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Censura francesa contra el periodismo independiente: caso REDVOLTAIRE

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Está presidido por Thierry Meyssan, periodista francés, dirigente de un partido de centro izquierda, que ha adquirido notoriedad mundial y muy controvertida al impugnar la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre de 2001 ofreciendo como alternativa algunas teorías conspirativas acerca de dichos atentados. En muchas ocasiones los artículos han sido muy radicales, como aquellos cuando la izquierda mexicana se dijó afectada por un fraude en las elecciones presidenciales del 2006, siendo Red Voltaire un espacio internacional que apoyó dicha tesis.

La Red Voltaire se ha especializado en el periodismo de investigación.
Muchos de sus artículos publicados son acusaciones contra grupos o
personajes importantes. Frecuentemente la Red Voltaire tiene que
comparecer ante la justicia francesa por sus trabajos de investigación
periodística, pero siempre ha sido capaz de presentar las pruebas y
aserciones ante los tribunales franceses, hecho que ha evitado que
fuera condenada.

En agosto de este año, Thierry Mayssan publicó un artículo donde donde vincula al presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, con la CIA, lo que provocó el cierre de la edición electrónica.

No hay que olvidar que Francia es considerada la cuna de los derechos humanos, incluidos entre ellos la libertad de pensar y opinar, lo que sin duda constituye está acción un atentado contra esos derechos fundamentales.

A continuación el artículo completo escrito por Thierre Meyssan…

 


 


Operación Sarkozy: Cómo la CIA puso uno de sus agentes en la presidencia de la República Francesa

Thierry Meyssan / Red Voltaire

Cansados de los larguísimos reinados de los
presidentes Francois Mitterrand y de Jacques Chirac, los franceses
eligieron a Nicolás Sarkozy con la esperanza de la energía de este
último lograra revitalizar al país. Esperaban acabar así con años de
inmovilismo y de ideologías obsoletas. Lo que obtuvieron fue una
ruptura con los principios fundamentales de la nación francesa y ahora
se han quedado estupefactos ante este «hiperpresidente», que todos los
días embiste contra un nuevo asunto, que succiona a la derecha y a la
izquierda, que trastoca todos los puntos de referencia sembrando así la
confusión total.

Como niños que han hecho una gran travesura, los
franceses están hoy demasiado ocupados buscando cómo disculparse como
para tener tiempo de reconocer su propia ingenuidad y la envergadura de
los daños. Y también se niega a hacer algo que tenían que haber hace
mucho tiempo: admitir quién es realmente Nicolás Sarkozy.

Es verdad que estamos hablando de un hombre muy hábil.
A la manera de un ilusionista, ha logrado desviar la atención del
público hacia su vida privada, ofreciéndola como espectáculo y posando
en las revistas de sociedad hasta hacer olvidar su trayectoria como
político.

El objetivo de este artículo no es reprocharle a
Nicolás Sarkozy sus relaciones familiares, sus amistades o sus
relaciones profesionales. Lo que sí le reprochamos es haberle ocultado
a los franceses los vínculos que lo atan, cuando sus compatriotas
creían, erradamente, que estaban eligiendo a un hombre libre.

Para poder entender cómo fue que un hombre en el que
todos ven hoy a un agente de Estados Unidos y de Israel logró
convertirse en jefe del partido gaullista [partido fundado por el
General Charles De Gaulle, héroe de la Segunda Guerra Mundial] y
después en presidente de la República Francesa, es necesario mirar
hacia el pasado. Tenemos que abrir un amplio paréntesis para presentar
a los protagonistas que hoy están concretando su revancha.


Secretos de familia

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, los
servicios de inteligencia de Estados Unidos recurren al padrino mafioso
italo-estadounidense Lucky Luciano, quien estaba en
ese momento en prisión, para garantizar la seguridad de los puertos
estadounidenses y preparar el desembarco de los Aliados en Sicilia,
estamos en plena Segunda Guerra Mundial, los nazis retroceden en todos
los frentes. El responsable de los contactos de Lucky Luciano con los
servicios estadounidenses es Frank Wisner Senior. Más tarde, cuando el «padrino» es liberado y se exila en Italia, el encargado de mantener los contactos era su «embajador» Etienne Leandri [1] de origen corso [de la isla de Córcega en el Mediterráneo y departamento francés].

