México tiene una oportunidad para atraer capitales europeos y estadounidenses gracias a su cercanía con Estados Unidos, su integración comercial con Norteamérica y su ubicación alejada de los principales conflictos bélicos, afirmó José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial. Sin embargo, advirtió que para convertir ese interés en inversiones concretas será indispensable garantizar seguridad jurídica, electricidad suficiente, disponibilidad de agua y estabilidad en las finanzas públicas.
El sector empresarial busca abrir una nueva etapa de colaboración
El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) considera que México atraviesa un momento favorable para fortalecer su posición como destino de inversión en América Latina. Su presidente, José Medina Mora, sostiene que el país cuenta con ventajas geográficas y comerciales que pueden atraer proyectos productivos, siempre que existan condiciones adecuadas para su desarrollo.
En una entrevista con El Economista, el dirigente empresarial señaló que el sector privado busca consolidar una nueva etapa de diálogo con el Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. El objetivo compartido, afirmó, es reactivar la inversión, impulsar la actividad económica y generar empleos.
La postura se presenta en el contexto del 50 aniversario del CCE, organismo que agrupa a diversas organizaciones empresariales del país. Después de periodos de diferencias con el Gobierno federal durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, la dirigencia empresarial busca ampliar los espacios de colaboración con las autoridades actuales.
Para Medina Mora, la posibilidad de construir acuerdos representa una oportunidad para atender obstáculos que durante años han limitado determinados proyectos de inversión. No obstante, el interés expresado por los empresarios todavía debe traducirse en decisiones concretas, financiamiento y obras que contribuyan al crecimiento económico.
El atractivo de México para inversionistas europeos y estadounidenses
Uno de los factores que, según el presidente del CCE, favorecen al país es su cercanía con Estados Unidos, uno de los principales mercados de consumo e inversión del mundo. Esta ubicación permite a las empresas establecer operaciones en México para atender la demanda norteamericana y aprovechar las cadenas regionales de producción.
Medina Mora relató que, durante una reunión con representantes empresariales de Suecia, Dinamarca, Finlandia y Noruega, encontró interés por explorar oportunidades de inversión en territorio mexicano. De acuerdo con su testimonio, los participantes consideraron que la proximidad de Europa a los conflictos bélicos también influye en las decisiones sobre dónde establecer nuevas operaciones.
El dirigente empresarial señaló que los inversionistas europeos observan en México una vía de acceso al mercado norteamericano. Esta posibilidad puede resultar especialmente relevante para industrias que necesitan instalaciones productivas, infraestructura logística y cadenas de suministro cercanas a sus principales clientes.
Sin embargo, la ubicación geográfica es solo uno de los elementos que intervienen en las decisiones empresariales. La disponibilidad de trabajadores capacitados, la infraestructura, los costos de operación, la seguridad y la previsibilidad de las reglas también influyen en la selección de un destino para invertir.
Centros de datos e inteligencia artificial, una oportunidad de crecimiento
El desarrollo de la inteligencia artificial abre otra posibilidad para México: atraer inversiones destinadas a construir centros de datos e infraestructura digital. Estas instalaciones requieren grandes cantidades de electricidad, sistemas de refrigeración, conectividad y suministro confiable de agua, por lo que su ubicación depende de factores técnicos y económicos específicos.
Medina Mora planteó que la frontera norte podría aprovechar su cercanía con Estados Unidos y el acceso al gas natural procedente de Texas para impulsar proyectos relacionados con la infraestructura tecnológica. La propuesta contempla atraer capitales para construir instalaciones capaces de atender la creciente demanda de procesamiento y almacenamiento de información.
El crecimiento de la inteligencia artificial ha incrementado las necesidades de capacidad informática de empresas, gobiernos y proveedores de servicios digitales. Como consecuencia, los centros de datos se han convertido en una actividad de interés para los inversionistas internacionales y en un componente estratégico de la infraestructura tecnológica.
No obstante, aprovechar esta oportunidad dependerá de la capacidad del país para ampliar su generación y transmisión eléctrica, garantizar el suministro de agua y desarrollar redes de telecomunicaciones. Sin estas condiciones, los proyectos podrían trasladarse a otras regiones que ofrezcan mayor certidumbre operativa.
El objetivo es elevar la inversión hasta 25% o 28% del PIB
El presidente del CCE consideró que México debería aumentar la inversión total hasta alcanzar entre 25% y 28% del producto interno bruto (PIB). Esta meta busca fortalecer la capacidad productiva y generar condiciones para un crecimiento económico más sostenido.
La inversión comprende recursos destinados a maquinaria, instalaciones industriales, infraestructura, tecnología y construcción, entre otros componentes. Su importancia radica en que permite ampliar la capacidad de producción, mejorar la productividad y crear oportunidades de empleo.
Medina Mora sostuvo que comienzan a observarse señales de recuperación y que el sector empresarial trabaja con el Gobierno para facilitar la llegada de nuevos proyectos. Sin embargo, alcanzar los niveles planteados requerirá mantener el interés de los inversionistas y resolver las limitaciones que dificultan la ejecución de proyectos de largo plazo.
El dirigente también destacó el papel del Plan México como instrumento para coordinar esfuerzos públicos y privados. La estrategia busca impulsar la inversión, fortalecer las cadenas productivas y aprovechar las oportunidades derivadas de la integración comercial con Norteamérica.
