Inicio Análisis político Alejandro López Munguía CongresoYucatán no debe esperar a que asesinen a un periodista.

CongresoYucatán no debe esperar a que asesinen a un periodista.

462
Jaime Vargas, acompañado de su esposa Inés López y de Karla Paola Medina, presidenta de la FNPMAC.

México se estremeció una vez más por el asesinato del periodista Luis Enrique Ramírez Ramos. El crimen como ya va siendo costumbre, se registra para la estadística a la sombra de la impunidad.

 

El tema retumba en Yucatán al recordar que el intento de asesinato del que fue víctima el periodista Jaime Vargas, también parece estarse “arreglando” en las esferas de la autoridad legal para dejar sin culpa al agresor, atrapado por la policía de forma infraganti tras asestar varias puñaladas en la frágil humanidad del reportero.

 

Jaime Vargas está vivo por un milagro divino, pues mientras convalecía en su domicilio de una grave dolencia, fue atacado sin piedad por la espalda. Su familia logró someter al agresor mientras Jaime tomaba aliento en medio de un baño de sangre.

 

El sanguinario ataque sucedió el pasado día 20 de enero del presente año, siendo que hasta el momento al agresor no se le ha dictado sentencia. Grave situación que señala un muy probable camino de impunidad y corrupción, pues la versión oficial del ataque no coincide con la del periodista y su familia.

 

Grave también es, que el Congreso del Estado de Yucatán ni se inmutó ante el ataque al periodista yucateco que cubre cotidianamente la fuente legislativa para su portal “el Tizón”. La justicia empieza con el respaldo pleno de la Ley. De hecho, el poder legislativo como tal, nunca se pronunció al respecto, haciendo constar la nula importancia que le dio y le sigue dando al asunto.

 

Pareciera que en el Congreso la “línea política” es hacer como si el intento de asesinato nunca sucedió, generando enorme indignación entre la familia, periodistas, amigos y sociedad.

 

Gran parte de la comunidad periodística se pregunta ¿es que acaso debe morir un periodista para que se haga justicia?, ¿dónde pues, la protección a los periodistas y a sus familias por hacer su labor?.

 

No solo es el caso de Jaime Vargas, sino también el de muchos otros periodistas que han sufrido el ataque de autoridades políticas, públicas y de funcionarios diversos, de los diversos poderes y niveles de gobierno.

 

Karla Paola Medina, presidenta de la Federación Nacional de Medios y Alternos, junto con Jaime Vargas han elevado la voz para pedirle a los 25 diputados locales que integran el Congreso que ACTIVEN la Iniciativa de Ley para la Protección de Periodistas que presentaron las diputadas Silvia López Escoffié y Milagros Romero en la pasada legislatura y que se convoque a un Parlamento Abierto para que participen todos los periodistas del estado y aporten sus propuestas, de tal modo que se logre el consenso y resulte en una Ley de vanguardia en beneficio de todos los que ejercen el noble oficio del periodismo y de sus familias.

 

¿Dónde está el obstáculo?. En ningún lado, no al menos visible. Negarse a ACTIVAR esta Iniciativa no es una postura responsable. No debe ser un trofeo de nadie, porque la vida de los periodistas corre peligro.

 

De aprobarse lo más rápido posible, Yucatán dará un ejemplo de seguridad, sensatez y solidaridad no solo con el gremio periodístico, sino con las familias que viven y presumen de hacerlo en el “estado más seguro del país”; un marco jurídico de avanzada le caerá muy bien al sector empresarial tan exigente con el tema de la seguridad, pues alcanza niveles de libertad al expresarse.

 

Que triste y lamentable que en el Congreso del Estado estuvieran esperando la muerte de periodista alguno, al que seguramente conocerán, ¿por qué, qué político no conoce a los periodistas de Yucatán?.

 

Aún hay tiempo para mostrar HUMANISMO y EMPATÍA. Virtudes que en campañas electorales siempre ofertan al votantes, a los que invariablemente muestran su mejor sonrisa, su mejor gesto, sus bonitas palabras y hasta preciosas promesas de escuchar y atenderlos en todo momento. Bueno pues es hora de cumplir esas promesas. Es lo menos que pueden hacer por el prójimo.

 

Asesinados… ¿ya para qué?.