Tras cruzar el estrecho de Ormuz, las estructuras llegaron a Argentina y serán clave para exportaciones por USD 15.000 millones anuales

Notipress.- El arribo de dos enormes estructuras flotantes a la costa patagónica marca uno de los avances más visibles del nuevo corredor petrolero argentino. Tras cruzar el estrecho de Ormuz, las monoboyas llegaron al Puerto de San Antonio Este, en la provincia de Río Negro, desde Emiratos Árabes Unidos.

Su destino final será Punta Colorada, donde integrarán la terminal marítima de Vaca Muerta Oil Sur, conocida por sus siglas VMOS. Allí permitirán transferir petróleo directamente desde el sistema de ductos hacia grandes buques, sin necesidad de construir un muelle convencional en la costa.

Cada estructura utiliza tecnología Catenary Anchor Leg Mooring, empleada en terminales petroleras offshore para el amarre de buques tanque en altamar. Cada estructura quedará sujeta al lecho marino mediante seis anclas de alta capacidad y se conectará con cañerías flexibles de gran diámetro.

Cómo funcionará la nueva salida marítima

Las monoboyas se instalarán aproximadamente a siete kilómetros de la costa y estarán vinculadas con la terminal mediante infraestructura submarina. El esquema incluye estructuras denominadas Pipeline End Manifold, que funcionarán como puntos de conexión entre el oleoducto y las instalaciones destinadas a cargar petróleo.

El proyecto contempla 437 kilómetros de oleoducto desde la cuenca de Vaca Muerta hasta Río Negro, además de otros 15 kilómetros bajo el mar. Esa red permitirá recibir por primera vez en Argentina buques Very Large Crude Carrier, conocidos como VLCC, capaces de transportar hasta dos millones de barriles por viaje.

La escala de esos barcos resulta importante porque concentra mayores volúmenes de petróleo en cada embarque y reduce la dependencia de operaciones marítimas más fragmentadas. Para una producción creciente como la de Vaca Muerta, esa capacidad amplía las posibilidades de colocar crudo argentino en destinos ubicados a mayor distancia.

VMOS comenzará con una capacidad prevista de 180.000 barriles diarios y apunta a alcanzar 550.000 hacia finales de 2027. En una etapa posterior, el sistema podría llegar hasta 700.000 barriles por día, según el desarrollo proyectado para la infraestructura.

Qué puede significar para la economía argentina

A plena capacidad, las exportaciones vinculadas con VMOS podrían rondar los USD 15.000 millones anuales, según las estimaciones del proyecto. Ese flujo representaría una incorporación significativa de divisas provenientes del sector energético y ampliaría el peso del petróleo dentro de las ventas externas argentinas.

El efecto económico no depende únicamente del volumen producido, sino también de contar con infraestructura capaz de transportar, almacenar y embarcar ese petróleo eficientemente. Las monoboyas completan justamente esa parte del circuito, al conectar la producción terrestre con buques preparados para recorrer rutas comerciales de larga distancia.

Argentina ya registró entre enero y agosto de 2026 un superávit comercial energético de USD 7.834 millones, superior al acumulado durante todo 2025. La expansión de la capacidad exportadora podría reforzar esa tendencia si aumenta efectivamente el volumen de crudo vendido al exterior.