Newfoundland Capital Management. La transacción comprende el 100 % del capital de las sociedades que integran Telefónica México, de acuerdo con la documentación presentada por Telefónica y la resolución de la autoridad mexicana.
Movistar continuará en el mercado mexicano
La salida de Telefónica no implica, al menos en una primera etapa, la desaparición de Movistar. OXIO ha señalado que mantendrá la marca y al equipo directivo actual mientras avanza la integración del negocio.
La compañía cuenta con más de 20 millones de líneas móviles en México y el nuevo propietario pretende avanzar hacia un modelo con mayor utilización de infraestructura de terceros y una plataforma de telecomunicaciones basada en la nube.
El objetivo es transformar progresivamente la operación hacia un esquema más digital, mientras se mantiene la continuidad de los servicios para los usuarios durante el proceso de transición.
Un cambio de modelo que comenzó antes de la venta
La estrategia de Telefónica en México ya había experimentado una transformación importante antes del acuerdo de venta. En noviembre de 2019, Movistar firmó con AT&T un convenio para utilizar capacidad de su red de acceso móvil. El acuerdo comenzó con tecnologías 3G y 4G y posteriormente se amplió para incluir 5G.
En 2024 ambas empresas extendieron la vigencia del convenio hasta 2030, mientras Telefónica mantuvo el control de sus operaciones comerciales, clientes, administración y demás elementos de su negocio.
Ese modelo permitió a Telefónica reducir su dependencia de infraestructura propia y concentrar recursos en la operación comercial, una estrategia que ahora facilitará la transición hacia el nuevo propietario.
Veinticinco años de presencia en México
La historia de Telefónica en México comenzó en 2001, cuando adquirió activos celulares de Motorola en el norte del país. Un año después, la compañía reforzó su presencia con la compra del 65 % de Pegaso, operación que permitió ampliar su cobertura y consolidarse como uno de los principales competidores del mercado móvil.
Las distintas operaciones terminaron integrándose en Telefónica Móviles México y dieron origen a la estructura empresarial sobre la que posteriormente se desarrolló la marca Movistar en el país.
Durante más de dos décadas, Telefónica compitió principalmente con Telcel y otros operadores en un mercado caracterizado por una fuerte concentración y por importantes inversiones en infraestructura y espectro radioeléctrico.
El último capítulo de la retirada de Hispanoamérica
La venta de México forma parte de una estrategia más amplia de Telefónica para reducir su presencia en Hispanoamérica y concentrar sus recursos en mercados considerados estratégicos por el grupo.
En los últimos años, la compañía española ha vendido sus operaciones en Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia y Chile. Con México, el grupo completa prácticamente su retirada de los principales mercados hispanoamericanos, mientras mantiene posiciones relevantes en España, Alemania, Reino Unido y Brasil.
Para Telefónica, la operación mexicana supone el cierre de una etapa iniciada hace un cuarto de siglo. Para los usuarios de Movistar, en cambio, el cambio será principalmente empresarial: la marca y los servicios continuarán inicialmente bajo un nuevo propietario, mientras comienza una nueva fase para uno de los operadores con mayor presencia en el mercado móvil mexicano.