Energía, agua y seguridad jurídica, condiciones indispensables
Medina Mora identificó tres factores que considera fundamentales para atraer capitales: certidumbre jurídica, disponibilidad de energía y acceso suficiente al agua. A su juicio, las empresas necesitan conocer las reglas bajo las cuales operarán y tener garantías de que podrán mantener sus actividades sin interrupciones provocadas por deficiencias de infraestructura.
La electricidad representa una condición especialmente importante para los sectores industriales y tecnológicos. Las fábricas, los centros de datos y otras instalaciones de gran escala requieren un suministro estable para operar, por lo que la insuficiencia de generación o de capacidad de transmisión puede impedir la instalación de nuevos proyectos.
El dirigente empresarial señaló que México perdió oportunidades de inversión en semiconductores y otros proyectos tecnológicos debido a preocupaciones sobre la disponibilidad energética a largo plazo. También mencionó un proyecto que, según su relato, terminó en Brasil porque ese país ofrecía condiciones de suministro eléctrico que México no podía garantizar.
Estas experiencias ilustran el desafío de acompañar las estrategias de atracción de capital con infraestructura suficiente. La disponibilidad de electricidad debe evaluarse no solo en el momento en que se anuncia una inversión, sino durante todo el periodo de operación de las instalaciones.
El agua también constituye un factor determinante, especialmente en regiones donde la disponibilidad del recurso es limitada. Los proyectos industriales necesitan considerar tanto el volumen de agua requerido como las condiciones ambientales, la infraestructura de distribución y las necesidades de las comunidades cercanas.
Cambios normativos y expectativas de certidumbre
El presidente del CCE destacó modificaciones legales y administrativas que, desde su perspectiva, han contribuido a mejorar las condiciones para la inversión privada y los esquemas de participación conjunta con el sector público en el sector energético.
También mencionó lineamientos publicados por el Ejecutivo federal el 4 de mayo de 2026, que buscan proporcionar mayor certeza en materia fiscal y administrativa. Según la interpretación empresarial, estas disposiciones ofrecen reglas para evitar la aplicación retroactiva de criterios de fiscalización, reducir riesgos de doble tributación y establecer plazos para determinadas devoluciones del impuesto al valor agregado.
Para los inversionistas, la previsibilidad fiscal y regulatoria es importante porque los proyectos de infraestructura suelen requerir desembolsos elevados y periodos prolongados para recuperar el capital. Los cambios inesperados en las reglas pueden modificar los costos, los plazos y la rentabilidad prevista.
La certidumbre jurídica, sin embargo, también depende de la aplicación consistente de las normas, la eficacia de las instituciones y la resolución oportuna de controversias. Por ello, el reto no consiste únicamente en modificar leyes, sino en garantizar que los procedimientos administrativos y judiciales sean previsibles y transparentes.
Las preocupaciones empresariales sobre el presupuesto de 2027
A pesar de las perspectivas favorables, el CCE expresó inquietudes sobre algunos planteamientos incluidos en el paquete económico federal para 2027, en particular los relacionados con la reducción de deducciones fiscales que se encontraba en discusión legislativa al momento de la entrevista.
Medina Mora advirtió que los cambios podrían afectar especialmente a empresas con márgenes de ganancia reducidos, dependiendo de su estructura de costos y de las disposiciones que finalmente se aprueben. Para estas compañías, una modificación fiscal puede tener efectos relevantes sobre su flujo de efectivo y sus decisiones de inversión.
El dirigente empresarial señaló que México debe conservar el grado de inversión, una calificación que refleja la evaluación de las agencias calificadoras sobre la capacidad de un país para cumplir sus obligaciones financieras. Perder esa categoría podría elevar el costo del financiamiento soberano y afectar las condiciones de crédito para otros participantes de la economía.
Entre los factores que, según Medina Mora, deben atenderse se encuentran la reducción del déficit fiscal, la moderación del ritmo de endeudamiento y el fortalecimiento del crecimiento económico. Estos elementos forman parte de las variables que las agencias calificadoras consideran al evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El desafío consiste en equilibrar la disciplina presupuestaria con las necesidades de inversión en infraestructura, seguridad, energía, agua y servicios públicos. Las decisiones fiscales también pueden influir en la demanda interna y en las condiciones que enfrentan las empresas para ampliar sus operaciones.
Convertir el interés en inversiones concretas
La visión del CCE plantea que México dispone de ventajas para atraer nuevos proyectos, pero que estas deben acompañarse de condiciones materiales e institucionales que permitan ejecutarlos. La cercanía con Estados Unidos, el acceso a cadenas regionales de suministro y la expansión de la economía digital representan oportunidades que dependen de la capacidad del país para responder a las necesidades de las empresas.
La coordinación entre el Gobierno federal y el sector privado será relevante para resolver obstáculos relacionados con permisos, infraestructura, suministro energético y disponibilidad de agua. También será necesario garantizar que los beneficios de las nuevas inversiones se reflejen en empleos, productividad y desarrollo regional.
La afirmación de que México es el destino más atractivo de América Latina corresponde a la valoración de José Medina Mora y del sector empresarial que representa; no constituye por sí misma una clasificación internacional independiente. La posición competitiva del país deberá evaluarse a partir de indicadores comparables de inversión, costos, productividad, seguridad y desempeño económico.
El mensaje del CCE combina optimismo sobre las oportunidades que ofrece el entorno internacional con una advertencia sobre los obstáculos internos. La llegada de capitales dependerá, en última instancia, de que el interés expresado por los inversionistas se traduzca en proyectos financiados y de que México garantice condiciones estables para su desarrollo a largo plazo.


