Datos personales, deepfakes y malware se posicionan como las nuevas amenazas del fraude financiero

Notipress.- La exposición de información personal y el uso de inteligencia artificial están transformando las modalidades de fraude financiero en México. Los delincuentes aprovechan datos de los ciudadanos para realizar ataques de ingeniería social más dirigidos, mientras herramientas como los deepfakes y las identidades sintéticas amplían las posibilidades de engaño.

Marcos Rosales, director ejecutivo de Ciberseguridad y Prevención de Fraude en Santander, explicó durante un encuentro organizado por Lynx que la ingeniería social continúa siendo una de las principales amenazas para los usuarios financieros, aunque las capacidades tecnológicas disponibles para los defraudadores evolucionaron considerablemente.

El CISO de Santander México señaló que información de ciudadanos mexicanos circula en mercados clandestinos de datos, lo cual proporciona elementos para elaborar mensajes fraudulentos personalizados. Como ejemplo, mencionó comunicaciones que simulan problemas con entregas de mercancías, multas o servicios, utilizando información real de los destinatarios para aumentar la credibilidad del engaño.

A estas prácticas se suma la incorporación de inteligencia artificial, que, según Rosales, aceleraron la evolución de los ataques. Entre las modalidades identificadas mencionó el fraud as a service, los deepfakes y las identidades sintéticas, tecnologías y esquemas que forman parte de un entorno de amenazas cada vez más cambiante.

Malware financiero en dispositivos móviles

Otro cambio identificado por el banco de origen español corresponde a la evolución del software malicioso utilizado contra clientes bancarios.

Explicó que, hace tres o cuatro años, una parte importante del malware financiero se concentraba en navegadores y computadoras personales. Sin embargo, más recientemente, estas amenazas se observan en apps de dispositivos móviles.

Algunas variantes de malware experimentaron varias modificaciones en un mismo año, reveló el director de seguridad. Esta transformación afecta la capacidad de los mecanismos tradicionales de detección, que continúan funcionando, pero ya no mantienen necesariamente la eficacia que tenían frente a versiones anteriores.

Por su parte, la velocidad de estos cambios representa un reto para las instituciones financieras, cuyos procesos de incorporación de herramientas tecnológicas requieren evaluaciones, autorizaciones, justificaciones internas y cierta burocracia empresarial. En contraste, los defraudadores pueden acceder a determinadas capacidades de manera más directa.

IA y colaboración

Frente a estas amenazas, el uso de la propia IA para identificar patrones de comportamiento asociados con operaciones fraudulentas cobra mayor relevancia. Asimismo, todo lo relacionado a fortalecer los mecanismos de prevención de fraudes.

Esta respuesta, sin embargo, no depende exclusivamente de incorporar nuevas herramientas tecnológicas. También requiere equipos humanos especializados que comprendan los productos financieros, las características de los clientes y las formas de operación de los delincuentes.

Dado el contexto de la época de IA, el directivo resaltó la importancia de compartir información entre instituciones bancarias. Los intercambios de experiencias permiten conocer amenazas emergentes y revisar las capacidades disponibles para enfrentarlas. En este sentido, Estefanía García, Country Manager de Lynx explicó en entrevista con NotiPress cómo compartir información entre bancos podría ayudar a combatir fraudes financieros. Aunque advirtió que esa colaboración del sector tiene resistencia aún del sector bancario más tradicional.

Dado el contexto, la necesidad de colaboración adquiere una particular relevancia porque parte de las operaciones fraudulentas provienen de organizaciones delictivas estructuradas. Un ejemplo son los centros de llamadas clandestinos, esquemas que involucran personal, información y recursos organizados para cometer estafas.

Además de las pérdidas económicas, el fraude provoca afectaciones personales y deteriora la confianza en las instituciones financieras. Por ello, la evolución de la ingeniería social, los ataques potenciados por inteligencia artificial o los deepfakes y el malware móvil plantea un desafío que combina capacidades tecnológicas, preparación institucional y cooperación entre instituciones financieras.