En 1958, Estados Unidos, preocupado ante la posibilidad
de la victoria del FLN en Argelia [Frente de Liberación Nacional contra
el colonialismo francés], hecho que abriría la puerta a la influencia
soviética en el norte de África, decide planificar un golpe de Estado
militar en Francia. En la organización de esta operación participan de
conjunto la Dirección de Planificación de la CIA –teóricamente bajo la
dirección de Frank Wisner Sr.– y la OTAN. Pero Wisner ha sucumbido ya
ante la demencia así que quien supervisa el golpe no es otro que su
sucesor: Allan Dulles. Desde Argel, un grupo de
generales franceses crean un Comité de Salvación Pública, que presiona
al poder civil –en París– y lo obliga a otorgar plenos poderes al
general De Gaulle, sin tener que recurrir a la fuerza.

Pero Charles De Gaulle no es el peón que los
anglosajones esperaban poder manejar. Al principio, De Gaulle trata de
resolver la contradicción colonial concediendo una amplia autonomía a
los territorios de ultramar en el seno de la Unión Francesa. Pero, es
ya demasiado tarde para salvar el imperio francés porque los pueblos
han dejado de creer en las promesas de la metrópoli y exigen la
independencia. Luego de dirigir exitosamente feroces campañas
represivas contra los independentistas, De Gaulle acepta lo que ya
resulta evidente. Haciendo gala de una sabiduría política poco común,
se decide a conceder la independencia a todas las colonias.

Aquellos que lo habían conducido al poder interpretan
este brusco viraje como una traición. La CIA y la OTAN apoyan entonces
todo tipo de conspiraciones para eliminarlo, entre ellas un golpe de
Estado que fracasa y unos 40 intentos de asesinato. Pero algunos de sus
partidarios aprueban su evolución política y crean el SAC, una especie
de milicia destinada a protegerlo, milicia creada y dirigida por un talCharles Pasqua.

Pasqua es simultáneamente truhán corso y ex combatiente
de la Resistencia francesa contra los nazis. Casado con la hija de un
traficante canadiense que se hizo rico en la época de la Ley Seca,
Pasqua dirige la firma Ricard [licores] que, luego de
haber comercializado una bebida prohibida –el ajenjo– se hace de una
reputación de respetabilidad vendiendo anís. Sin embargo, la firma
sigue sirviendo de pantalla para todo tipo de tráficos relacionados con
la familia italo-newyorkina de los Genovese –la familia del propio
Lucky Luciano. No resulta entonces sorprendente que Pasqua recurra a
Etienne Leandri (el «embajador» de Luciano) para reclutar a los
esbirros que conformarán la milicia gaullista. Un tercer hombre
desempeña también un papel protagónico en la formación del SAC: el ex
guardaespaldas de De Gaulle, Achille Peretti –otro corso.

Bajo esa protección, De Gaulle traza con elegancia una
política de independencia nacional. Confirma su permanencia en el bando
atlántico a la vez que pone en tela de juicio el liderazgo anglosajón.
Se opone a la entrada del Reino Unido en el Mercado Común Europeo (1961
y 1967); rechaza el despliegue de las tropas de la ONU en el Congo
(1961); estimula a los Estados latinoamericanos a liberarse del
imperialismo estadounidense (discurso de México, en 1964); expulsa a la
OTAN de Francia y se retira del Comando Integrado de la Alianza
Atlántica (1966); denuncia la guerra de Vietnam (discurso de Phnon
Penh, Camboya en 1966); condena el expansionismo israelí durante la
guerra de Seis Días (1967); se pronuncia a favor de la independencia de
Québec (discurso de Montreal, en 1967); etc.

