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Casada con «un santo»: El sagrado matrimonio de Gianna Beretta y su esposo Pietro

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Gianna Emanuela Molla, hija de la santa italiana Gianna Beretta, dijo en una reciente entrevista que no puede hablar de la vida ejemplar de su madre, sin recordar a su «santo papá» Pietro Molla, cuya humildad, heroicas palabras y acciones la formaron.

«Ciertamente, las raíces de la santidad de mi padre están en el origen de su familia. Al igual que mi mamá, él fue bendecido con dos padres profundamente cristianos», dijo en una entrevista concedida al National Catholic Register.

Después de la heroica muerte de Santa Gianna Beretta en 1962, al sacrificar su vida para dar a luz a su hija menor, Gianna Emanuela, Pietro pidió que la atención se centrara únicamente en su esposa.

No obstante, luego de la muerte de Pietro en el 2010, a los 98 años, su hija Emanuela vio que Dios empezaba a mostrarle con claridad todas las virtudes de su progenitor. Fue entonces que nació la idea de publicar las cartas que sus padres se dedicaron mutuamente en el libro «El viaje de nuestro amor: las cartas de Santa Gianna Beretta Molla y Pietro Molla«.

«En un primer momento temí que la publicación de las cartas de papá a mamá pudiera violar su alma tan noble y pura, tan temerosa de Dios, y los sentimientos más profundos que tenía en su grandísimo corazón. Pero me di cuenta de que sus cartas podían hacer mucho bien a muchas almas», dijo.

Las cartas del matrimonio católico ilustran cómo se apoyaban mutuamente, arraigados en la fe.

En una carta que Santa Gianna le escribió a Pietro el 13 de septiembre de 1955, una semana antes de su boda, le dijo: «Querido Pietro, estoy segura de que siempre me harás tan feliz como ahora y que el Señor escucha tus oraciones, provenientes de un corazón que siempre lo ha amado y lo ha servido santamente. Pietro, ¡cuánto tengo que aprender de ti! Eres un gran ejemplo para mí y te lo agradezco».

Ella le escribió nuevamente el 22 de febrero de 1958, diciéndole: «Como te he dicho otras veces, tu fe y tu piedad son un gran ejemplo para mí. Quiero aprender a rezar como tú, querido Pietro».

Un año después, el 5 de junio de 1959, ella escribió: «Realmente eres el esposo más querido y afectuoso, un papá santo, no de oro, sino de diamante, ¡el más grande y el más precioso que hay en esta tierra!».

Gianna Emanuela dijo al Register que las palabras de su mamá «tienen un valor aún mayor ahora que ha sido canonizada» y está «totalmente de acuerdo con ella».

Aseguró que, aunque no pudo conocerla personalmente, Dios le «concedió la gracia extraordinaria» de vivir con su papá «por más tiempo: 48 años de mi vida».

«Mientras vivía con él, entendí completamente por qué mi santa mamá tomó el ejemplo de él, y aprendí lo que significa ser un ‘santo de a pie’. Su vida y escritos revelan que su alma estaba totalmente inmersa en Dios; que su fe inquebrantable impregnaba y fortalecía cada aspecto de su vida», dijo.

Gianna Emanuela cree que las principales virtudes de su padre fueron «su gran espíritu de oración; su más profunda humildad; su gran entusiasmo, fuerza de voluntad, coraje y visión de futuro; su infinita paciencia; su magnífica bondad y generosidad; su calma y serenidad incluso en situaciones muy difíciles; su ejemplar espíritu de servicio».

«Puedo testificar que, a lo largo de su larga vida, él hizo la mayor parte de su enorme trabajo como voluntario, sin recibir dinero alguno», resaltó.

El Cardenal Raymond Leo Burke, que conoció a Pietro, dijo al Register: «Tuve la suerte de visitarlo dos veces, y digo, sin dudarlo, tuve una impresión muy fuerte de su santidad».

El Purpurado señaló que el matrimonio de Gianna y Pietro le recuerda al de los padres de Santa Teresa de Lisieux, «y cuán claro fue que ellos fueron los instrumentos por los cuales Dios trajo a Santa Teresa para que se volviera tan heroicamente santa».

«En el matrimonio, los cónyuges deben ayudarse mutuamente a convertirse en santos, como se evidencia especialmente en las cartas de amor de Santa Gianna y Pietro, que son una expresión maravillosa de la pureza de corazón y la cooperación total con Dios en su amor mutuo y en la formación de su familia», aseguró.

Gianna Emanuela contó que actualmente está recopilando un número creciente de testimonios de religiosos y laicos diferentes países del mundo que certifican la reputación de su papá «como un hombre santo»

«Todos los mensajes son un gran consuelo para mí y una mayor confirmación de que mi santa madre tenía toda la razón sobre Pietro», acotó.

Desde la publicación de las cartas de sus padres, dijo Gianna Emanuela, un número cada vez mayor de personas de todo el mundo le han preguntado acerca de abrir la causa de beatificación y canonización de su padre.

Ella recordó las palabras que su padre Pietro le dijo hace años, con respecto a la causa de su madre, canonizada en 2004: «Dios ha puesto a las personas correctas en el lugar correcto en el momento correcto». Finalmente, Gianna Emanuela agregó: «De corazón espero y ruego a Nuestro Señor que pueda ser lo mismo para mi santo padre».

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register

 

 

 

 

 

 

FUENTE: ACI PRENSA