El excampeón mundial Wilfredo “Bazooka” Gómez falleció a los 69 años tras permanecer hospitalizado durante dos semanas por complicaciones respiratorias. Considerado uno de los máximos exponentes del boxeo puertorriqueño, conquistó títulos mundiales en tres divisiones y estableció una marca histórica de 17 defensas consecutivas ganadas por nocaut.
El boxeo internacional perdió a una de sus figuras más emblemáticas con el fallecimiento de Wilfredo “Bazooka” Gómez, excampeón mundial puertorriqueño reconocido por su potencia de golpeo y su dominio en la categoría supergallo. Su muerte fue confirmada por su hijo, Wilfredo Gómez Jr., quien informó que el exboxeador falleció la noche del sábado 10 de octubre, después de permanecer hospitalizado durante las dos semanas anteriores por complicaciones respiratorias.
Nacido en San Juan, Puerto Rico, el 29 de octubre de 1956, Gómez se ganó el apodo de “Bazooka” por la contundencia de sus golpes. También era conocido como “El Niño de Las Monjas”, en referencia al barrio donde creció. Su trayectoria lo convirtió en uno de los deportistas más reconocidos de la isla y en una figura fundamental del boxeo latinoamericano.
Integrante del Salón de la Fama Internacional del Boxeo desde 1995, Gómez construyó un legado que trascendió los títulos obtenidos. Su capacidad para definir combates por la vía rápida y su participación en enfrentamientos memorables contra algunos de los mejores pugilistas de su época lo consolidaron como uno de los grandes campeones de su generación.
Una marca histórica de 17 defensas por nocaut
El momento decisivo de su carrera llegó el 21 de mayo de 1977, cuando derrotó por nocaut en el duodécimo asalto al surcoreano Dong Kyun Yum y conquistó el campeonato mundial supergallo del Consejo Mundial de Boxeo. El combate se celebró en el coliseo Roberto Clemente de San Juan y marcó el inicio de uno de los reinados más dominantes de esa división.
Durante su etapa como campeón supergallo, Gómez consiguió 17 defensas consecutivas del título, todas por nocaut. Este registro permanece como una de las marcas más extraordinarias del boxeo profesional y constituye el principal símbolo de su dominio en el cuadrilátero.
Entre sus victorias más recordadas figura la que obtuvo ante el mexicano Carlos Zárate, también integrante del Salón de la Fama. El enfrentamiento reunió a dos de los pegadores más temidos de la época y terminó con el triunfo del puertorriqueño por nocaut en el quinto asalto.
Gómez también protagonizó una memorable pelea contra el mexicano Lupe Pintor, a quien venció por nocaut técnico en el decimocuarto asalto en diciembre de 1982. Aquel combate se convirtió en uno de los episodios más recordados de la rivalidad deportiva entre México y Puerto Rico.
Campeón mundial en tres divisiones
El legado de Gómez no se limitó al peso supergallo. A lo largo de su trayectoria profesional conquistó campeonatos mundiales en tres categorías: supergallo, pluma y superpluma. Su capacidad para competir en diferentes divisiones confirmó su versatilidad y lo situó entre los pugilistas más destacados de su generación.
En 1984 derrotó a su compatriota Juan Laporte para conquistar el título mundial pluma. Un año después volvió a hacer historia al imponerse al estadounidense Rocky Lockridge y obtener el campeonato superpluma, con lo que amplió su palmarés a tres divisiones.
Antes de alcanzar la fama profesional, Gómez también destacó en el boxeo aficionado. Representó a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y obtuvo la medalla de oro en el primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado, celebrado en La Habana en 1974.
Su trayectoria profesional concluyó con un récord de 44 victorias, tres derrotas y un empate, incluidos 42 triunfos por nocaut. Se retiró en 1987, después de vencer por nocaut técnico a Mario Salazar en el segundo asalto.
La derrota ante Salvador Sánchez marcó su carrera
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria fue el enfrentamiento contra el mexicano Salvador Sánchez, disputado el 21 de septiembre de 1981 en Las Vegas, Nevada. Gómez llegó a la pelea como campeón supergallo invicto y subió de categoría para desafiar a Sánchez por el título mundial pluma.
El mexicano se impuso por nocaut en el octavo asalto y le propinó la primera derrota de su carrera profesional. El resultado quedó grabado en la historia del boxeo por la calidad de ambos contendientes y por la manera en que Sánchez logró neutralizar la ofensiva del puertorriqueño.
La posibilidad de una revancha nunca se concretó. Sánchez falleció en agosto de 1982 en un accidente automovilístico, cuando todavía se encontraba en la cima de su carrera. La ausencia de un segundo enfrentamiento dejó abierta una de las rivalidades más recordadas del boxeo mexicano y puertorriqueño.
Un legado que trasciende el cuadrilátero
En julio de 2018, la Organización Mundial de Boxeo reconoció a Gómez como campeón honorífico, un homenaje a su contribución al deporte. La distinción se sumó a los reconocimientos que recibió durante décadas por sus logros y su influencia en las nuevas generaciones de boxeadores.
La noticia de su fallecimiento provocó reacciones en el ámbito deportivo. El Consejo Mundial de Boxeo expresó sus condolencias y destacó la importancia de su legado para Puerto Rico y para la historia del pugilismo internacional.
La familia del excampeón anunció que ofrecería información adicional sobre las honras fúnebres. Mientras tanto, aficionados y especialistas recuerdan a Gómez por su pegada, su capacidad competitiva y una carrera que lo convirtió en referente del deporte puertorriqueño.
Wilfredo “Bazooka” Gómez deja una huella marcada por tres campeonatos mundiales, una trayectoria reconocida internacionalmente y un récord de defensas por nocaut que permanece como uno de los grandes hitos del boxeo profesional.


