La nueva película de Netflix, dirigida, protagonizada y producida por Ben Affleck, utiliza un thriller político ambientado en Los Ángeles para explorar las diferencias culturales, sociales y de poder que conviven en la ciudad.
Los Ángeles, Estados Unidos.— Ben Affleck considera que Animals, su nueva película como director, protagonista y productor, demuestra por qué la diversidad puede convertirse en una herramienta esencial para construir historias más complejas y cercanas a la realidad. El filme llega este viernes a Netflix y combina suspenso, drama familiar y ambición política.
La historia sigue a Mark Kimball, un hombre que aspira a convertirse en alcalde de Los Ángeles, y a su esposa Abby, interpretada por Kerry Washington. La aparente estabilidad de la pareja se derrumba después del secuestro de su hijo, un acontecimiento que desencadena una carrera contra el tiempo en la que aparecen secretos, intereses políticos y conflictos personales.
Affleck desarrolló el proyecto a través de Artists Equity, la compañía que fundó junto con Matt Damon. Para el cineasta, la construcción de la película habría sido imposible sin las aportaciones de un equipo capaz de ofrecer perspectivas distintas a la suya.
El reparto reúne a actores con diferentes orígenes culturales y trayectorias. Además de Affleck y Washington, participan los mexicanos Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez, así como Steven Yeun y Gillian Anderson. La selección buscó reflejar la diversidad de Los Ángeles, una de las ciudades estadounidenses con mayor presencia de comunidades provenientes de distintos países y culturas.
Affleck sostiene que precisamente esas diferencias enriquecieron el resultado. A su juicio, trabajar con intérpretes que comparten algunas experiencias con él, pero que también poseen perspectivas que desconoce, permitió incorporar matices que difícilmente habría podido construir por cuenta propia.
Uno de los ejemplos más claros aparece en los personajes interpretados por Luis Gerardo Méndez y Adriana Paz. Ambos dan vida a Ramón y Cecilia, una pareja migrante cuya relación y posición social adquieren distintos matices dependiendo de quién se encuentre alrededor.
La dinámica cambia cuando los personajes están solos frente a cuando forman parte de espacios donde intervienen miembros de una familia de mayor estatus. Esa transformación permite a la película explorar las jerarquías sociales y las diferentes formas en que las personas modifican su comportamiento dependiendo del contexto.
Washington considera que esa dimensión constituye uno de los elementos más interesantes del filme, porque plantea preguntas sobre las identidades que las personas construyen, las máscaras que utilizan y la manera en que las relaciones de poder condicionan incluso las conversaciones más privadas.
La actriz también destacó el desafío de representar una historia marcada por una tragedia familiar. El elenco tuvo que construir personajes enfrentados a situaciones de dolor extremo, una exigencia que, según Affleck, terminó aportando a la película una autenticidad que no esperaba encontrar inicialmente.
Para el director, una de las claves estuvo precisamente en reconocer que las personas no se expresan de la misma manera en todos los espacios. Las conversaciones, los gestos y hasta el lenguaje pueden modificarse cuando cambia la relación de poder o las personas que están presentes.
Con esa perspectiva, Animals utiliza el suspenso no solamente para contar la historia de un secuestro y de una carrera política, sino también para observar las diferencias que aparecen detrás de las apariencias. Affleck plantea así una película en la que la diversidad del elenco no funciona únicamente como representación, sino como un elemento que modifica la manera en que los personajes y sus relaciones son construidos.