Simultáneamente, De Gaulle consolida el poderío de
Francia al dotarla de un complejo militaro-industrial que incluye la
fuerza de disuasión nuclear y garantizando su aprovisionamiento
energético. A los incómodos «amigos» corsos, los aleja de su entorno
confiándoles misiones el extranjero. Etienne Leandri se convierte así
en el corredor del grupo ELF (conocido hoy como Total, principal grupo
petrolero privado francés y cuarto en el mundo después de Exxon Mobil,
Shell et BP), mientras que Charles Pasqua se convierte en el hombre de
confianza de los jefes de Estado del África francófona.

Consciente de que no puede desafiar a los anglosajones en todos terrenos a la vez, De Gaulle se alía con la familia Rothschild.
Designa como primer ministro al apoderado del banco Rothschild, Georges
Pompidou. Ambos forman un eficaz equipo. La audacia política de De
Gaulle no pierde nunca de vista el realismo económico de Pompidou.

Al dimitir De Gaulle, en 1969, Georges Pompidou ocupa
brevemente la presidencia antes de morir víctima de un cáncer. Los
gaullistas históricos no admiten el liderazgo de Pompidou y se
inquietan de su tendencia anglófila. Lo denuncian como traidor cuando
Pompidou, con el apoyo del secretario general de la presidencia
francesa Edouard Balladur, permite la entrada de «la pérfida Albión» [2] en el Mercado Común Europeo.

 


La fabricación de Nicolás Sarkozy

 

Después de describir la escenografía, volvamos a
nuestro personaje principal: Nicolás Sarkozy. Nacido en 1955, es hijo
de un noble húngaro, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsam, que llegó a Francia
huyendo del Ejército Rojo, y de Andrée Mallah, judía proveniente en
Tesalónica [Grecia]. Después de tener tres hijos (Guillaume, Nicolás y
Francois), la pareja se divorcia. Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se casa de
nuevo con Christine de Ganay, una aristócrata con la que tendrá dos
hijos (Pierre-Olivier y Carolina). En vez de ser educado solamente por
sus padres, Nicolás se verá sometido a los vaivenes de esta familia
«reconstruida».

Su madre se convierte en secretaria de Achille Peretti.
Después participar como cofundador en la creación del SAC, el
guardaespaldas de De Gaulle había hecho una brillante carrera política.
Resultó electo diputado y alcalde de Neuilly-sur-Seine, el más rico
suburbio de París, y más tarde, presidente de la Asamblea Nacional.

Sin embargo, en 1972 Achille Peretti enfrenta graves acusaciones. La revista Time
revela en Estados Unidos la existencia de una organización criminal
secreta, «la Unión Corsa» que controla gran parte del tráfico de
estupefacientes entre Europa y Estados Unidos. Se trata de la celebre
«french connection» que Hollywood llevará posteriormente a la pantalla.
Basándose en audiencias del Congreso y en sus propias investigaciones, Time menciona
el nombre de un jefe mafioso, Jean Ventura, arrestado en años
anteriores en Canadá y que no es otra cosa que el delegado comercial de
Charles Pasqua en la firma Ricard. Se mencionan los nombres de varias
familias como dirigentes de la «Unión Corsa», entre ellas el de la
familia Peretti. Achille desmiente, pero se ve obligado a renunciar a
la presidencia de la Asamblea Nacional francesa y sobrevive incluso a
un «suicidio».

En 1977, Pal Sarkosy de Nagy-Bocsa se separa de su
segunda esposa, Christine de Ganay, quien establece entonces una
relación con el segundo hombre más importante de la administración
central del Departamento de Estado estadounidense. Christine de Ganay
se casa con él y se instala en Estados Unidos. El mundo es tan pequeño,
cosa harto conocida, que su marido resulta ser nada más y nada menos
que Frank Wisner Junior, hijo del anterior Frank
Wisner. Aunque no se sabe cuáles eran las funciones de Frank Wisner
Junior en el seno de la CIA, está claro que desempeña un papel
importante. Nicolás, que se mantiene muy cerca de su madrastra, de su
medio hermano y de su media hermana, comienza a volverse hacia Estados
Unidos, donde participa en programas de formación que organiza el
Departamento de Estado Norteamericano.

