Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, murió tras ser atacada con un arma blanca en Cuautla mientras realizaba un intercambio académico; la Fiscalía de Morelos investiga el caso bajo el protocolo de feminicidio.
La muerte violenta de una estudiante española de 21 años en Cuautla, Morelos, ha provocado consternación en las comunidades universitarias de México y España. Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante de la Universidad de Granada, se encontraba en el estado mexicano como parte de un intercambio académico con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos.
El ataque ocurrió la noche del sábado durante la XLII Fiesta Nacional de la Planta Medicinal, un encuentro cultural que se celebró del 12 al 14 de septiembre en Cuautla. De acuerdo con información difundida por la Casa de la Cultura local, la joven habría sido víctima de un presunto robo con arma blanca.
La información disponible hasta ahora señala que Tacoronte fue agredida cerca del recinto donde se desarrollaba la celebración. El País reportó que la joven pidió auxilio y murió antes de recibir atención médica. Sin embargo, las autoridades mantienen abiertas las líneas de investigación y todavía no han establecido de manera definitiva el móvil ni identificado al responsable.
La Fiscalía General del Estado de Morelos investiga el asesinato bajo el protocolo correspondiente a feminicidio. El fiscal Fernando Blumenkron confirmó que hasta el momento no se ha determinado la identidad del agresor y señaló que se estableció contacto con el Consulado de España para coordinar la atención del caso y facilitar la comunicación con los familiares.
Que la investigación se inicie como feminicidio no significa que las autoridades hayan concluido que existió un motivo de género. En Morelos, el protocolo de la Fiscalía establece que las muertes violentas de mujeres deben investigarse inicialmente bajo esa perspectiva para determinar, con las pruebas correspondientes, si existieron razones de género.
La propia Fiscalía especializada de Morelos señala que este procedimiento busca incorporar perspectiva de género, debida diligencia y un enfoque de derechos humanos desde las primeras diligencias. La Suprema Corte de Justicia de la Nación también ha establecido que las autoridades deben investigar con perspectiva de género las muertes violentas de mujeres y realizar las diligencias necesarias para confirmar o descartar un feminicidio.
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos exigió una investigación inmediata y exhaustiva, con perspectiva de género, para garantizar justicia y evitar que el crimen quede impune. La Universidad de Granada, por su parte, expresó su pesar y condenó el asesinato de su estudiante.
Según información publicada por El País, Tacoronte era originaria de Canarias y cursaba Educación Infantil en la Universidad de Granada. La institución universitaria había incluido su nombre entre los estudiantes seleccionados para realizar un intercambio durante el curso académico 2026-2027, lo que confirma su participación formal en el programa internacional.
La noticia ha generado además una reacción especial en Canarias. Medios españoles como Radio Televisión Canaria y Cadena SER identificaron a la joven como una estudiante procedente de las islas y destacaron el impacto que el crimen ha tenido entre sus compañeros y autoridades educativas.
El asesinato ocurrió en el contexto de una celebración que había sido preparada durante semanas para reunir a médicos tradicionales, investigadores, especialistas y visitantes interesados en la medicina tradicional mexicana. Información difundida antes del evento por medios locales señalaba que la fiesta contemplaba 43 talleres y esperaba recibir entre 800 y mil 200 asistentes durante sus tres días de actividades.
Ese contraste hace todavía más dolorosa la noticia. Una actividad concebida como espacio de encuentro cultural terminó marcada por un crimen que ahora obliga a las autoridades a responder una pregunta esencial: quién atacó a Claudia Tacoronte y por qué.
Por ahora, la investigación apenas comienza. No existe un detenido identificado públicamente y tampoco se ha establecido de manera concluyente si el asesinato estuvo relacionado con un robo o si detrás de la agresión hubo otra motivación. Es por ello que cualquier conclusión anticipada podría entorpecer la comprensión de lo ocurrido.
Mientras avanza la investigación, las autoridades mexicanas y españolas mantienen comunicación a través de los canales consulares. Para la familia de la estudiante, el proceso judicial tendrá además una dimensión humana especialmente difícil: esclarecer la muerte de una joven que había viajado a México para continuar su formación universitaria y que no regresará a casa.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la obligación de investigar con rigor las muertes violentas de mujeres. Más allá de la nacionalidad de la víctima, la exigencia es la misma: esclarecer los hechos, identificar al responsable y garantizar que la investigación no deje espacios para la impunidad.


