La tragedia en el Himalaya deja cientos de muertos y desaparecidos

Una devastadora riada de agua, lodo y rocas golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet, destruyó poblaciones e infraestructura y dejó una cifra de víctimas que continúa aumentando mientras cientos de personas siguen desaparecidas.

La tragedia que golpeó el miércoles una zona fronteriza entre Nepal y China se convirtió en una de las emergencias más graves registradas recientemente en el Himalaya. Una gigantesca corriente de agua, barro y rocas arrasó comunidades, carreteras, puentes y estructuras cercanas a la frontera, dejando al menos 180 muertos y casi mil 400 personas reportadas como desaparecidas en ambos lados, según el balance difundido por las autoridades y recogido inicialmente por la Agencia EFE.

La cifra, sin embargo, se encuentra en movimiento. Mientras los equipos de rescate avanzan hacia zonas que permanecían incomunicadas, medios como Reuters y Associated Press reportaron posteriormente balances superiores, una señal de que el número definitivo de víctimas todavía está lejos de conocerse. La magnitud del desastre y las dificultades para cotejar los registros entre Nepal y China complican incluso establecer con precisión cuántas personas continúan desaparecidas.

El distrito nepalí de Rasuwa y el condado tibetano de Gyirong fueron algunas de las zonas más afectadas. Las imágenes captadas por cámaras de seguridad y difundidas por distintos medios muestran cómo una enorme masa de agua y sedimentos avanzó con una fuerza capaz de destruir edificios, vehículos, puentes y otras estructuras en cuestión de minutos.

La organización internacional ICIMOD, especializada en el desarrollo sostenible de las regiones montañosas del Hindu Kush Himalaya, confirmó que una fuerte inundación repentina atravesó Rasuwa y transportó grandes cantidades de agua, sedimentos y rocas por los sistemas de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. La organización advirtió además sobre la posibilidad de nuevas afectaciones aguas abajo.

Una frontera convertida en zona de desastre

La emergencia tuvo especial impacto en un corredor que conecta Nepal con el Tíbet y que es utilizado tanto por habitantes locales como por turistas, peregrinos y comerciantes. El paso fronterizo de Gyirong quedó entre las zonas afectadas por la avalancha de agua y escombros.

Del lado nepalí, las inundaciones alcanzaron también áreas situadas río abajo, entre ellas sectores de Nuwakot y Dhading. La fuerza del agua convirtió algunos tramos de los ríos en auténticos corredores de destrucción y dejó grandes extensiones cubiertas por una gruesa capa de lodo.

La geografía del Himalaya convirtió las labores de emergencia en una carrera contra el tiempo. Muchas comunidades se encuentran en valles estrechos y rodeadas de montañas, mientras que las carreteras dañadas, los desprendimientos y las lluvias dificultan el acceso terrestre.

Las autoridades nepalíes desplegaron miles de efectivos de la Policía y el Ejército. Los equipos utilizan helicópteros para buscar sobrevivientes y trasladar ayuda a comunidades aisladas, mientras que China también movilizó personal, aeronaves, drones y equipos especializados para las operaciones en Gyirong.

La situación es especialmente compleja porque algunos puntos afectados todavía permanecen incomunicados. Reuters informó que los rescatistas enfrentaban carreteras destruidas y grandes acumulaciones de escombros, mientras que las autoridades chinas advirtieron sobre nuevos desprendimientos y posibles inundaciones.

Cientos de extranjeros están desaparecidos

La tragedia tiene además una dimensión internacional. La región afectada es frecuentada por excursionistas, viajeros y peregrinos que utilizan las rutas entre Nepal y el Tíbet.

Según el balance difundido por las autoridades nepalíes y citado por EFE, 644 extranjeros figuraban entre las personas desaparecidas en Nepal. La lista incluía ciudadanos de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Malasia, Ucrania y otros países. También había cuatro españoles, de acuerdo con información oficial española.

En el lado chino, las autoridades reportaron 558 personas con las que se había perdido contacto en el condado de Gyirong, entre ellas 260 extranjeros, según la televisión estatal china CCTV.

La suma de ambos registros explica por qué las cifras de desaparecidos superan ampliamente el millar. No obstante, las autoridades de Nepal y China todavía necesitan cotejar sus bases de datos para determinar si existen personas registradas en ambos lados o si algunos de los reportes corresponden a individuos que lograron ponerse a salvo sin poder comunicarse con sus familias.

Associated Press y Reuters también confirmaron que cientos de extranjeros se encontraban entre los desaparecidos. Entre ellos había turistas y peregrinos que viajaban hacia lugares de importancia religiosa en la región del Himalaya.

