La intensificación de los combates en Yemen ha dejado a unas 800 mil personas sin acceso a asistencia humanitaria, mientras las carreteras bloqueadas y la inseguridad impiden distribuir alimentos y otros suministros esenciales. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtió que la situación podría convertirse rápidamente en una catástrofe humanitaria, en un país donde más de 18 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda y millones de niños padecen desnutrición.

Los enfrentamientos dificultan la entrega de ayuda

El deterioro de la seguridad en Yemen está limitando las operaciones humanitarias en varias regiones, especialmente en los alrededores de Taiz, una de las principales ciudades del país. El desplazamiento de las líneas del frente, el cierre de carreteras y los riesgos para los equipos de asistencia han interrumpido el acceso a comunidades que dependen de la ayuda internacional para cubrir sus necesidades básicas.

El-Khidir Daloum, director del Programa Mundial de Alimentos en Yemen, expresó su preocupación por el aumento de la violencia y por el número creciente de personas a las que los organismos humanitarios ya no pueden llegar.

El funcionario advirtió que muchas familias afectadas han sido desplazadas en varias ocasiones y que, incluso antes de la nueva escalada, tenían dificultades para comprar alimentos básicos. Sin una circulación segura de los suministros, alertó, la emergencia podría agravarse rápidamente.

Taiz, una de las zonas más afectadas

Taiz es la tercera ciudad más grande de Yemen y capital de la gobernación del mismo nombre. La región ha recibido a numerosas personas desplazadas por los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita y los rebeldes hutíes apoyados por Irán.

Sin embargo, los combates y las restricciones de movilidad han dejado a numerosas comunidades fuera del alcance de las organizaciones de ayuda. La posibilidad de nuevos cierres de carreteras aumenta la preocupación por el abastecimiento de alimentos y la atención de las familias que huyeron de sus hogares.

De acuerdo con el PMA, la situación alimentaria en la gobernación es especialmente delicada: 10 de sus 16 distritos están clasificados en niveles de emergencia de inseguridad alimentaria.

La pérdida de acceso dificulta la entrega de asistencia a personas que ya enfrentaban condiciones precarias y reduce las posibilidades de responder oportunamente a las necesidades de los nuevos desplazados.

Escasean los alimentos y disminuyen las reservas

Los últimos reportes de seguimiento del PMA indican que las reservas de harina de trigo están cerca de agotarse y que los mercados locales registran una disponibilidad cada vez menor de alimentos.

En Taiz, la agencia y sus organizaciones asociadas no pueden acceder a más de 600 mil personas que dependen de la asistencia humanitaria. Entre ellas se encuentran más de 200 mil mujeres y niños, considerados especialmente vulnerables ante la interrupción del suministro.

Al sumar las comunidades afectadas en otras partes del país, incluida la costa occidental, el número de personas que permanecen fuera del alcance de la ayuda asciende a aproximadamente 800 mil.

La reducción de las reservas y las dificultades para transportar nuevos suministros amenazan con profundizar las carencias alimentarias en zonas donde muchas familias carecen de recursos para compensar la interrupción de los programas humanitarios.

Más de 18 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria

La crisis de Yemen supera las dificultades de acceso registradas en las zonas de combate. Según las cifras citadas por Naciones Unidas, más de 18 millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda en el país.

La situación también afecta gravemente a la infancia. Alrededor de 2.2 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda, incluidos unos 500 mil que presentan desnutrición aguda grave, una condición que puede poner en peligro sus vidas.

El monitoreo reciente del PMA en las zonas donde todavía es posible operar encontró que casi el 75 por ciento de los hogares no podía satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. La agencia describió este resultado como un máximo registrado durante el año y una señal del deterioro de la seguridad alimentaria.

La interrupción de la asistencia amenaza con agravar las condiciones de las familias que ya destinan sus limitados recursos a conseguir alimentos y que, en muchos casos, han perdido sus viviendas o medios de subsistencia a causa del conflicto.

Oficinas afectadas y trabajadores de la ONU detenidos

La escalada también ha perjudicado directamente las operaciones del Programa Mundial de Alimentos. La agencia informó que algunas oficinas fueron asaltadas, que se perdieron bienes y reservas de alimentos y que varias rutas fundamentales para el transporte de suministros quedaron interrumpidas.

A estas dificultades se suma la detención de trabajadores humanitarios. De acuerdo con la información difundida por el PMA, 37 de sus empleados figuran entre los 72 integrantes del personal de Naciones Unidas que permanecen detenidos por las autoridades de facto hutíes.

El organismo se ha unido al secretario general de la ONU, António Guterres, para solicitar la liberación inmediata e incondicional de todos los trabajadores detenidos.

La seguridad del personal y la libertad de movimiento de las organizaciones humanitarias son condiciones esenciales para mantener las operaciones y garantizar que los suministros lleguen a las comunidades que los necesitan.

El PMA busca ampliar la asistencia, pero necesita financiación

Pese a las restricciones, los equipos humanitarios han proporcionado ayuda de emergencia a más de 115 mil personas desplazadas recientemente. El PMA se prepara para ampliar la asistencia hasta alcanzar a 1.5 millones de personas cuando las condiciones de acceso permitan reanudar y extender las operaciones.

Para sostener sus actividades hasta 2027, la agencia calcula que necesita 268 millones de dólares. Los recursos permitirían mantener programas de asistencia alimentaria de emergencia, nutrición, comidas escolares y fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades, además de servicios logísticos fundamentales para las operaciones humanitarias.

La falta de financiación, combinada con la inseguridad y los obstáculos al transporte, amenaza con limitar la capacidad de respuesta en un momento en que las necesidades siguen aumentando.

Acceso seguro para evitar una catástrofe humanitaria

El PMA insiste en que la entrega de ayuda requiere rutas seguras, acceso sostenido a las comunidades y recursos financieros suficientes. Sin estas condiciones, millones de personas podrían enfrentar mayores dificultades para conseguir alimentos y recibir atención nutricional.

La situación de Yemen refleja cómo la violencia y las restricciones de movilidad pueden agravar una crisis alimentaria ya extendida. Para las familias desplazadas, la interrupción de la asistencia significa perder una fuente esencial de alimentos en un contexto marcado por la pobreza y la inseguridad.

La advertencia de Naciones Unidas apunta a una necesidad inmediata: garantizar que la ayuda humanitaria pueda llegar a la población civil sin obstáculos y que los organismos internacionales dispongan de los recursos necesarios para mantener sus operaciones.