Durante este mismo período, Nicolás Sarkozy se une al
partido gaullista. Allí se relaciona rápidamente con Charles Pasqua,
quien no sólo es un líder a nivel nacional sino además el responsable
de la sección departamental de Hauts-de-Seine.

En 1982, al terminar sus estudios de derecho y siendo
ya miembro del colegio de abogados, Nicolás Sarkozy se casa con la hija
de Achille Peretti. Charles Pasqua asiste a la boda como testigo del
novio. El abogado Sarkozy defiende los intereses de los amigos corsos
de sus mentores. Adquiere una propiedad en Córcega, en Vico, y estudia
incluso la posibilidad de reemplazar la «y» de su apellido por una «i»
para darle una consonancia corsa.

Al año siguiente, Nicolás Sarkozy resulta electo
alcalde de Neuilly-sur-Seine, reemplazando a su tío político Achille
Peretti, víctima de una crisis cardiaca.

Pero Nicolás no tarda en traicionar a su esposa y, a partir de 1984, sostiene una relación clandestina con Cecilia,
esposa de Jacques Martín, el más conocido de los animadores de la
televisión francesa de aquel entonces, a quien había conocido cuando
los casó, en el ejercicio de sus funciones como alcalde de Neuilly. Esa
doble vida durará 5 años antes de que los amantes abandonen a sus
respectivos cónyuges para fundar una nueva familia.

En 1992, Nicolás actúa como testigo en el casamiento de
la hija de Jacques Chirac, Claudia, con un editorialista del diario
francés Le Figaro. Incapaz de contenerse, seduce a Claudia y
sostiene una breve relación con ella mientras que sigue viviendo
oficialmente con Cecilia. El marido engañado se suicida utilizando
drogas. La ruptura entre la familia Chirac y Nicolás Sarkozy es brutal
e irreversible.

En 1993, la izquierda francesa pierde las elecciones
legislativas. El presidente Francois Mitterrand se niega a dimitir y
comienza la cohabitación con un primer ministro de derecha. Jacques
Chirac, que ambiciona la presidencia y planea entonces formar con
Edouard Balladur un dúo comparable al de De Gaulle y Pompidou, se niega
a asumir de nuevo el cargo de primer ministro y cede el paso a su
«amigo de 30 años», Edouard Balladur. A pesar de su turbulento pasado,
Charles Pasqua se convierte en ministro del Interior. Mientras conserva
el control de la marihuana proveniente de Marruecos, aprovecha su cargo
para legalizar sus otras actividades tomando el control de casinos y de
actividades como el juego y las carreras en los países de África de
habla francesa, las antiguas colonias. También establece nexos en
Arabia Saudita e Israel y se convierte en oficial honorario del Mossad
[el servicio de espionaje israelí]. Nicolás Sarkozy, mientras tanto, es
ministro del Presupuesto y portavoz del gobierno.

En Washington, Frank Wisner Junior se convierte en sucesor de Paul Wolfowitz [3]
como responsable de la planificación política en el Departamento de
Defensa. Nadie se fija o se da cuenta en los lazos que lo unen al
vocero del gobierno francés.

Reaparece entonces en el seno del partido gaullista la
tensión que ya se había vivido 30 años antes entre los gaullistas
históricos y la derecha financiera que representa Balladur. La novedad
es que Charles Pasqua, y junto a él el joven Nicolás Sarkozy,
traicionan a Jacques Chirac para acercarse de la corriente de
Rothschild. Todo degenera. El conflicto alcanzará su apogeo en 1995,
cuando Edouard Balladur se presenta como candidato a la presidencia de
la República Francesa contra su ex amigo Jacques Chirac, y resulta
derrotado. Lo más importante es que, siguiendo las instrucciones de
Londres y Washington, el gobierno de Balladur abre las negociaciones
para la entrada de los Estados de Europa Central y Oriental, ya
liberados de la tutela soviética, en la Unión Europea y la OTAN.

