El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó a México modernizar sus catastros, fortalecer la recaudación de impuestos sobre la propiedad y establecer una estrategia de consolidación fiscal más ambiciosa para contener el crecimiento de la deuda pública. Era Dabla-Norris, subdirectora de Asuntos Fiscales del organismo, advirtió que el ajuste presupuestario previsto para 2027 sería más gradual de lo anunciado anteriormente y sostuvo que el país necesita un marco fiscal de mediano plazo más sólido, sin sacrificar la inversión que impulsa el crecimiento económico.
Modernizar los catastros para mejorar la recaudación
El FMI considera que México tiene margen para fortalecer los ingresos de los gobiernos locales mediante la actualización de los registros catastrales y la mejora de los mecanismos para calcular y cobrar los impuestos sobre bienes inmuebles.
En entrevista con El Economista, Dabla-Norris explicó que los gravámenes recurrentes sobre la propiedad, particularmente los relacionados con el suelo, pueden representar una fuente importante de ingresos públicos. Su ventaja es que la base imponible tiene menor movilidad que otros factores económicos, como el trabajo o el capital, por lo que estos impuestos pueden generar menos distorsiones sobre las decisiones de inversión y ahorro.
La funcionaria subrayó que la eficacia de este modelo depende de contar con catastros precisos, métodos de valoración confiables y procedimientos de facturación y cobro que garanticen una cobertura amplia, transparencia y equidad.
Entre las herramientas que podrían fortalecer la administración tributaria mencionó los catastros digitales, los datos geoespaciales, los sistemas de valoración masiva de inmuebles y las plataformas modernas de pago.
La modernización también requiere mejorar la coordinación entre los distintos niveles de gobierno, de manera que los registros de propiedades y los mecanismos de recaudación permitan aprovechar mejor el potencial tributario local.
El ajuste fiscal de 2027 sería más gradual
Desde Bangkok, Tailandia, donde presentó el informe Monitor Fiscal, Dabla-Norris señaló que el Paquete Económico mexicano para 2027 plantea una consolidación fiscal más gradual que la prevista anteriormente, mientras la deuda pública mantiene una trayectoria ascendente.
Aunque reconoció que México continuaría con el proceso de ajuste durante 2026, indicó que el personal técnico del FMI considera necesario un esfuerzo más ambicioso para fortalecer las finanzas públicas.
La recomendación consiste en concentrar una parte importante del esfuerzo de consolidación en las primeras etapas y acompañarlo de medidas equilibradas, identificadas con anticipación. Para el organismo, la credibilidad de la estrategia depende de que el Gobierno establezca objetivos claros, plazos definidos y una trayectoria de deuda sostenible.
Dabla-Norris añadió que México necesita desarrollar un marco fiscal de mediano plazo más robusto, que incluya un ancla de deuda capaz de orientar las decisiones presupuestarias y dar mayor certidumbre sobre la evolución de las finanzas públicas.
Reducir la deuda sin frenar el crecimiento
La funcionaria sostuvo que disminuir la deuda pública no necesariamente implica perjudicar el crecimiento económico de largo plazo. Para conseguir ambos objetivos, consideró necesario mejorar la calidad del gasto gubernamental y reasignar recursos hacia actividades que eleven la productividad.
Entre las prioridades mencionó la infraestructura, el capital humano y la innovación. De acuerdo con el análisis del FMI, una utilización más eficiente del presupuesto puede favorecer la expansión económica sin que necesariamente aumente el gasto total.
Un crecimiento más sólido también puede facilitar la consolidación fiscal. Cuando aumenta la actividad económica, tienden a crecer los ingresos públicos procedentes de los salarios, las utilidades empresariales y el consumo. Al mismo tiempo, pueden disminuir algunas presiones sobre el gasto social, dependiendo de las condiciones del mercado laboral.
Además, una economía que crece con mayor rapidez puede reducir la proporción que representa la deuda respecto del producto interno bruto (PIB). Esto ayuda a contrarrestar el llamado efecto bola de nieve, que aparece cuando los costos por intereses aumentan más rápidamente que la economía.
En contraste, cuando el crecimiento es débil, los ingresos tributarios pueden disminuir y algunas necesidades de gasto aumentar, lo que obliga a realizar un esfuerzo fiscal mayor para alcanzar el mismo objetivo de deuda.
Recortar la inversión pública puede debilitar la economía
El FMI advirtió que los ajustes presupuestarios deben considerar el margen fiscal disponible, las condiciones de financiamiento y la etapa del ciclo económico en la que se encuentra cada país.
Dabla-Norris explicó que los planes fiscales creíbles requieren supuestos realistas, medidas concretas y calendarios definidos. También deben contemplar escenarios económicos y financieros adversos para evitar que la estrategia pierda viabilidad ante un cambio en las condiciones externas.
Para alcanzar sus objetivos, los gobiernos pueden necesitar ingresos adicionales, una reorganización de las prioridades presupuestarias o una combinación de ambas medidas.
Sin embargo, la funcionaria alertó sobre los riesgos de reducir la inversión pública únicamente para liberar recursos destinados al pago de intereses. Un recorte de esa naturaleza puede debilitar la infraestructura y otros factores que sostienen la capacidad productiva, afectando el crecimiento potencial de la economía.
Por ello, el reto consiste en mejorar la composición del gasto y preservar los proyectos con mayores beneficios económicos y sociales, al tiempo que se corrigen los desequilibrios fiscales.
Las tasas de interés elevadas aumentan la presión financiera
Otro factor de preocupación para el FMI es la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan en niveles elevados o aumenten, lo que encarecería el financiamiento del Gobierno y elevaría el costo de refinanciar sus obligaciones.
Dabla-Norris señaló que este escenario refuerza la importancia de mantener la independencia de los bancos centrales y su compromiso con la estabilidad de precios. Los incrementos rápidos de las tasas pueden generar movimientos abruptos en los mercados financieros y modificar las condiciones de crédito para gobiernos, empresas y hogares.
La exposición de los bancos y otras instituciones financieras a la deuda pública también puede transmitir tensiones entre las finanzas gubernamentales y el sistema financiero.
Ante estos riesgos, el FMI recomendó aprovechar los periodos de acceso favorable a los mercados para reducir vulnerabilidades, en lugar de asumir compromisos permanentes de gasto que se vuelvan difíciles de financiar si las condiciones internacionales cambian.
Aunque algunas economías emergentes y en desarrollo han registrado emisiones de deuda elevadas y diferenciales de financiamiento relativamente bajos, el organismo advirtió que esas condiciones pueden revertirse cuando se endurecen los mercados globales.
El desafío fiscal de México a mediano plazo
Las recomendaciones del FMI apuntan a una estrategia que combine mayores ingresos tributarios, una administración pública más eficiente y una trayectoria de deuda sostenible. Para México, la actualización de los catastros representa una posible vía para fortalecer los ingresos locales, mientras que una mejor planificación presupuestaria podría ayudar a contener las presiones sobre las finanzas federales.
El organismo también plantea que la consolidación fiscal debe diseñarse de manera que no debilite las fuentes de crecimiento económico. La inversión en infraestructura, educación, capacidades laborales e innovación puede contribuir a ampliar la actividad productiva y, con ello, fortalecer la base de ingresos públicos.
La dificultad será equilibrar la reducción de los desequilibrios presupuestarios con las necesidades de inversión y desarrollo. Según el planteamiento del FMI, una estrategia creíble deberá definir prioridades, anticipar riesgos financieros y evitar que las condiciones favorables de endeudamiento se traduzcan en compromisos de gasto difíciles de sostener.


