Un juez condenó a tres hombres a 158 años y nueve meses de prisión a cada uno por el asesinato de los hermanos australianos Callum y Jake Robinson y su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad, ocurrido en abril de 2024 en Ensenada, Baja California. La sentencia, dictada el viernes 16 de octubre de 2026, concluye una etapa central de un caso que generó indignación internacional y preocupación por la seguridad de los visitantes extranjeros en México.
Una condena por homicidio y robo con violencia
Los sentenciados son Jesús Gerardo García, conocido como “El Kekas”, Irineo Francisco “N” y Ángel Jesús “N”. El juez determinó que los tres eran responsables de los homicidios, además de delitos relacionados con el robo violento y el robo de vehículo.
La sentencia se produjo una semana después de que los acusados fueran declarados culpables, tras un proceso judicial que se prolongó durante más de dos años. La Fiscalía General del Estado de Baja California había solicitado penas de hasta 210 años de prisión para cada uno.
De acuerdo con información de la Fiscalía, la condena se desglosa en 135 años por homicidio calificado, 10 años y nueve meses por robo calificado con violencia y 13 años por robo de vehículo con violencia.
El tribunal también estableció el pago de un millón 628 mil 550 pesos por concepto de reparación integral del daño a favor de las víctimas indirectas, además de 19 mil 542 pesos por gastos funerarios.
Un viaje de surf terminó en asesinato
Los hermanos Callum y Jake Robinson, de nacionalidad australiana, viajaron a Baja California a finales de abril de 2024 junto con su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad. Su objetivo era practicar surf en la costa del Pacífico, cerca de Punta San José, en las inmediaciones de Ensenada.
La noche del 27 de abril, los tres acamparon en una zona costera. Según la investigación de las autoridades, fueron atacados cuando los agresores intentaron robarles las llantas de su camioneta. Las víctimas se resistieron y fueron asesinadas a tiros.
Posteriormente, los cuerpos fueron arrojados a un pozo de más de 15 metros de profundidad. Los tres hombres habían sido reportados como desaparecidos y sus restos fueron localizados el 3 de mayo de 2024, después de varios días de búsqueda. La camioneta en la que viajaban fue encontrada calcinada en las inmediaciones.
La investigación contó con la participación de autoridades mexicanas y apoyo del Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI), debido a la nacionalidad de las víctimas y a la repercusión internacional del caso.
Las detenciones y la participación de una cómplice
El 5 de mayo de 2024, las autoridades anunciaron la detención de Jesús Gerardo García, alias “El Kekas”, señalado por la Fiscalía como uno de los principales responsables del crimen. Posteriormente fueron detenidas otras personas presuntamente relacionadas con los hechos.
Entre ellas se encontraba Ary Gisell Silva Raya, expareja de García, quien fue localizada en posesión de un teléfono celular perteneciente a una de las víctimas. Silva Raya aceptó un procedimiento abreviado y en noviembre de 2025 recibió una condena de 20 años de prisión por su participación en delitos relacionados con el robo con violencia y el robo de vehículo.
Durante el proceso judicial, su testimonio aportó información sobre lo ocurrido la noche del ataque. La Fiscalía sostuvo que los agresores pretendían apoderarse del vehículo y que recurrieron a la violencia cuando los surfistas se resistieron.
Una sentencia que no repara la pérdida de las familias
La resolución judicial fue recibida como un avance hacia la justicia por familiares de las víctimas y representantes de la comunidad surfista de Baja California.
Martin Robinson, padre de Callum y Jake, había señalado tras el veredicto de culpabilidad que la decisión representaba un momento significativo en el largo proceso de búsqueda de justicia para sus hijos y para su amigo Carter Rhoad. También reconoció que ninguna resolución judicial puede devolverles la vida a las víctimas ni eliminar el dolor de sus familias.
Antonio Otañez, presidente de la asociación de surfistas de Baja California, celebró la sentencia y afirmó que se había hecho justicia. Sin embargo, advirtió que el crimen tuvo consecuencias negativas para la actividad turística, en particular para las visitas de surfistas a la región.
Repercusiones para el turismo en Baja California
El asesinato de los tres jóvenes tuvo amplia repercusión internacional y volvió a poner en el centro del debate la seguridad de quienes visitan destinos turísticos mexicanos. Ensenada y sus alrededores son conocidos por sus playas y por las condiciones favorables para practicar surf, actividades que atraen tanto a visitantes nacionales como extranjeros.
El caso también evidenció los riesgos que pueden enfrentar viajeros que acampan en zonas alejadas y la importancia de investigar los delitos que afectan a turistas, sin perder de vista que la responsabilidad por estos hechos corresponde a sus autores y no a las comunidades que reciben visitantes.
Con la sentencia contra los tres hombres, el proceso penal alcanza una resolución en esta etapa. Para las familias de Callum y Jake Robinson y de Jack Carter Rhoad, el fallo representa un avance judicial, aunque la pérdida de sus seres queridos permanece como la consecuencia irreparable del crimen.


