Temor a ataques contra refinerías saudíes eleva el riesgo de nuevos aumentos del petróleo
Notipress.- La posibilidad de una represalia hutí contra instalaciones petroleras de Arabia Saudita incrementó la preocupación por los precios internacionales del crudo, después de que la coalición militar liderada por Riad bombardeara el principal depósito de combustible de Saná, capital de Yemen, este 13 de octubre. La amenaza de nuevos ataques contra refinerías y rutas de exportación introduce otro factor de incertidumbre en un mercado energético afectado por la escalada regional, primero por el conflicto en el estrecho de Ormuz y más recientemente en el estrecho Bab al Mandeb.
El ataque alcanzó la Estación Central de Al Sabaha, perteneciente a la Yemen Petroleum Company. Las explosiones se escucharon en distintos puntos de la capital, mientras las autoridades insurgentes anticiparon una respuesta militar contra objetivos saudíes.
El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, advirtió que la incursión saudí recibiría una respuesta “firme y dolorosa”. Entre los posibles objetivos de una operación a gran escala figuran instalaciones de la petrolera estatal Aramco en Riad y Dammam, cuya importancia para el sector energético saudí aumenta la preocupación por eventuales interrupciones.
La amenaza tiene consecuencias sobre las expectativas del mercado incluso antes de materializarse. El riesgo de daños contra infraestructura estratégica puede impulsar los precios del petróleo ante la posibilidad de dificultades para mantener la producción y las exportaciones.
En este contexto, firmas financieras como Goldman Sachs elevaron sus previsiones para diciembre a 90 dólares por barril. Las estimaciones financieras también sitúan la prima de riesgo geopolítico por encima de los 20 dólares por barril.
La preocupación no se limita a las refinerías. El estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, constituye un paso estratégico para el transporte de petróleo hacia los mercados internacionales.
Las tensiones alrededor de Ormuz se fueron extendiendo hasta este paso marítimo, cuya importancia fue aumentando a medida que se imposibilitaba el tránsito por el estrecho. Si bien Arabia Saudita y los hutíes de Yemen arrastran años de enfrentamientos, el choque entre ambos frentes escaló un nivel superior luego de que el grupo insurgente bombardeara en septiembre el oleoducto saudí Este-Oeste, una infraestructura con capacidad de transportar hasta siete millones de barriles diarios.
Aquella ofensiva comprometió una alternativa utilizada por Arabia Saudita para trasladar crudo hacia sus terminales occidentales. Las reparaciones se estimaban entonces entre tres y cinco semanas, aunque parte de la conducción podía permanecer operativa durante los trabajos.
La coalición saudí había ordenado evacuar el depósito de Al Sabaha antes de ejecutar una operación que calificó como “selectiva”. La empresa yemení aseguró que las reservas habían sido trasladadas previamente y que la instalación no contenía productos petrolíferos.
Mientras se desconoce el alcance de los daños, la tensión también alcanza al Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, señalado entre los posibles objetivos de nuevas acciones insurgentes.