Reina la discordia en el seno del partido gaullista,
donde los amigos de ayer están ahora dispuestos a matarse entre sí.
Para financiar su propia campaña electoral, Edouard Balladur trata de
apoderarse de la «caja negra», es decir, las reservas secretas del
partido gaullista, que se esconde bajo la doble contabilidad de la
empresa petrolera ELF. A penas muerto el viejo Etienne Leandri, los
jueces ordenan un registro en la empresa y sus dirigentes son
encarcelados. Pero Balladur, Pasqua y Sarkozy nunca lograrán recuperar
el botín.

 


La caída en desgracia

 

A lo largo de su primer mandato Jacques Chirac mantiene
a distancia a Nicolás Sarkozy. Este último se mantiene en silencio
durante este período de caída en desgracia. Muy discretamente, sigue
cultivando sus relaciones con los círculos financieros.

En 1996, al cabo de un largo proceso de divorcio,
Nicolás Sarkozy se casa con Cecilia. Los testigos de la boda son los
millonarios Martín Bouygues y Bernard Arnaud (el hombre más rico de Francia).

Último acto

Mucho antes de la crisis iraquí, Frank Wisner Junior y
sus colegas de la CIA planifican ya la destrucción de la corriente
gaullista y el ascenso de Nicolás Sarkozy. La operación se desarrolla
en tres tiempos: Primeramente, eliminación de la dirección del partido
gaullista y toma del control de su aparato. Después, eliminación del
principal rival de derecha e investidura del partido gaullista a la
elección presidencial. Y finalmente, eliminación de todo contendiente
serio de izquierda, para garantizar que la elección de Nicolás Sarkozy
a la presidencia de la República Francesa.

La operación se desarrolla de la siguiente manera.
Durante varios años, la prensa comercial mantiene pendiente una serie
de revelaciones póstumas de un promotor inmobiliario. Antes de morir de
una grave enfermedad, este hombre, por razones que nunca se han
aclarado, grabó una confesión en video. Por alguna razón aún más
oscura, el «video» fue a dar a manos de un jerarca del Partido
Socialista, Dominique Strauss-Kahn [4] , quien lo envía directamente a la prensa.

Las confesiones de este individuo no dan a lugar a

ninguna sanción judicial, pero abren la caja de Pandora. La principal
víctima de los sucesivos escándalos será el primer ministro Alain
Juppé. Para proteger a Chirac, Juppé asume él solo la responsabilidad
por todas las infracciones penales. Al ser marginado Juppé, queda libre
el camino para que Nicolás Sarkozy logre ponerse a la cabeza del
partido gaullista.

Sarkozy explota entonces su posición para obligar a
Jacques Chirac a reintegrarlo al gobierno, a pesar del odio recíproco.
Se convierte, en definitiva, en ministro del Interior. ¡Grave error!
Desde ese cargo, Sarkozy controla a los prefectos y utiliza a la
policía política para penetrar las principales instituciones
administrativas.

También se ocupa de los asuntos referentes a Córcega.
El prefecto Claude Erignac ha sido asesinado. Aunque nadie reclama la
autoría del crimen, inmediatamente se interpreta este como un desafío
de los independistas corsos hacia la República. Al cabo de una larga
persecución, la policía logra arrestar a un sospechoso fugitivo, Yvan Colonna,
hijo de un diputado socialista. Pasando por alto el principio de
presunción de inocencia, Nicolás Sarkozy anuncia el arresto acusando al
sospechoso de ser el asesino. La oportunidad la pintan calva y sólo
faltan dos días para la realización del referendo que el ministro del
Interior organiza en Córcega para modificar el estatus de la isla. A
pesar de todo, los electores rechazan el proyecto de Sarkozy que, según
algunos, favorece los intereses de los mafiosos.

Aunque Yvan Colonna fue posteriormente encontrado
culpable, lo cierto es que él siempre ha proclamado su inocencia y que
no se encontraron pruebas materiales en su contra. Extrañamente, el
hombre se refugió en el silencio, prefiriendo ser condenado antes que
revelar lo que sabe.

