Varias zonas del sur de Inglaterra entraron en situación de sequía severa después de registrar entre abril y septiembre el periodo más seco en más de un siglo. La falta de precipitaciones y las temperaturas récord del verano redujeron considerablemente las reservas de agua de dos grandes embalses, cuyos niveles descendieron al 19% y al 16% de su capacidad. Las autoridades británicas instaron a las compañías de suministro a reforzar sus planes de emergencia para proteger el abastecimiento de cientos de miles de hogares.
Reservas de agua en niveles críticos
El Ministerio de Medioambiente británico informó que la declaración de sequía severa responde a las condiciones preocupantes de dos embalses del sur de Inglaterra. Uno de ellos abastece a unas 95.000 viviendas y se encuentra al 19% de su capacidad, mientras que el segundo suministra agua a aproximadamente 300.000 hogares y apenas alcanza el 16%.
La situación contrasta con los niveles habituales para esta época del año, cuando las reservas de los embalses suelen situarse alrededor del 75%, según los datos oficiales.
Ante el deterioro de las reservas, el Gobierno pidió a las compañías de agua que fortalezcan sus estrategias de gestión de la sequía y adopten medidas para garantizar la continuidad del servicio a los consumidores.
Un verano de temperaturas récord y lluvias escasas
El Reino Unido atravesó en 2026 uno de los veranos más calurosos desde que existen registros, con varias olas de calor consecutivas y precipitaciones excepcionalmente escasas. Las condiciones meteorológicas agravaron el déficit de agua y generaron una situación que, según el reporte, no tenía precedentes desde 1836.
La crisis afecta a una amplia parte del territorio inglés. La Agencia de Medioambiente había informado la semana anterior que más del 80% de Inglaterra se encontraba en condiciones de sequía.
Los registros de septiembre reflejaron la persistencia del problema: las precipitaciones alcanzaron apenas el 65% del promedio habitual para ese mes, mientras que el nivel de agua de los embalses se situó en el 55%, de acuerdo con las cifras de la agencia.
Las autoridades piden reducir el desperdicio
Philip Duffy, director ejecutivo de la Agencia de Medioambiente, advirtió que el calor extraordinario y la prolongada falta de lluvias han sometido los recursos hídricos a una presión considerable.
El funcionario señaló que la recuperación de las reservas dependerá tanto de las precipitaciones futuras como de la cantidad de agua que se consuma. Aunque las autoridades no pueden controlar las condiciones meteorológicas, sostuvo que las empresas suministradoras sí pueden actuar para mejorar la vigilancia, gestionar las reservas y reducir el desperdicio.
El Gobierno británico aseguró que está tomando medidas para preservar el abastecimiento, mientras las compañías deben reforzar sus planes para afrontar la escasez.
La recuperación dependerá de las lluvias
La evolución de la sequía estará condicionada por la llegada de precipitaciones suficientes para recuperar los niveles de los embalses. Mientras tanto, las autoridades mantienen la atención sobre las reservas disponibles y las medidas necesarias para proteger el suministro doméstico.
Los bajos niveles registrados en los principales embalses evidencian la vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento ante periodos prolongados de calor y escasez de lluvia, especialmente cuando las reservas no logran recuperarse durante los meses posteriores al verano.


