Representantes de países y organizaciones internacionales se reunieron en Ginebra para reforzar la coordinación de las iniciativas de paz en Sudán, donde alrededor de 34 millones de personas requieren ayuda humanitaria.
La sexta Reunión Consultiva sobre el Fortalecimiento de la Coordinación de las Iniciativas y Esfuerzos de Paz en Sudán se celebró este miércoles en Ginebra, en un momento en que la crisis humanitaria continúa agravándose y la vía política sigue sin abrirse paso entre los combates.
El encuentro fue organizado por Suiza y por el enviado personal del secretario general de la ONU para Sudán, Pekka Haavisto. Su objetivo no fue sustituir una negociación directa entre las partes enfrentadas, sino coordinar los esfuerzos de los actores internacionales y regionales que intentan promover la desescalada, mejorar el acceso humanitario y respaldar un proceso político inclusivo.
De acuerdo con el Departamento de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz de la ONU, Haavisto pidió a las delegaciones emplear sus canales de diálogo para crear condiciones que permitan alcanzar un alto el fuego integral. El enviado insistió en que el futuro del país debe ser definido por los propios sudaneses y reflejar la diversidad de sus voces y experiencias.
La guerra comenzó en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido. Lo que empezó como una disputa por el poder derivó en una emergencia prolongada, con graves consecuencias para la población civil, los servicios básicos y la estabilidad de toda la región.
El Gobierno de Suiza informó que alrededor de 34 millones de personas necesitan actualmente asistencia humanitaria en Sudán. La magnitud de la cifra revela una realidad que no admite espera: la protección de la población y el acceso de la ayuda no pueden quedar supeditados a la llegada de una solución política definitiva.
La educación es uno de los ámbitos más golpeados. UNICEF estima que al menos ocho millones de niños en edad escolar están fuera de las aulas. La violencia, el desplazamiento, los daños a la infraestructura y el uso de centros educativos como refugios han profundizado una crisis que compromete el presente y el futuro de millones de menores.
La reunión reunió a países vecinos de Sudán, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, la Unión Africana, la Unión Europea, la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo y la Liga de los Estados Árabes. También participaron actores vinculados con los mecanismos conocidos como Cuarteto y Quinteto, creados para impulsar la coordinación diplomática sobre el conflicto.
En Ginebra, las conversaciones incluyeron la necesidad de respetar el derecho internacional humanitario, proteger a la población civil y facilitar el trabajo de las organizaciones que operan sobre el terreno. La ausencia de los dos bandos armados en este formato subraya que el encuentro está concebido como una plataforma de coordinación entre mediadores, no como una mesa de negociación entre las partes beligerantes.
El desafío es enorme. Sin un alto el fuego, las necesidades seguirán creciendo; pero sin protección inmediata y ayuda sostenida, cada día de guerra profundiza el costo humano. La reunión dejó un mensaje compartido: la diplomacia y la respuesta humanitaria deben avanzar al mismo tiempo.