Revelamos aquí que el prefecto Erignac no fue víctima
de los nacionalistas sino que fue abatido por un asesino a sueldo, Igor
Pecatte, que fue llevado inmediatamente a Angola, donde el grupo ELF lo
contrató como miembro de su cuerpo de seguridad. El móvil del crimen
tenía que ver precisamente con las anteriores funciones del propio
Erignac, responsable de las redes africanas de Charles Pasqua en el
ministerio de la Cooperación. En cuanto a Yvan Colonna, se trata de un
amigo personal de Nicolás Sarkozy desde hace décadas y sus hijos
mantenían relaciones.

Estalla entonces un nuevo escándalo. Comienzan a
circular listados falsos que acusan a varias personalidades de tener
cuentas bancarias en Luxemburgo, en el banco Clearstream. Entre los
acusados se encuentra Nicolás Sarkozy. Este presenta una denuncia y da
por sentado que su rival de derecha en la elección presidencial, el
entonces primer ministro Dominique de Villepin es el organizador de la
maniobra. Y no esconde su intención de llevarlo a prisión.

En realidad, los falsos listados fueron puestos en
circulación por miembros de la Fundación franco-americana, que tiene
como presidente a John Negroponte y como administrador a Frank Wisner
Junior. Lo que los jueces no saben, y que nosotros revelamos aquí, es
que los listados fueron fabricados en Londres por un oficina común de
la CIA y del MI6, Hakluyt & Co., administrada también por Frank Wisner Junior.

Villepin se defiende de las acusaciones que se le
atribuyen, pero se ve sometido a una investigación y a un arresto
domiciliario y, de hecho, es puesto temporalmente al margen de la vida
política. Vía libre para Sarkozy, por el lado de la derecha.

Queda entonces neutralizar las candidaturas de
oposición. Las cuotas de adhesión al Partido Socialista se reducen a un
nivel simbólico, para atraer nuevos militantes. De pronto, miles de
jóvenes se enrolan en esa organización. Por lo menos 10,000 de estos
nuevos militantes son en realidad miembros del Partido Trotskista
«lambertista» (en referencia al nombre de su fundador, Pierre Lambert).
Históricamente esta pequeña organización de extrema izquierda se ha
puesto al servicio de la CIA contra los comunistas estalinianos durante
la época de la guerra fría (Se trata del equivalente del SD/USA de Max
Shatchman, que formó a los neoconservadores en Estados Unidos). No es
la primera vez que los «lambertistas» se infiltran en el Partido
Socialista. Anteriormente, ya habían introducido en esa organización
dos célebres agentes de la CIA: Lionel Jospin [5] (que se convirtió en primer ministro) y Jean-Christophe Cambadelis, el principal consejero de Dominique Strauss-Kahn .

Se organizan elecciones primarias en el seno del
Partido Socialista con vista a la designación de su candidato a la
elección presidencial. Dos personalidades participan en la competencia:
Laurent Fabius y Segolene Royal. Pero sólo el primero representa un
peligro para Sarkozy. Dominique Strauss-Kahn se suma entonces a la
competencia con la misión de eliminar a Fabius en el último momento. Y
lo logrará gracias a los votos de los «lambertistas» infiltrados, que
no votarán por él sino por Royal.

La operación se hace posible porque Strauss-Kahn, de
origen judío-marroquí, se encuentra desde hace tiempo en la nómina de
Estados Unidos. Los franceses ignoran que imparte clases en la
universidad estadounidense de Stanford, donde fue contratado nada más y
nada menos que por Condoleezza Rice.

Inmediatamente después de su llegada a la presidencia,
Nicolás Sarkozy y Condoleezza Rice concretarán su agradecimiento a
Strauss-Kahn haciendo posible su elección para asumir la dirección del
Fondo Monetario Internacional.

