El cardenal jesuita Michael Czerny recibió la primera Medalla de Sostenibilidad Papa León XIV, otorgada por la Universidad Villanova de Estados Unidos, en reconocimiento a su trayectoria en favor de la justicia social, los derechos humanos y el cuidado de la creación. La ceremonia se celebró el 13 de octubre en Borgo Laudato Si’, en Castel Gandolfo, Italia, durante una conferencia internacional dedicada a los desafíos de la sostenibilidad.
La distinción fue entregada por el sacerdote agustino Peter M. Donohue, presidente de la Universidad Villanova, institución en la que el papa León XIV obtuvo una licenciatura en Matemáticas en 1977. Se trata de la primera edición de esta medalla, creada para reconocer a personas que vinculan la protección ambiental con la ética, la justicia social y el desarrollo humano integral.
El reconocimiento se concedió en el marco de la Conferencia Internacional de Sostenibilidad 2026 de Villanova, celebrada en Roma del 12 al 15 de octubre bajo el lema «Responder al clamor de la Tierra y de los pobres». El encuentro reunió a más de 300 participantes de distintos ámbitos, entre ellos representantes de la Iglesia, académicos, investigadores y profesionales de los sectores público y privado.
El cuidado ambiental también exige proteger a las personas
Durante la ceremonia, el cardenal Fabio Baggio, proprefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, destacó la relación entre la protección del planeta y la defensa de la dignidad humana.
«No podemos cuidar de la Tierra olvidándonos de las personas que la habitan. No podemos defender la dignidad humana destruyendo las condiciones que hacen posible la vida», expresó Baggio, según el comunicado del dicasterio.
El papa León XIV tenía previsto participar en la entrega, pero no pudo asistir debido a una intervención quirúrgica pulmonar anunciada días antes. En su representación, Baggio manifestó su cercanía al pontífice y pidió a los presentes dedicar un momento de oración por su recuperación.
La medalla reconoce una visión de la sostenibilidad que va más allá de la conservación de los recursos naturales. La propuesta de Villanova integra la responsabilidad ecológica con la protección de las poblaciones vulnerables, los derechos humanos y la búsqueda de condiciones sociales más justas.
Czerny llama a transformar los hábitos personales y colectivos
Al recibir la distinción, Czerny agradeció el reconocimiento y recordó la influencia de sus padres, de quienes aprendió a valorar la naturaleza y la importancia de prácticas como el reciclaje. También reconoció el trabajo de quienes atienden las necesidades de las personas vulnerables y las consecuencias del deterioro ambiental.
En su intervención, el cardenal recurrió a dos referencias literarias y religiosas para reflexionar sobre la responsabilidad humana: la historia bíblica de Noé y el libro El principito, del escritor Antoine de Saint-Exupéry.
Al referirse a Noé, sostuvo que la destrucción no tuvo la última palabra y que la humanidad recibió una oportunidad para comenzar de nuevo. Relacionó esa idea con el desafío ambiental contemporáneo: actuar antes de que el deterioro del planeta comprometa de manera irreversible las condiciones de vida.
La segunda referencia fue el encuentro de El principito con una flor que describe a los seres humanos como personas difíciles de encontrar porque carecen de raíces. Czerny utilizó esta imagen para reflexionar sobre el desarraigo y la desconexión que, a su juicio, caracterizan parte de la sociedad actual.
El cardenal concluyó que la respuesta a la crisis de sostenibilidad requiere una transformación constante de las conductas. En su mensaje, invitó a abandonar hábitos perjudiciales y adoptar nuevas formas de actuar tanto en la vida individual como en las comunidades y las estructuras sociales.
Una trayectoria centrada en los derechos humanos y el desarrollo integral
Michael Czerny, miembro de la Compañía de Jesús, fue prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en asuntos relacionados con la justicia social, los derechos humanos, la migración y la atención a las personas refugiadas.
La Universidad Villanova destacó esa labor al elegirlo como primer destinatario de la medalla, cuya creación busca promover una visión integral de la sostenibilidad. El reconocimiento vincula la protección de la naturaleza con la responsabilidad ética y la necesidad de atender las condiciones de vida de quienes sufren pobreza y exclusión.
La ceremonia concluyó con felicitaciones de los asistentes al cardenal y un encuentro informal en Borgo Laudato Si’, espacio dedicado a la formación y reflexión sobre el cuidado de la creación.


