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AI: Los grandes poderes traicionaron la “recuperación justa” de la pandemia

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Johannesburgo, 29 mar (EFE).- Los grandes poderes económicos y políticos mundiales traicionaron en 2021 las promesas de una “recuperación justa” de la pandemia de covid-19 al anteponer sus intereses al bien común, denunció hoy Amnistía Internacional (AI) en su informe anual sobre la situación global de los derechos humanos.

El extenso estudio de la organización, cuyo lanzamiento se realizó en Johannesburgo (Sudáfrica) con presencia de la secretaria general de AI, Agnès Callamard, concluyó que las grandes potencias y gigantes empresariales se “confabularon” para embaucar a la población “con consignas vacías y falsas promesas de una recuperación justa”.

“Constituye una de las mayores traiciones de nuestra era”, lamentó Amnistía Internacional en el comunicado de presentación del texto.

El resultado de estas acciones fue que en 2021 las desigualdades globales se ahondaron más y que un mayor número de personas vio “sus derechos pisoteados con mayor frecuencia y en más lugares”.

“Debería haber sido un año de curación, de recuperación. En lugar de eso se convirtió en una incubadora de más desigualdad y mayor inestabilidad”, señaló Callamard en la rueda de prensa de lanzamiento del informe.

Entre las causas de este fenómeno, AI resalta la “perniciosa codicia de las empresas y el brutal egoísmo nacional, así como el abandono de la infraestructura sanitaria y pública por gobiernos de todo el mundo”.

“Un dirigente tras otro prometieron ‘reconstruir mejor’ con miras a abordar las desigualdades arraigadas que exacerbaron el impacto de la pandemia. En cambio, lo que hicieron fue representar una trágica fábula de traición y codicia en connivencia con los gigantes empresariales”, aseveró la secretaria general.

Aunque el mundo entero se vio afectado, los mayores perjuicios fueron para las comunidades más pobres y marginadas.

LAS VACUNAS ANTICOVID, GRAN EXPONENTE DE LA “TRAICIÓN”

El gran exponente de estas promesas incumplidas lo encarnaron, según la organización pro derechos humanos, las vacunas contra la covid-19.

Comenzaron como “una panacea científica que ofrecía la esperanza del final de la pandemia para todo el mundo”, pero al término de 2021 “menos del 4 % de quienes vivían en países de ingresos bajos habían recibido la pauta completa”, ejemplificó AI.

Los países ricos no sólo acumularon dosis por encima de sus necesidades sino que, además, “miraban para otro lado cuando las grandes empresas farmacéuticas anteponían los beneficios a las personas negándose a compartir su tecnología y permitir una mayor distribución de las vacunas”.

Asimismo, grandes compañías de redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter proporcionaron un “terreno fértil para la desinformación” sobre la covid-19, lo que permitió que floreciera la reticencia a la vacunación.

Según el informe, algunos dirigentes políticos también actuaron como “superdifusores de desinformación, alimentando la desconfianza y el miedo en su propio beneficio político”.

Las consecuencias de la connivencia “entre los gigantes empresariales y los gobiernos occidentales” se notaron con mayor “claridad y crueldad” en África, motivo por el cual Amnistía Internacional decidió presentar su informe 2021 en Sudáfrica.

En este país, por ejemplo, 750.000 niños y niñas habían abandonado las escuelas en mayo pasado, más de tres veces la cifra anterior a la pandemia.

“CONSEJO DE INSEGURIDAD DE LA ONU”

Asimismo, el 2021 vio el estallido de nuevos conflictos y la persistencia de otros en lugares como Afganistán, Burkina Faso, Etiopía, Israel y los Territorios Palestinos Ocupados, Libia, Birmania (Myanmar) o Yemen, en los que las partes enfrentadas violaron el derecho internacional y humanitario.

La respuesta de la comunidad internacional fue de “vergonzosa inacción”, según AI, y la “parálisis continuada de los organismos multilaterales”, así como “la ausencia de rendición de cuentas de Estados poderosos”, contribuyeron “a preparar el terreno para la invasión de Ucrania por Rusia, que ha violado de forma flagrante el derecho internacional” en 2022.

“El Consejo de Seguridad de la ONU debería llamarse Consejo de Inseguridad de la ONU”, afirmó Callamard en Johannesburgo.

Asimismo, el estudio refleja un aumento de las políticas de corte racista, impedimentos para los refugiados en el norte global y que la “tendencia global a amordazar las voces independientes y críticas” cobró aún más fuerza en 2021; con detenciones ilegítimas, torturas y desapariciones forzadas de los activistas y defensores de los derechos humanos, muchos bajo la cortina de humo de la pandemia.

De los 154 países estudiados para elaborar este informe, un 54 % fue escenario de este tipo de prácticas de mordaza y en un 55 % se dieron situaciones de uso excesivo de la fuerza contra manifestantes.

Pese a este escenario, AI también destacó esfuerzos de lucha colectiva contra las injusticias como las protestas en Colombia tras el anuncio de una reforma impositiva en medio de la crisis económica (duramente reprimidas por el Gobierno), o la colaboración periodística para destapar el proyecto Pegasus, un programa informático espía de la empresa israelí NSO Group.

En un contexto en el que el mundo se encuentra tan “al borde del abismo”, enfatizó Callamard en Johannesburgo, es crucial que los ciudadanos hagan oír “sus voces” porque los gobiernos han “fracasado” en la tarea de “reimaginar” el mundo.

Nerea González