 


Primeros días en el Palacio del Elíseo

 

En la noche de la segunda vuelta de la elección
presidencial, cuando los institutos de sondeos anuncian su probable
victoria, Nicolás Sarkozy pronuncia un breve discurso dirigido a la
nación desde su cuartel general de campaña. Luego, contrariamente a
todo lo acostumbrado, en vez unirse a la celebración con los militantes
de su partido, se va al Fouquet’s. Este célebre restaurante de los
Campos Elíseos, antiguo centro de reunión de la «Unión Corsa» y hoy
perteneciente al propietario de casinos Dominique Desseigne,
fue puesto enteramente a la disposición del presidente electo para que
este recibiera a sus amigos y principales donantes [de fondos] a su
campaña. Llegan allí un centenar de invitados, entre ellos los hombres
más ricos de Francia se codean con los dueños de casinos.

Después, el presidente se otorga a sí mismo unos días
de merecido descanso. Un jet privado Falcón-900 lo lleva a la isla de
Malta donde descansa en el Paloma, el yate de 65 metros de eslora de su
amigo Vincent Bolloré, millonario formado en el banco Rothschild.

Finalmente, tiene lugar la investidura de Nicolás
Sarkozy como presidente de la República Francesa. Lo primero que hace
no es firmar un decreto de amnistía sino autorizar los casinos de sus
amigos Desseigne y Partouche a aumentar la cantidad de tragamonedas.

Sarkozy conforma su equipo de trabajo y su gobierno. No
resulta sorprendente encontrar en ellos a un sospechoso propietario de
casinos (el ministro de Juventud y Deportes) y al cabildero de los
casinos del amigo Desseigne (que se convierte en vocero del partido
«gaullista»).

Nicolas Sarkozy se apoya principalmente en cuatro personas:

Claude Guéant, secretario general de la Presidencia de la República. Es socio-gerente del banco Rothschild.

Jean-David Lévitte, consejero
diplomático. Hijo del ex director de la Agencia Judía. Fue embajador de
Francia ante la ONU, hasta que Jacques Chirac lo sacó de ese puesto por
considerarlo demasiado cercano a George Bush.

Alain Bauer, el hombre que se mueve
en la sombra. Su nombre no aparece en los anuarios. Es el encargado de
los servicios de inteligencia. Nieto del Gran Rabino de Lyón, ex
miembro del Grand Orient de France (la principal logia masónica
francesa) y ex número 2 de la National Security Agency estadounidense
en Europa.

Frank Wisner Junior., nombrado entretanto como enviado
especial del presidente Bush para la independencia de Kosovo, insiste
para Bernard Kouchner [6]
sea nombrado ministro de Relaciones Exteriores con una doble misión
prioritaria: la independencia de Kosovo y la liquidación de la política
de Francia en el mundo árabe.

Kouchner, judío de origen báltico, comenzó su carrera
participando en la creación de una ONG humanitaria. Gracias al
financiamiento de la National Endowment for Democracy participó en las
operaciones de Zbigniew Brzezinski en Afganistán, junto a Osama Ben
Laden y los hermanos Karzai, contra los soviéticos. En los años 1990
aparece junto a Alija Izetbegovic, en Bosnia Herzegovina. Fue Alto
Representante de la ONU en Kosovo de 1999 a 2001.

Bajo el control del hermano menor del presidente Hamid
Karzai, Afganistán se ha convertido en el primer productor mundial de
adormidera [también llamada amapola]. El látex blanco que se obtiene de
esta planta es procesado en Afganistán para convertirlo en heroína que
la fuerza aérea estadounidense transporta posteriormente a Camp
Bondsteed (en Kosovo). Allí los hombres de Hacim Thaci se encargan de
la distribución, principalmente en Europa y eventualmente en Estados
Unidos. Los fondos que se obtienen se destinan al financiamiento de las
operaciones ilegales de la CIA.

Karzai y el propio Thaci son desde hace mucho amigos
personales de Bernard Kouchner, que seguramente nada sabe de las
actividades criminales de estos a pesar de los informes internacionales
a los que estas han dado lugar.