Para las familias, la falta de comunicación representa una segunda tragedia. En una zona donde las carreteras desaparecieron en algunos tramos y las redes de comunicación quedaron interrumpidas, conocer el paradero de una persona puede tardar horas o incluso días.

El origen del desastre sigue bajo investigación

Durante las primeras horas de la emergencia se manejaron distintas hipótesis sobre su origen. En Nepal incluso se consideró inicialmente la posibilidad de que un terremoto hubiera provocado el movimiento de agua y sedimentos.

El Servicio Geológico de Estados Unidos registró, efectivamente, un sismo de magnitud 5.2 localizado aproximadamente 55 kilómetros al noroeste de Kodari, en Nepal, durante las primeras horas del miércoles. Sin embargo, el registro sísmico no significa por sí mismo que el terremoto haya provocado la inundación.

La evidencia reunida posteriormente apunta hacia un fenómeno asociado con el colapso de hielo y roca en una zona montañosa. Reuters y otros medios reportaron que un deslizamiento de grandes dimensiones habría incorporado hielo, roca y sedimentos a los cursos de agua, generando una oleada destructiva río abajo.

El fenómeno es especialmente peligroso en el Himalaya porque una masa de hielo, nieve, roca y sedimentos puede bloquear temporalmente un río y crear una especie de presa natural. Cuando esa barrera se rompe, el agua acumulada puede desplazarse de forma súbita hacia las comunidades situadas aguas abajo.

ICIMOD advirtió precisamente sobre ese riesgo. La organización señaló que los escombros movilizados por la inundación pueden formar represas naturales y generar nuevos episodios peligrosos si esas acumulaciones se rompen o liberan grandes volúmenes de agua.

Eso significa que el peligro no terminó con la primera riada. Las autoridades deben vigilar constantemente los ríos, las laderas y las zonas donde el flujo de agua quedó bloqueado por grandes cantidades de material.

Un desastre en una región cada vez más vulnerable

La tragedia vuelve a colocar bajo los reflectores la vulnerabilidad de las comunidades del Himalaya frente a fenómenos extremos. El Hindu Kush Himalaya concentra enormes cantidades de hielo y nieve y es una de las regiones más sensibles a los cambios en las condiciones climáticas.

ICIMOD ha advertido en distintas ocasiones que el calentamiento de la región está alterando los sistemas de nieve, hielo y agua de montaña, lo que puede aumentar determinados riesgos relacionados con lagos glaciares, desprendimientos y crecidas repentinas.

Eso no significa que todo desastre ocurrido en la región pueda atribuirse automáticamente al cambio climático. En este caso, los científicos todavía deben establecer con precisión la cadena de acontecimientos que produjo la riada. Lo que sí resulta claro es que la combinación de glaciares inestables, fuertes pendientes, lluvias y comunidades asentadas en estrechos valles genera un escenario de alta vulnerabilidad.

La organización también ha pedido una mayor cooperación regional para enfrentar riesgos que no respetan fronteras. Nepal, China, India y otros países de la región comparten sistemas montañosos y cuencas hidrográficas, por lo que una emergencia originada en una zona puede tener consecuencias a cientos de kilómetros de distancia.

La prioridad ahora es encontrar sobrevivientes

Mientras los especialistas intentan determinar exactamente qué desencadenó la tragedia, la prioridad inmediata sigue siendo localizar a quienes permanecen desaparecidos.

Los equipos de emergencia trabajan entre carreteras destruidas, lodo, vehículos arrastrados y estructuras colapsadas. Cada hora es importante, pero las condiciones meteorológicas y la amenaza de nuevos desprendimientos obligan a los rescatistas a avanzar con extrema precaución.

La respuesta también ha comenzado a recibir apoyo internacional. Estados Unidos anunció ayuda para las labores de emergencia, mientras organismos internacionales han ofrecido asistencia y equipos para las tareas de búsqueda y atención de los damnificados.

El balance de 180 muertos y casi mil 400 desaparecidos difundido inicialmente por Nepal y China da una idea de la dimensión de la tragedia, pero difícilmente será el último. Los equipos apenas comienzan a acceder a algunos de los lugares más golpeados y todavía existen personas cuyo paradero se desconoce.

En el Himalaya, una región acostumbrada a convivir con montañas imponentes y condiciones extremas, la naturaleza volvió a mostrar su enorme capacidad de destrucción. Ahora la esperanza está puesta en que los rescates permitan encontrar con vida a quienes siguen desaparecidos y en que la cooperación entre países permita evitar que una segunda emergencia agrave todavía más el desastre.