Las autoridades sanitarias de Yucatán restringieron temporalmente el contacto con el agua de seis lagos artificiales de Mérida después de detectar la presencia de una ameba del género Naegleria, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”. Los análisis realizados en nueve cuerpos de agua identificaron el microorganismo en seis, mientras que tres dieron resultados negativos. La medida se tomó después de que un instructor de deportes acuáticos falleciera en septiembre por meningoencefalitis amebiana primaria, una infección poco frecuente y casi siempre mortal. Las autoridades aclararon que los parques donde se encuentran los lagos permanecen abiertos, aunque el acceso al agua está restringido.

Seis cuerpos de agua dieron positivo

Los Servicios de Salud de Yucatán informaron el 14 de octubre que, tras ampliar la vigilancia sanitaria por el fallecimiento registrado en septiembre, se analizaron nueve lagos artificiales utilizados para actividades recreativas y deportivas en Mérida. En seis se detectó la presencia de la ameba, por lo que se suspendió temporalmente el contacto humano con sus aguas.

Entre los lugares señalados en los reportes se encuentran el lago de Plaza La Isla, dos cuerpos de agua del complejo Cabo Norte, el lago del Zoológico del Centenario, el Gran Parque La Plancha y el Parque Ecológico del Poniente. Los resultados fueron negativos en otros tres sitios examinados, entre ellos el Aquapark y el Zoológico Animaya, según la información difundida por medios locales.

La restricción se concentra en los cuerpos de agua afectados: los parques y espacios recreativos que los albergan no fueron clausurados en su totalidad. Las autoridades mantienen la vigilancia y trabajan con especialistas para determinar las medidas de saneamiento necesarias antes de permitir nuevamente las actividades acuáticas.

¿Qué es la ameba comecerebros?

Naegleria fowleri es un microorganismo unicelular que vive de manera natural en el suelo y en aguas dulces templadas o calientes, como lagos, ríos, estanques y aguas termales. También puede encontrarse, en circunstancias poco frecuentes, en instalaciones recreativas acuáticas cuyo mantenimiento o desinfección sean inadecuados.

Se le conoce como “ameba comecerebros” porque, cuando el agua contaminada entra por la nariz, el microorganismo puede desplazarse hacia el cerebro y provocar una infección denominada meningoencefalitis amebiana primaria. Esta enfermedad destruye tejido cerebral y puede evolucionar rápidamente.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), las infecciones por Naegleria fowleri son extremadamente raras, pero casi siempre mortales. La probabilidad de infección es muy baja y la exposición al agua contaminada no significa necesariamente que una persona vaya a enfermar.

La infección ocurre cuando el agua entra por la nariz

Las autoridades sanitarias explicaron que el principal mecanismo de infección es la entrada de agua contaminada por las fosas nasales, generalmente durante actividades como nadar, bucear o practicar deportes acuáticos. La ameba puede desplazarse desde la nariz hasta el cerebro y desencadenar la enfermedad.

El microorganismo no causa esta infección por beber agua contaminada y tampoco se transmite de una persona a otra. Los CDC señalan que el riesgo puede reducirse evitando que el agua de cuerpos naturales o recreativos potencialmente contaminados entre por la nariz.

En el caso de Mérida, las autoridades mantienen la recomendación de no ingresar ni realizar actividades que impliquen contacto con el agua de los lagos afectados mientras continúen las restricciones. La presencia de la ameba en esos sitios no significa que toda el agua de la ciudad esté contaminada ni que exista una epidemia.

Una muerte motivó la ampliación de la vigilancia sanitaria

La alerta comenzó después del fallecimiento, en septiembre de 2026, de un instructor de deportes acuáticos que había estado expuesto al agua de un lago artificial en Plaza La Isla, al norte de Mérida. El caso fue atribuido a una infección por Naegleria fowleri que provocó meningoencefalitis amebiana primaria.

Tras confirmarse la presencia del microorganismo en ese cuerpo de agua, el Gobierno de Yucatán ordenó mantenerlo fuera de operación e investigar el cumplimiento de las obligaciones de las empresas encargadas de su mantenimiento y de la calidad del agua. Posteriormente, la vigilancia se amplió a otros lagos artificiales de la ciudad.

Los Servicios de Salud de Yucatán informaron que 361 personas que estuvieron bajo seguimiento después del caso inicial concluyeron su vigilancia sin desarrollar la enfermedad. Las autoridades continúan con las acciones preventivas y el análisis de los espacios recreativos para reducir la posibilidad de nuevas exposiciones.

Cuáles son los síntomas y cuándo buscar atención médica

Los primeros síntomas de la meningoencefalitis amebiana primaria pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos. Conforme avanza la infección, pueden aparecer rigidez en el cuello, confusión, alteraciones del equilibrio, convulsiones y otros síntomas neurológicos.

Según los CDC, los síntomas suelen comenzar alrededor de cinco días después de la exposición, aunque pueden aparecer entre uno y doce días. La enfermedad progresa con rapidez, por lo que es importante buscar atención médica urgente ante síntomas compatibles, especialmente si hubo contacto reciente con agua dulce templada o caliente y existe la posibilidad de que haya entrado por la nariz.

La detección de la ameba en un cuerpo de agua no constituye, por sí sola, un diagnóstico de infección en las personas que lo visitaron. Sin embargo, quienes hayan tenido contacto con los lagos señalados y presenten síntomas deben informar al personal médico sobre esa exposición.

Saneamiento y prevención antes de reabrir los lagos

Las autoridades y los especialistas deben determinar las medidas de saneamiento necesarias en cada cuerpo de agua afectado, verificar su eficacia y establecer cuándo puede reanudarse el contacto recreativo. El proceso requiere evaluar las condiciones del agua y las medidas de mantenimiento y desinfección aplicables a cada instalación.

La Secretaría de Salud estatal también investiga la actuación de las empresas responsables del mantenimiento de los lagos para establecer si cumplieron las obligaciones sanitarias correspondientes. Hasta que concluyan las evaluaciones y se emitan nuevas indicaciones, la recomendación es respetar las restricciones y evitar cualquier actividad que implique contacto con el agua de los sitios afectados.

El caso subraya la importancia de mantener controles sanitarios en instalaciones recreativas acuáticas, especialmente en regiones de clima cálido. Aunque la infección por Naegleria fowleri es excepcional, sus consecuencias pueden ser graves, por lo que la prevención y la detección temprana resultan fundamentales.