Para completar su gobierno, Nicolás Sarkozy nombra a
Christine Lagarde como ministro de Economía y Finanzas. Esta hizo toda
su carrera en Estados Unidos, donde dirigió el prestigioso gabinete de
juristas Baker & McKenzie. En el seno del Center for International
& Strategic Studies de Dick Cheney, Christine Lagarde fue
copresidente –junto con Zbigniew Brzezinski– de un grupo de trabajo que
supervisó las privatizaciones en Polonia. También organizó, trabajando
para Lockheed Martin, un intenso cabildeo contra el fabricante francés
de aviones Dassault, constructor de los famosos cazas Mirages.

Nueva escapada durante el verano. Nicolás, Cecilia, la
amiga de ambos y sus hijos se van de vacaciones a Estados Unidos, en
Wolfenboro, cerca de la propiedad del presidente Bush. Esta vez el que
paga la cuenta es Robert F. Agostinelli, un banquero de negocios de Nueva York, sionista y neoconservador de pura cepa que se expresa en Commentary, la revista del American Jewish Committee [Comité Judío-Americano].

El éxito de Nicolás beneficia a su medio hermano
Pierre-Olivier. Bajo el nombre americanizado de «Oliver», Frank
Carlucci (quien fuera el número 2 de la CIA, luego de ser reclutado por
Frank Wisner Senior) lo nombra director de un nuevo fondo de
inversiones del Carlyle Group (la sociedad que
gestiona simultáneamente las carteras de acciones de la familia Bush y
de la familia Ben Laden). Convertido el quinto negociante a nivel
mundial, administra actualmente las principales cuentas de los fondos
soberanos de Kuwait y Singapur.

La tasa de popularidad del presidente Sarkozy está en
caída libre en los sondeos. Uno de sus consejeros de relaciones
públicas, Jacques Seguela (que también es consultante en comunicación
política de la NED para diferentes operaciones de la CIA en Europa
Oriental), aconseja desviar la atención del público con nuevas «people
stories». El anuncio de su divorcio de Cecilia aparece entonces en Libération,
el diario de su amigo Edouard de Rotshchild, para tapar las consignas
de los manifestantes en un día de huelga general. Peor aún, su
comunicador organiza un encuentro con la artista y ex modelo Carla
Bruni. Días después, se oficializa su relación con el presidente y la
propaganda mediática tapa de nuevo las críticas políticas. Semanas más
tarde se produce el tercer matrimonio de Nicolás. Esta vez escoge como
testigos a Matilde Agostinelli (la esposa de Robert) y a Nicolas Bazire, ex director del gabinete de Edouard Balladur, convertido en socio-gerente del banco Rothschild.

¿Cuándo abrirán los ojos los franceses para ver lo que tienen que hacer?

 


[1] En Europa y en los EEUU, Leandri era el
representante de Lucky Luciano, quien en prisión no podía viajar. Como
Lucky Luciano reinaba en el imperio del crimen, él llamaba a Leandri su
«embajador».

[2] Pérfida Albión es una expresión
anglófoba utilizada para referirse al Reino Unido en términos hostiles.
Fue acuñada por el poeta y diplomático francés de origen español
Agustín Louis Marie de Ximénèz (1726-1817) en su poema L´ere des Français (publicado en 1793), en el que animaba a atacar a "la pérfida Albión" en sus propias aguas.

[3] Uno de los halcones neoconservadores y
principales de la administración Bush, ex presidente del Banco Mundial,
obligado a la demisión por nepotismo.

[4] Dominique Strauss-Kahn, uno de los
principales líderes históricos del Partido Socialista Francés,
traiciona a los suyos, apoya a Nicolás Sarkozy y es nombrado Presidente
del FMI (Fondo Monetario Internacional).

[5] Lionel Jospin, otro líder histórico del Partido Socialista Francés.

[6] Bernard Kouchner, miembro del Partido
Socialista Francés, traicionó a sus correligionarios aceptando el cargo
de Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Nicolás Sarkozy.

Thierry Meyssan, analista político, investigador y periodista francés.